Utilizamos cookies propias y de terceros para recopilar información estadística del uso de nuestra página web y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Cerrar

Mauritania

Viajar a Mauritania

Reino aparentemente infinito de arena del Sáhara bañado por el Atlántico, sirve de puente entre el norte de África y las regiones subsaharianas.

Si el oeste africano es lugar de recreo para quienes viajan por tierra, Mauritania a menudo parece un simple lugar de tránsito entre ciudades más turísticas como Marrakech, Dakar o Bamako. Considerado como la ruta transahariana más segura por tierra, desde hace tiempo es solo una escala entre Europa y el oeste de África. Una pena, pues Mauritania posee grandes secretos por revelar.

Tan impresionante como su diversidad cultural es el paisaje, de los más bellos del continente. La región de Adrar ofrece épicas dunas, alucinantes mesetas y el mayor monolito de África; el Tagânt tiene encantos parecidos, y ambos ocultan antiguas ciudades de caravanas, como Chinguetti, Ouadâne y Oualâta. El festín del Patrimonio Mundial continúa por el litoral en el Parque Nacional del Banc d’Arguin, un acreditado lugar de observación con millones de aves migratorias.

Si el viajero se limita a pasar con premura, se perderá un país asombroso; en Mauritania nadie tiene prisa, y el viajero tampoco debería tenerla.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)