Europa invita a vivir aventuras que recorren su historia y sus paisajes desde perspectivas muy diferentes. Desde seguir los pasos de Napoleón por Francia y caminar hasta la isla sagrada de Lindisfarne hasta bucear en las aguas de Grecia, maravillarse ante el fiordo de Killary o navegar entre las islas Eolias, estas experiencias descubren un continente donde naturaleza, cultura y aventura van de la mano.
1. Recorrer la histórica Ruta Napoleón (Francia)
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Formaciones de margas negras cerca de Digne-les-Bains, en el Geoparque de Alta Provenza. ©Chris Hellier/Getty Images
La Ruta Napoleón es un recorrido mítico que atraviesa pueblos costeros, mesetas impregnadas del aroma de la lavanda y paisajes alpinos de aire cinematográfico, siguiendo el legendario itinerario que el emperador exiliado recorrió en 1815 desde la Costa Azul y la Provenza hasta los Alpes franceses. Se trata de una ruta para disfrutar sin prisas, pues en ella confluyen la historia, paisajes espectaculares y destinos poco conocidos.
2. Sumergirse en un inesperado mundo submarino (Grecia)
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Buceador explorando y disfrutando de la vida marina del Mediterráneo. ©ultramarinfoto/Getty Images
Las islas y penínsulas de Grecia son la puerta de entrada perfecta al mar Egeo y al fascinante mundo que se esconde bajo su superficie: un paraíso para el buceo entre pecios y cuevas, fruto de siglos de exploración marítima. Del mismo modo que la Acrópolis de Atenas rinde homenaje al legado de la Antigua Grecia, cada tramo de costa cuenta su propia historia sobre las personas y la vida marina que han encontrado aquí su hogar.
3. Dejarse maravillar por el espectacular fiordo de Killary (Irlanda)
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Vista panorámica desde Leenane en la cabecera del puerto de Killary. ©Pierre Leclerc / Shutterstock
En plena Wild Atlantic Way, en el oeste de Irlanda, escondido entre la intrincada costa y las estrechas carreteras de Connemara, el fiordo de Killary es un firme candidato a ser el lugar más sobrecogedor y con la belleza más conmovedora de todo el país. Y eso, en Irlanda, es mucho decir.
4. Recorrer el St Cuthbert's Way hasta Lindisfarne (Reino Unido)
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Castillo de Lindisfarne en la costa de Northumberland. ©Fulcanelli / Shutterstock
El St Cuthbert's Way es una ruta que serpentea por las agrestes tierras altas de la frontera entre Inglaterra y Escocia, siguiendo los pasos del santo medieval que le da nombre (san Cutberto). Su tramo más espectacular es el último, cuando los peregrinos deben cruzar a pie una llanura intermareal durante la bajamar para alcanzar la isla sagrada de Lindisfarne.
5. Navegar por las islas Eolias (Sicilia)
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Vista aérea de Panarea, en las islas Eolias. ©Gabriele Scotto di Fasano/Getty Images
Me encanta Italia, y no me importa que todo el mundo lo sepa. Como viajera que vuelve una y otra vez al Bel Paese (“el país hermoso”), siempre había soñado con descubrir sus islas y su litoral desde el mar, fondear en una cala y lanzarme al agua desde un velero. Ese deseo se hizo realidad el verano pasado, cuando pasé una semana navegando por las célebres islas Eolias, frente a la costa de Sicilia.