Un paseo por lugares insólitos de Florencia

Texto por
Marta Gómez Mata
Oltrarno y río Arno, Florencia, Italia
kavalenkava_Shutterstock

Bienvenidos al gabinete de curiosidades de Florencia

Este es un paseo por la Florencia de lugares pintorescos que no se encuentran en las rutas más turísticas: museos insólitos, placas, esculturas singulares… La riqueza histórica y artística de la ciudad ha dejado su huella por doquier.

Palazzo Torrigiani, sede del Museo La Specola, Florencia, Italia © Goran Bogicevic / Shutterstock Palazzo Torrigiani, sede del Museo La Specola, Florencia, Italia © Goran Bogicevic / Shutterstock

Un museo para comenzar

Este paseo comienza en el Museo La Specola, situado en el Palazzo Torrigiani, del s. XV, y es que la sección zoológica del Museo de Historia Natural de Florencia merece una larga visita. La Specola, como lo llaman siempre los florentinos, fue el primer museo científico europeo abierto al público por iniciativa de Pedro Leopoldo de Lorena, gran duque de Toscana, quien tuvo la idea de presentar allí, a partir de 1775, las colecciones científicas de los Médici para hacerla accesible a todos, una voluntad absolutamente revolucionaria para la época.

 

Museo La Specola, Florencia, Italia © John Mosbaugh / Flickr Museo La Specola, Florencia, Italia © John Mosbaugh / Flickr

La visita comienza por siete salas cuyas vitrinas están llenas de conchas, crustáceos, insectos y gusanos. La primera sorpresa aparece en la sala IX: trofeos de caza donados por el príncipe Víctor Manuel de Saboya a comienzos del s. XX que dicen mucho de la mentalidad de la época: hay una mesa, un banco y taburetes de piel de elefante, incluso un paragüero elaborado con una pata de paquidermo. En la sala XIII se halla la vitrina de los simios antropomorfos (un orangután de 1760, un chimpancé de 1788 y un gorila de 1847), y en la XIV el decorador de una película de terror de serie B podría hacer maravillas con las piezas: murciélagos, ardillas voladoras y todo espantoso bicho con alas que imaginarse pueda.

 

Museo La Specola, Florencia, Italia © romana klee / Flickr Museo La Specola, Florencia, Italia © romana klee / Flickr

El desasosiego aumenta al ver la excepcional colección de ceras anatómicas expuestas en las diez últimas salas. Se trata de reproducciones en tres dimensiones de todos los órganos humanos que conviven con cuerpos esculpidos que reproducen cadáveres. Su expresividad, acentuada por la presencia de pelo y joyas, es impresionante. Esta colección de carácter enciclopédico (1400 piezas) debía permitir a los estudiantes de Medicina aprender anatomía sin necesidad de cadáveres reales.

 

Corredor de Vasari desde el Ponte Vecchio, Florencia, Italia © Sailorr / Shutterstock Corredor de Vasari desde el Ponte Vecchio, Florencia, Italia © Sailorr / Shutterstock 

El corredor de Vasari

Al salir del museo, hay que girar a la derecha por Via Romana, dejar atrás el Palazzo Pitti y recorrer Via de’Guicciardini. En el 15n se pasa por la fachada decorada con angelotes del Palazzo Guicciardini y, unos metros más allá, aparece la pequeña iglesia de Santa Felicità, ya en Piazza de Santa Felicità. Es uno de los mejores lugares para observar el insólito corredor de Vasari, fácil de distinguir aquí por encima del pórtico de la iglesia.

 

Corredor de Vasari y Ponte Vecchio, Florencia, Italia © jjmillan / Shutterstock Corredor de Vasari y Ponte Vecchio, Florencia, Italia © jjmillan / Shutterstock

Este pasaje, que une el Palazzo Vecchio y el Palazzo Pitti, fue construido por el arquitecto Vasari en 1565 para permitir al gobernador de la ciudad ir de su domicilio (el Palazzo Pitti) a su puesto de trabajo (el Vecchio) sin pisar la calle. En aquellos tiempos turbulentos, en que los ajustes de cuentas sangrientos estaban a la orden del día, este corredor conseguía minimizar peligros y permitía asistir a los oficios de Santa Felicità con toda discreción desde una pequeña tribuna por encima de la entrada de la iglesia.

