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Bosnia y Herzegovina

Viajar a Bosnia y Herzegovina

Esta tierra de áspera belleza conserva cicatrices de la guerra civil de la década de 1990, pero el visitante actual recordará Bosnia y Herzegovina por su espontánea bienvenida y su mezcla de culturas.

Los bosnios describieron su país como una “tierra con forma de corazón”. A lo largo de los siglos, este abrupto rincón del centro de los Balcanes ha sido escenario de una intensa fusión de pueblos, tradiciones y culturas, lo que se contradice con el conflicto étnico de la década de 1990. Las tensiones políticas persisten después de las guerras fratricidas, pero los bosnios de cualquier ideología aspiran a un futuro mejor.

Los principales reclamos son los cascos antiguos de Sarajevo y Mostar, donde los edificios históricos restaurados sirven de contrapunto a elegantes bares y cafés. En el resto del país, los espantos arquitectónicos del período socialista son manchones en un paisaje principalmente rural. Muchas ciudades bosnias preciosas en su pequeñez se despliegan en torno a castillos medievales, rodeadas por macizos montañosos o cañones con cascadas. Pocos lugares de Europa ofrecen mejores condiciones para el rafting o para esquiar en sitios accesibles gastando poco.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)