Utilizamos cookies propias y de terceros para recopilar información estadística del uso de nuestra página web y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Cerrar

Ciudad del Cabo

Viajar a Ciudad del Cabo

Es imposible resistirse a los encantos de la “mother city” de Sudáfrica, una ciudad que sin duda sabe cómo cautivar al viajero. Basta con viajar a Ciudad del Cabo y contemplar la belleza de su espléndido monte Table, caracterizado por su cima envuelta en nubes, sus faldas cubiertas por un magnífico manto de vegetación y viñedos, y su base flanqueada por playas de arena dorada. Pocas ciudades pueden alardear de contar con un formidable parque nacional en su mismo corazón, donde se ofrece un envidiable abanico de actividades de aventura.

De acentuar su belleza natural se encarga el imaginativo gusto por el diseño y el color de los capetonians (gentilicio en inglés para referirse a la gente del lugar). Y este se puede apreciar en muchas partes, desde las coloristas fachadas del Bo-Kaap, hasta la decoración afro-chic moderna de las casas de huéspedes, restaurantes y bares que componen el patrimonio oculto de esta embriagadora metrópolis. La Copa del Mundo del 2010 de fútbol vino acompañada del atrevido estadio de Green Point, y trajo importantes mejoras en las infraestructuras de la ciudad.

No obstante, como es natural, esta maravillosa urbe también tiene sus problemas. Ha habido quien ha llegado a tacharla de ser la ciudad más desigual del mundo; de hecho, es fácil estar de acuerdo si se comparan las mansiones de Constantia con las chabolas de Crossroads. Con todo, los capetonians rebosan compasión y un espíritu caritativo, y se observa una admirable actitud positiva que hace posible muchos pequeños milagros.

Por encima de todas las cosas es una ciudad multicultural, donde casi todo el mundo tiene una historia fascinante –muchas veces desgarradora– que contar. Y cuando llegue la hora de volver a casa, con toda certeza será un momento emotivo para el viajero.

Fuente: Sur de África 2 (marzo del 2010)