 

Museo Galileo, Florencia, Italia © Nardia Plumridge / Lonely Planet Museo Galileo, Florencia, Italia © Nardia Plumridge / Lonely Planet

Otro museo interesante

A continuación, se cruza el Ponte Vecchio, sin perder de vista los candados que los turistas se empeñan en seguir colocando como prueba de amor. Al salir del puente, se toma a la izquierda por Lungarno degli Archibusieri y después, por Lungarno Anna Maria Luisa de’Médici para llegar, en Piazza de’Giudici, al Museo Galileo.

 

Esfera armilar, Museo Galileo, Florencia, Italia © Dage - Looking For Europe / Flickr Esfera armilar, Museo Galileo, Florencia, Italia © Dage - Looking For Europe / Flickr

Como La Specola, el Museo Galileo está constituido esencialmente por piezas procedentes de las colecciones científicas de los Médici y los Lorena: cuadrantes, astrolabios, esferas armilares… La sala más interesante es la dedicada a Galileo, donde se agrupan numerosos instrumentos inventados y/o utilizados por el ingenioso científico toscano. También se exponen tres de sus dedos y un diente conservados como si fueran reliquias. Remiten a su triste final: la Iglesia se negó a que fuera enterrado en la basílica de Santa Croce por haber sido condenado en 1633 por un tribunal de la Inquisición por su defensa de las tesis heliocéntricas ya avanzadas por Copérnico. En 1737 sus restos fueran trasladados allí y sus fervientes admiradores aprovecharon el traslado para robar estos dedos, el diente y una vértebra que en la actualidad se conserva en la Universidad de Padua.

 

Río Arno, Florencia, Italia © S.Borisov / Shutterstock Río Arno, Florencia, Italia © S.Borisov / Shutterstock

Huella de las crecidas del Arno

Al salir, se remonta a la izquierda Via dei Castellani hasta Piazza del Grano y, a continuación, se gira a la derecha por Via dei Neri hasta el cruce con Via de’Rustici. Allí, dos placas de mármol conmemoran las crecidas del río Arno en el 4 de noviembre de 1333 y 1966, el mismo día aunque separadas por 633 años. Se encuentran placas similares repartidas por toda la ciudad y la frecuencia de estas inscripciones da fe del profundo trauma que dejó en los florentinos la enorme catástrofe de 1966.

 

Hércules y Baco ante la fachada del Palazzo Vecchio, Florencia, Italia © Yevgen Belich / Shutterstock Hércules y Baco ante la fachada del Palazzo Vecchio, Florencia, Italia © Yevgen Belich / Shutterstock

El grafito de Miguel Ángel

Se toma a continuación por Piazza della Signoria para descubrir un curioso grafito, a la derecha, en la fachada del Palazzo Vecchio, detrás de la estatua de Hércules y Baco de Baccio Bandinelli. Este dibujo poco convincente está atribuido al mismísimo Miguel Ángel. La leyenda asegura que se trata del retrato de un condenado a muerte; otra versión pretende que unos amigos de Miguel Ángel lo habían desafiado a hacer un boceto de uno de ellos con los ojos cerrados. Más de cuatrocientos años más tarde, los florentinos no se han decidido todavía entre estas dos hipótesis.

 

Fuente del Porcellino, Florencia, Italia © f11photo / Shutterstock Fuente del Porcellino, Florencia, Italia © f11photo / Shutterstock

La fuente del Porcellino

Acto seguido, habrá que cruzar la plaza para tomar Via Calimaruzza, que desemboca enseguida en Piazza del Mercato Nuovo. Aquí se halla la fuente del Porcellino, el jabalí de expresión jocosa que preside su extremo sur. Día y noche, la gente hace cola para tocar el hocico, desgastado por tanta caricia, de este animal esculpido por Pietro Tacca en 1612. Si uno se presta al juego y tira una moneda en el agua, tiene muchas posibilidades de regresar algún día a Florencia. Al menos, eso es lo que se asegura; poco importa que la escultura sea una copia del original, custodiado en los Uffizi.

