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Montenegro

Viajar a Montenegro

Simplemente el nombre de Montenegro (Crna Gora en montenegrino) evoca imágenes de romance y drama en una tierra que no decepciona ni en un aspecto ni en el otro.

Para hacerse una idea de Montenegro, hay que imaginar un lugar con playas de aguas color zafiro tan espectaculares como las de Croacia, cumbres escarpadas tan imponentes como las de Suiza, cañones casi tan profundos como el del Colorado, palazzos tan elegantes como los de Venecia, y ciudades tan antiguas como las de Grecia, y luego envolverlo todo en un clima mediterráneo y encajarlo en un territorio casi tan grande como la mitad de Cataluña.

Con apenas 100 km de punta a punta, la costa de Montenegro no es especialmente larga, pero sí extraordinaria. Las montañas sobresalen de tal manera entre aguas cristalinas, que la palabra “amenazante” es casi inevitable.

Y por si eso no fuera bastante pintoresco, antiguas ciudades amuralladas se aferran a las rocas y ponen los pies en remojo como si fueran ellas las que están de vacaciones.

Cuando las playas se llenan de europeos occidentales amantes del sol, los más intrépidos pueden escapar a las montañas de Durmitor y Prokletije, los bosques vírgenes de Biogradska Gora o las muchas poblaciones donde los montenegrinos siguen con su vida cotidiana.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)