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Antártida

Viajar a Antártida

Ningún lugar de la Tierra se compara con esta vasta desolación blanca de fuerzas elementales: nieve, hielo, agua, roca. Sin duda, la Antártida es sobrecogedora.

Lo remoto de la Antártida, su frío extremo, su exótica fauna, sus enormes casquetes de hielo y sus cordilleras invitan a abrazarse a la vida. El hielo y el clima, no los relojes ni calendarios, determinan el itinerario y los horarios de los viajeros.

Este continente alberga algunas de las especies más extraordinarias del mundo. Unas migran muy lejos, como las ballenas; otras permanecen cerca del continente, como la foca de Weddell y el pingüino emperador. Millones de aves marinas sobrevuelan el océano Antártico, el más abundante del mundo en pájaros; albatros y petreles circundan estas aguas.

La Antártida posee una cualidad inefable: la sensación de que uno es una mota en una tierra inmensa y de áspera belleza, una tierra donde torres de hielo flotan entre tortas de hielo casi geométricas, montañas intactas se alzan de la niebla marina y la fauna vive siguiendo sus ritmos, al margen del hombre.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)