De Bretaña a Burdeos

De Bretaña a Burdeos

Se desembarca en St-Malo, una atractiva ciudad con fornidas murallas obra de Vauban, dignas de explorarse al ocaso; se merece al menos un día. Durante la bajamar se cruza a la isla de Grand Bé y, en la bonita St-Servan, se admiran las estupendas vistas desde lo alto de una torre del s. xiv. Al día siguiente se recorre la Côte d’Émeraude, con parada en Dinard de camino a Roscoff, 200 km al oeste. El cuarto día se dedica a descubrir la famosa sidra bretona y los megalitos de Carnac, la encantadora ciudad medieval de Vannes con sus vistas a las deslumbrantes islas que salpican el golfo de Morbihan, y el castillo medieval en Josselin. Se sigue al sur por la costa atlántica, vía Nantes (si gustan las grandes ciudades) o directo hasta las tranquilas vías fluviales del Marais Poitevin o la “Venecia Verde”. La sexta jornada se llega a Burdeos, buena base para tentadoras excursiones para catar vinos. El itinerario termina en la duna de Pilat, la más alta de Europa, cerca de Arcachon y célebre por sus ostras.

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