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Buenos Aires

Viajar a Buenos Aires

La capital argentina es una de las ciudades más electrizantes de Sudamérica, con arquitectura europea, barrios con mucho ambiente y una ajetreada vida nocturna. Sus apasionados habitantes son orgullosos hasta la altanería, pero también se desviven por ayudar a los demás.

Tras el desplome económico del país en el 2002, Buenos Aires se ha recuperado y experimentado un renacimiento que aún se mantiene. Los argentinos descubrieron que el mundo “exterior” era prohibitivamente caro, y concentraron sus energías de puertas para adentro con impresionantes resultados. Todavía hoy surgen nuevos restaurantes, tiendas y negocios que no solo atienden a las necesidades de los lugareños y sus pesos, sino también a los visitantes extranjeros que llegan con divisas más fuertes.

Sin embargo, toda gran metrópoli tiene su lado oscuro. Aceras rotas, infinidad de grafitos y muchas asperezas por limar, incluso en los barrios más pudientes, dicen mucho de esta otra realidad. Hay pobreza y mendigos, y por la noche se ven muchos cartoneros (recicladores de basura). En esta ciudad se respira la melancolía, provocada por un reconocimiento a las riquezas del país combinado con la desesperación de no poder desplegar todo su potencial.

Así pues, lo mejor que el viajero puede hacer es zambullirse en esta excitante mezcla y agarrarse fuerte, porque va a vivir una experiencia inolvidable.

Fuente: Sudamérica 2 (agosto del 2013)