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Rumanía

Viajar a Rumanía

En Rumanía, entre bellos paisajes, se levantan iglesias y monasterios repletos de frescos. Las ciudades, como los antiguos asentamientos de Sibiu y Braşov, rebosan encantao, y Bucarest destaca por su dinamismo.

Belleza natural

Los Cárpatos trazan un extenso arco que atraviesa el centro del país, con una franja de cumbres rocosas, rodeadas de pinares, bosques caducifolios y verdes praderas. Las montañas están recorridas por una red de senderos que enlazan refugios de montaña donde dormir. El segundo río más largo de Europa, el Danubio, recorre la frontera meridional de Rumanía antes de dirigirse hacia el norte y desembocar en el mar Negro. El delta del Danubio es un vasto humedal protegido, perfecto para hacer excursiones, pescar, navegar y observar aves.

Castillos y ciudades medievales

La tierra que vio nacer a Drácula está repleta de asombrosos castillos, como el de Bran, relacionado equívocamente con el personaje de Bram Stoker. Asimismo, merece la pena visitar bellezas como el castillo de los Corvino, del s. XIV y situado en Hunedoara, o el castillo de Peleş del rey Carlos I, del s. XIX. Al norte de Curtea de Argeş, se hallan las ruinas de una fortaleza levantada en lo que fueron los dominios de, mismísimo Vlad Ţepeş (el Empalador). En Maramureş hay numerosas ciudades y pueblos por descubrir propios de la Edad Media, con sus pajares, carros e iglesias de madera.

Cultura popular 

La historia de Rumanía está repleta de relatos sobre héroes que lucharon contra los temibles otomanos. Estos acontecimientos encubren en parte el hecho de que Rumanía fue durante siglos un país de campesinos. La geografía montañosa y la falta de vías transitables hicieron necesaria la aparición de cientos de pueblos autosuficientes, en los que los oficios como el de panadero, alfarero o tejedor se elevaban a la categoría de arte. En la actualidad, gran parte del país ha adoptado métodos más modernos, pero se preserva un interés por ese estilo de vida ʻsencilloʼ. Los museos folclóricos, sobre  todo los de arquitectura ubicados al aire libre, son muy recomendables. En los pueblos, todavía se practican tradiciones populares.

Carácter amable

La belleza de un país depende en gran medida de sus habitantes, y en toda Rumanía resulta fácil encontrar personas abiertas, agradables, orgullosas de su historia y dispuestas a compartirla con los visitantes. Si bien el turismo se halla en desarrollo, Rumanía todavía está considerada como un destino bastante apartado. A pesar de que los propios rumanos se quejan de la falta de cortesía y la grosería de los habitantes de Bucarest, incluso allí se puede conocer a personas amables e improvisados compañeros de taberna.

Fuente: Rumanía y Bulgaria 1 (septiembre del 2013)

Fuente: Rumanía y Bulgaria 1 (septiembre del 2013)