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Tahití y la Polinesia Francesa

Viajar a Tahití y la Polinesia Francesa

Esculpida por picos verde musgo que apuntan al cielo y rodeada de vívidas lagunas color turquesa, la sensual Polinesia Francesa es un lugar ideal para relajarse y empaparse de la elegancia.

Tahití evoca siglos de leyenda y vidas enteras soñando despierto. Su fama del s. XVIII como patio de recreo disipado habitado por polinesios engalanados con flores, ha dado paso a la imagen de elegante paraíso terrenal del s. XXI para parejas de recién casados.

Cuando el viajero no esté retozando entre gardenias o inmerso en sus pensamientos, una buena idea es ascender un valle entre cascadas, darle al kayak en una laguna color turquesa o hacer una inmersión entre tiburones. Así, mientras los resorts se llevan la palma, los grandes desconocidos del país son sus incontables pensiones familiares, que abarcan desde maltrechas habitaciones hasta lujosos bungalós de estilo boutique en islotes privados.

Desde las inmensas lagunas de los atolones de las Tuamotu hasta las culturalmente ricas islas Marquesas y los paisajes de montaña de las islas de la Sociedad (Tahití, Moorea, Raiatea, Tahaa, Bora Bora y Maupiti), las 118 islas que componen la Polinesia Francesa auguran suficientes sorpresas y diversidad para más de un viaje.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)