 

Canto del Diavolo, Palazzo Vecchietti, Florencia © www.palazzovecchietti.com Canto del Diavolo, Palazzo Vecchietti, Florencia © www.palazzovecchietti.com

El diablo de Giambologna

El itinerario continúa a la izquierda por Via Porta Rossa, a la derecha en Via Pelliceria y luego, a la izquierda por Via de’Anselmi antes de tomar a la derecha Via de’Sassetti, que se prolonga en Via de’Vecchietti. Un diablo obsceno y burlón adorna la esquina del Palazzo Vecchietti en el cruce con Via degli Strozzi: el Canto del Diavolo. Esta criatura fue encargada en el s. XVI al escultor Giambologna, y hace referencia a una leyenda: en 1245, Pedro de Verona, un fraile dominico predicaba en la actual Piazza della Repubblica cuando apareció un caballero vestido de negro, montado sobre un fogoso caballo y sembrando el pánico entre los presentes. El religioso reconoció inmediatamente al diablo y se santiguó. El caballero retrocedió y desapareció misteriosamente allí donde se encuentra, hoy día, la escultura de Giambologna.

 

Ventanilla para comprar vino, Palazzo Viviani, Florencia © wwwfirenzemadeintuscany.com Ventanilla para comprar vino, Palazzo Viviani, Florencia © wwwfirenzemadeintuscany.com

Ventanillas para comprar vino

Acto seguido se remontará Via degli Strozzi, se cruzará la selectísima Via Tornabuoni y, por Via della Spada, se llegará enseguida a un cruce donde hay que doblar a la izquierda por Via delle Belle Donne. En el lado izquierdo de esta calle, en el 2n, hay una ventanilla de madera incrustada en la fachada del antiguo Palazzo Viviani. Esta curiosa cavidad es una antigua ‘ventanilla de vinos’. En las horas grabadas en la placa situada justo encima, los florentinos podían proveerse directamente de las nobles familias de productores que vendían así sus excedentes. El itinerario sigue a la izquierda de la iglesia, por Via deglo Agli y, a continuación, a la izquierda, por Via de’Vecchietti hasta Piazza Santa Maria Maggiore.

 

Berta en la fachada de Santa Maria Maggiore, Florencia, Italia © vvoe / Shutterstock Berta en la fachada de Santa Maria Maggiore, Florencia, Italia © vvoe / Shutterstock

La ‘Berta’ y el lugar favorito de Dante

Se rodea la iglesia de Santa Maria Maggiore para observar, desde la acera de Via de’Cerretani opuesta al edificio, la pequeña cabeza de mujer que adorna, en lo alto, este lado del monumento. Representa a Berta, una verdulera que vivió en este barrio en el s. XIII y que, a su muerte, legó sus bienes a la iglesia para financiar la fabricación de una campana que debía avisar a los habitantes, por la noche, del cierre inminente de las puertas de la ciudad.

 

"Sasso di Dante", Florencia, Italia © And Look Around / Shutterstock "Sasso di Dante", Florencia, Italia © And Look Around / Shutterstock

Se remonta después Via de’Cerretani y se gira a la derecha a la altura de Piazza d’Olio hasta llegar a Piazza San Giovanni por Via de’Pecori, rodear el baptisterio y dejar atrás el Campanile. En el 54r de Piazza del Duomo, una placa de mármol grabada con la inscripción “Sasso di Dante” indica el lugar exacto elegido por el poeta para reflexionar, descansar y observar la evolución de las obras del Duomo. El poeta recordaba también allí a Beatriz, su amada, que murió prematuramente.

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