Cuarto día

Tomando un vaporetto (pequeño ferri de pasajeros) abandonaremos la laguna para visitar Torcello, toda de verde y oro, y la colorista Burano. En Torcello, un camino de cabras lleva hasta la bizantina Basilica di Santa Maria Assunta, con una virgen dorada en el ábside que observa impasible los diablos azules de enfrente. De ahí tomaremos otro barquito a Burano para admirar los colores de sus casas y visitar los encajes artesanos del Museo del Merletto.

En los legendarios fornaci (hornos) de Murano se puede ver a los artesanos del cristal en acción, y sus mejores creaciones en el Museo del Vetro, espléndidamente renovado. Cuando cierren los talleres de Murano, tómese el vaporetto hasta Giudecca para dejarse mimar en el JW Marriott Spa y contemplar el reflejo de San Marcos en las aguas del canal.

Como premio tras una ardua exploración por la laguna, nada mejor que brindar con un prosecco al otro lado de Piazza San Marco, en el eterno Caffè Florian; estos últimos pasos se pueden repetir cuanto sea necesario.

 

Tienda

Un recorrido por más de 200 libros de viaje para descubrir todos los países del mundo.

Artículos más leídos

Riomaggiore, Italia
Duncan Garwood ha pasado 15 años viajando por Italia para Lonely Planet. Él explica por qué no renunciará a viajar por este maravilloso país.
Bonade_Alfredo_500px
Copenhague en invierno, Dinamarca
Hay muchas opciones si se viaja a Europa en invierno: desde lugares que cobran vida en Navidad y Año Nuevo hasta grandes ciudades que viven su mejor momento en el frío.
michaelbarrowphoto_Shutterstock
Furgoneta en Roma, una de las paradas del ‘Grand Tour’ de Italia
Un viaje en furgoneta por Italia recorriendo "la bota" de norte a sur, haciendo parada en los lugares de interés que llevan siglos moldeando la sociedad europea.
Bumble_Dee_Shutterstock