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Kirguistán

Viajar a Kirguistán

Kirguistán, una tierra algo olvidada con valles, lagos resplandecientes y yurtas, es un paraíso para aventureros, turistas con conciencia ecológica y nómadas en potencia.

Kirguistán es una nación definida por su topografía, donde paisajes de montaña felizmente vírgenes, inhóspitas crestas escarpadas y onduladas praderas estivales (jailoos) cobran vida gracias a los pastores seminómadas que habitan en yurtas. Si se añade a esta belleza natural un estupendo programa de alojamiento en casas particulares y el acceso al país sin necesidad de visado, queda claro por qué Kirguistán se está convirtiendo rápidamente en la puerta de entrada predilecta de los occidentales que visitan Asia central.

Como cabe esperar allí donde el grueso de las atracciones son rurales y a gran altura, la época elegida para la visita es fundamental. En verano, las carreteras y sendas son generalmente accesibles. A mediados del estío, turistas kazajos y rusos convergen en las playas siempre templadas del lago Issyk-Kul.

De octubre a mayo, buena parte de los alojamientos rurales cierran y las yurtas, que aportan tanto carácter a las vistas alpinas, se guardan. Así pues, conviene pensárselo dos veces antes de viajar al país en invierno, a menos que se vaya a esquiar.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)