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Malaui

Viajar a Malaui

La cercanía de los populares parques nacionales de Tanzania y Zambia y de las espléndidas playas de Mozambique a menudo desplazan a Malaui como destino turístico. Cuando este país aparece en la escena internacional no acostumbra a ser por la belleza y la diversidad de sus espacios naturales ni por la hospitalidad de sus gentes, sino a causa de la epidemia de VIH/sida o la pobreza. Y es una lástima, porque esta pequeña franja de tierra cuenta con un gran potencial turístico.

El lago Malaui, el tercero en extensión de África, divide en dos el paisaje del Gran Rift Valley. En las profundidades de esta masa de brillante agua cristalina se arraciman bancos de peces cíclidos de vívidos colores, y en sus orillas se suceden calas secretas, playas vírgenes, animados pueblos pesqueros y oscuras colinas boscosas. En el lago se puede practicar buceo, buceo con tubo y kayak, y descansar en refugios para mochileros o en glamurosos hoteles de cinco estrellas.

Sin embargo, no todo acaba en el lago. En el sur, suspendidos entre las nubes, despuntan los espectaculares picos del monte Mulanje, surcado por arroyos, cascadas y senderos. En el norte destaca la naturaleza salvaje de la meseta de Nyika, donde es posible caminar a través de los pastos hasta alcanzar la ciudad colonial de la cima de la colina. Y, aunque una expedición por cualquiera de los parques nacionales y reservas naturales de Malaui no puede competir con los emocionantes safaris “cinco estrellas” de sus países vecinos, sí permite conocer de cerca a algunos animales impresionantes sin tener que pelearse por ello con otros automóviles.

Malaui suele describirse como un “África para principiantes”, porque su pequeña extensión, sus razonables comunicaciones y la relativa seguridad de que goza el país, hacen que sea fácil desplazarse por todo su territorio. Además, la legendaria hospitalidad de sus gentes y el impresionante paisaje aseguran una estancia inolvidable.

Fuente: Sur de África 2 (marzo del 2010)