Tercer día

Se empieza en el Schloss Charlottenburg, en el que no hay que perderse la Neuer Flügel (Ala Nueva) y los jardines del palacio. Se toma un autobús al Zoologischer Garten, se medita sobre la inutilidad de la guerra en la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche y –si no es domingo– se va de compras a Kurfürstendamm y sus bocacalles. Se deja la cartera a mano y se va al centro comercial Bikini Berlin y los grandes almacenes KaDeWe, y se almuerza en su zona de restauración.

Se visita el asombroso Jüdisches Museum, diseñado por Daniel Libeskind, y después se va a los espacios abiertos de Tempelhofer Feld para ver la transformación de un antiguo aeropuerto en un parque. Se puede descansar en la cervecería del parque.

Para cenar en la zona destacan el eins44 y el Industry Standard, cercanos a los bares de Weserstrasse, como el Thelonius, y a los de sus bocacalles. Si se desea, se alarga la noche en el Club der Visionäre.

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