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Armenia

Viajar a Armenia

Se dice que Armenia tiene la cabeza en el oeste y el corazón en el este: una forma de vida mediterránea bajo la cordillera del Cáucaso.

Un breve recorrido por el territorio armenio apenas permite entrever la gran losa psicológica que dejó sobre la población el traumático s. XX. La capital, en rápido proceso de modernización, la industria del turismo boutique y la cálida bienvenida ofrecida en todas partes parecen contradecir el trágico pasado del país. En lugar de dejarse abrumar por los males del ayer, Armenia ha construido monumentos conmemorativos, se ha sacudido el polvo y ha seguido adelante.

El viajero tendrá fácil acceso a antiguos monasterios, iglesias iluminadas con velas y altos fuertes, pero la huella más perdurable será la de los propios armenios.

No cuesta hacer amigos entre esta gente amable, humilde y de trato fácil, incluso sin tener un idioma común. El viaje permite vivencias muy diversas, desde una estancia en hoteles de lujo de Ereván y Seván a otra más básica en localidades rurales como Diliján y Goris. Muchos viajeros dedican únicamente una semana a recorrer la región, pero algo más de tiempo permite visitar los mejores puntos de interés sin tener el contratiempo de las aglomeraciones.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)