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Austria

Viajar a Austria

Austria es un contraste de espectaculares paisajes naturales y elegantes zonas urbanas. El viajero puede zambullirse en un lago alpino un día y al siguiente explorar una estrecha callejuela vienesa.

Pese a ser un país pequeño, Austria ocupa un lugar destacado entre los grandes. Ante todo, es la tierra donde nació Mozart, donde Strauss enseñó al mundo a bailar el vals y Julie Andrews saltó al estrellato con su interpretación de Sonrisas y lágrimas. Es la cuna del imperio de los Habsburgo, que duró más de 600 años, el lugar donde las pasadas glorias aún brillan en los resplandecientes palacios barrocos y en los candelabros iluminados de los cafés de Viena, Innsbruck y Salzburgo. Es un país perfeccionista y todo lo que hace –montañas, música clásica, castillos o pasteles– lo hace maravillosamente bien.

Además de sus magníficas ciudades, Austria ofrece los entornos más espectaculares al aire libre. Y ya sea esquiando por las legendarias laderas del Kitzbühel, escalando los Alpes del Tirol o pedaleando por la ribera del Danubio (Donau), el viajero se encontrará frente a paisajes tan emocionantes que ni la sinfonía mejor orquestada, la foto más bella ni el canto de una novicia jamás podrían hacerles justicia.

UNA CULTURA POLIÉDRICA

La herencia cultural del imperio de los Habsburgo se puede sentir en todos los rincones de Austria, tanto presenciando una actuación de los caballos lipizzanos como recorriendo el Hofburg para admirar una obra maestra de Rubens en el Kunsthistorisches Museum. Más allá de esta grandiosa fachada histórica, las obras clásicas del compositor Arnold Schönberg, inspirado por Mozart, resuenan atonales por todo el país; se celebran festivales de música como el Bregenzer Festspiele, con espectaculares lagos o montañas como telones de fondo; y artistas como Klimt, Schiele y los radicales del accionismo se exhiben en el extraordinario MuseumsQuartier de Viena. 

PAISAJES Y NATURALEZA

Viajar por Austria implica realizar serpenteantes trayectos a través de profundos valles, por carreteras y vías de tren esculpidas en las rocosas laderas de las montañas o alrededor de pintorescos lagos. Pero a menudo el paisaje se vuelve escarpado, en cuyo caso el senderismo y la bicicleta de montaña son la mejor opción para llegar a las apartadas praderas alpinas. Una buena alternativa son los teleféricos o los telesillas que en invierno transportan esquiadores hasta las
pistas. Los lagos austriacos son ideales para nadar en verano; en invierno muchos se hielan y se puede patinar sobre ellos.

ARQUITECTURA 

Austria es conocida sobre todo por los interiores barrocos de sus iglesias, por los palacios históricos como el Schloss  Belvedere, y por obras maestras góticas como la Stephansdom; no se suele pensar que es un país con una impresionante arquitectura contemporánea. El MuseumsQuartier de Viena, el Ars Electronica en Linz, o el iluminado Kunsthaus de Graz, que recuerda una babosa, muestran una imagen muy distinta de Austria.

EXPERIENCIAS GASTRONÓMICAS Y VINÍCOLAS

Las cafeterías vienesas son perfectas para aspirar el aroma del café en un ambiente acogedor. Los típicos Beisln (bistró-pubs) emanan aromas de gulash y otros platos tradicionales. Fuera de Viena, regiones como el Waldviertel, el valle del Danubio y el sur de Estiria ofrecen rústicas experiencias gastronómicas y vinícolas. Abundan los típicos Heurigen (tabernas de vino), lugares donde degustar las especialidades locales mientras se recorren las regiones gourmet y vinícolas llenas de personalidad de Austria. 

POR QUÉ IR A AUSTRIA, según Lonely Planet

"Un día paseas por una pista forestal en Carintia, parándote a engullir un Brettljause (plato frío) con una cerveza fresca en un refugio y al siguiente estás recorriendo las pintorescas callejuelas de la capital. Lo que más me gusta de Austria son sus contrastes. Es pequeña, pero el paisaje cambia rápida y espectacularmente, contraponiendo la experiencia de un lugar con la de otro: el fin del mundo con una gran ciudad como Viena, o un lago alpino como el Weissensee con la pradera llana del Neusiedler See. Incluso en Viena hay un fuerte contraste entre el centro histórico y los Vorstädte (suburbios), donde me encanta pasear de noche." (Anthony Haywood, autor de Lonely Planet)

Fuente: El mundo (octubre del 2015) y Austria 4 (septiembre del 2014)