Bienvenidos a Oceanía

La mezcla de montañas, desiertos, arrecifes, bosques, playas y ciudades multiculturales de Australia y Nueva Zelanda es una atracción eterna para los viajeros. Remotas, bellas y acogedoras, las arenas blancas de las playas...

Bienvenidos a Oceanía

La mezcla de montañas, desiertos, arrecifes, bosques, playas y ciudades multiculturales de Australia y Nueva Zelanda es una atracción eterna para los viajeros. Remotas, bellas y acogedoras, las arenas blancas de las playas del Pacífico y sus aguas cerúleas son tan perfectas que parecen un sueño.

Islas y playas

Las naciones insulares del Pacífico están repartidas por el mapa como pétalos de flores, pero si hay algo que las una a todas es el omnipresente sonido del océano. Quien busque la playa perfecta no la encontrará: hay una en cada cabo. Pero el Pacífico no es solo para relajarse tumbado en playas de arena blanca con palmeras, también se descubren costas espectaculares, ideales para largos paseos, donde el viento y la espuma del mar son los únicos compañeros de viaje.

Fauna y naturaleza salvaje

Desde encuentros con marsupiales peludos en Australia hasta la caleidoscópica vida marina del Pacífico, el viajero conectará con un mundo que, de otro modo, solo vería en los documentales narrados por David Attenborough. Si bien hay ciudades y resorts por toda la región, lo mejor es la naturaleza. Es posible nadar con tiburones ballena en Australia occidental; ir de excursión por la jungla y nadar bajo una cascada en Fiyi; o maravillarse ante los picos nevados y los profundos fiordos de Nueva Zelanda.

Culturas tradicionales

Las culturas de las islas del Pacífico han cambiado con el paso del tiempo, pero la gente todavía viste con discreción y profesa un profundo respeto por sus ancianos y sus tradiciones. Lo que les falta en términos de lujo a algunos países del Pacífico lo compensan con generosidad. Pasar una noche en comunidad, compartiendo comida y canciones, hace que uno se dé cuenta de que, por cada comodidad moderna de la vida hay, a menudo, una contrapartida de habilidades, conocimientos o compañerismo perdidos. La hospitalidad y la risa sana son la divisa del Pacífico, por eso hay que hacer como los lugareños y saludar a todo el mundo con una sonrisa o un movimiento de cabeza.

Aventuras al aire libre

Puede que Nueva Zelanda sea la capital de los deportes de aventura, donde el puenting, el esferismo y el esquí extremo son solo una parte de la oferta de actividades; pero el ancho Pacífico tiene mucho más por ofrecer para quien quiera poner a prueba su temple. Hay surf y buceo con tubo de primera, pero ¿qué tal suena ir de excursión hasta maltrechas estatuas sagradas en plena jungla, nadar junto a las ballenas, subir a la cima de un volcán, hacer rápel por una cascada o remar en kayak por playas olvidadas? Y en Australia y Nueva Zelanda es posible emprender una travesía de larga distancia (en plan austero o con colchones mullidos y guías estilo sherpa), rodar en bicicleta de montaña, escalar o lanzarse en paracaídas.

Mapa

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