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Costa Rica

Viajar a Costa Rica

Se dice que Costa Rica esla Suizade Centroamérica por su agradable estilo de vida, su carencia de ejército, su estable democracia y su impresionante belleza natural. ¿Descripción realista o simple idealización?

A principios del s. XX, esta visión podía representar –y con razón– una simplificación optimista. Como mucho, Costa Rica era una democracia en ciernes, con un nivel de pobreza elevado y sin una política de protección medioambiental concreta. Sin embargo, en la segunda mitad de la canturria, un crecimiento económico estable posibilitó la aparición de una verdadera clase media, la creación de un estado del bienestar sólido y uno de los movimientos medioambientales más progresistas del mundo.

Para contextualizarlo, hay que tener en cuenta que antes de 1950, la mitad del país estaba sumida en la pobreza extrema y que vivir más de 50 años era un auténtico milagro. Hoy, menos de un quinto de los ticos vive por debajo del umbral de la pobreza y la esperanza de vida iguala a la de Estados Unidos.

La “revolución verde” arrancó en la década de 1970, cuando el precio mundial del café cayó en picado debido al exceso de oferta y Costa Rica entró en una crisis económica. Sin embargo, la impredecible naturaleza del mercado global dio lugar a una alianza bastante inusual entre promotores económicos y ecologistas. Si la riqueza no podía mantenerse con las exportaciones, ¿por qué no con las importaciones (de turistas)? En 1985, el turismo ya aportaba anualmente 100 millones de dólares a la economía de Costa Rica, y actualmente casi un tercio de todo el país se encuentra bajo alguna forma de protección medioambiental.

Costa Rica atrae cada año a más de un millón de turistas, y continúa siendo el vivo ejemplo de que la protección del medio ambiente y el desarrollo no son necesariamente intereses incompatibles. ¿Acaso se necesitan más pruebas? Hasta los años ochenta los ticos vivían en granjas familiares, escuchaban la radio estatal, compraban en la pulpería del barrio y nunca habían puesto los pies en un centro comercial. Hoy, comprar en las grandes superficies es parte de la vida diaria, la televisión por satélite e Internet son habituales y los centros comerciales a la estadounidense hacen furor.

Además, este proceso que ha contribuido a la transformación económica del país ha traído consigo un enorme cambio social. Cada vez más mujeres se abren paso en el mundo laboral gracias a las oportunidades creadas por el desarrollo del sector turístico y de servicios. El número de divorcios ha aumentado y la familia tipo es ahora más reducida. El número de ticos que acceden a la educación superior es cada vez mayor. Los inmigrantes de Nicaragua y Colombia trabajan en las plantaciones cafeteras, mientras que los patronos ticos buscan trabajos mejores en la ciudad. Y más allá del consabido buen carácter de sus habitantes, se discierne un orgullo nacional y apoyo a su democracia pacifista.

Como declaró el ex presidente Óscar Arias Sánchez en su discurso de aceptación del Premio Nobel dela Paz: “No buscamos la paz a solas, ni solo la paz que será seguida algún día por el progreso político, sino la paz y la democracia juntas, indivisibles, el final del derramamiento de la represión de los derechos humanos”. Este es un punto de vista único, no solo en Centroamérica, sino en el mundo entero.

Incluso dejando de lado el modo de vida y la democracia, Costa Rica sigue siendo increíblemente bella. Sin duda, hay otros países con paisajes naturales de ensueño, pero este posee una biodiversidad mayor que Europa y EE UU juntos. Su pequeño tamaño también significa que se puede viajar de forma rápida, sencilla y agradable de los bosques nubosos a la costa y de las cumbres a las llanuras. 

Fuente: Costa Rica 5 (octubre del 2010)