Barroco siciliano con Montalbano

Ragusa, Sicilia, Italia
Westend61_Getty Images

En coche por la Sicilia oriental

Al este de Sicilia, las ciudades barrocas son los escenarios escogidos por el escritor Andrea Camilleri para que su comisario Montalbano resuelva casos. Catania, Siracusa, Módica, Ragusa y Noto son las joyas de esta ruta por el barroco siciliano que se puede seguir con la guía En ruta por Italia de Lonely Planet y geoPlaneta.

Al este de Sicilia se encuentran algunas de las ciudades más espectaculares de la isla. Muchas quedaron destrozadas por un devastador terremoto de 1693 y fueron reconstruidas en el peculiar estilo barroco siciliano que da a toda la región una bella y original uniformidad de tonos cálidos. El paisaje las embellece, además, envolviéndolas entre cítricos y olivares, campos de labranza, acantilados y grandes cañones rocosos. Es una comarca fácil de recorrer en coche, con parada en estas magníficas joyas barrocas.

Catania

El centro barroco de Catania resulta sorprendente por su color: es negro porque está construido en gran parte con la lava derramada por el Etna en la erupción de 1669. El arquitecto Giovanni Vaccarini reconstruyó sobre las ruinas una ciudad moderna llena de amplios bulevares y placitas que parecen un decorado, como la Piazza del Duomo, edificios sinuosos y una catedral imponente. Es obligado ir a La Pescheria (Via Pardo) que ofrece el mayor espectáculo de Catania, con los teatrales pescaderos pregonando su género a gritos en dialecto siciliano. 

Siracusa

Fundada por colonos procedentes de Corinto en el 734 a.C., en la Antigüedad estaba considerada la ciudad más bonita del mundo, rival de Atenas en poder y prestigio. Todavía puede verse el centro antiguo en el extraordinario Parco Archeologico della Neapolis, presidido por un gigantesco teatro griego del s. V a.C. Después del terremoto de 1693, Siracusa, como las demás ciudades de la región, adoptó la moda barroca. Hay muchas obras maestras de esta época en la Galleria Regionale di Palazzo Bellomo, pero la verdadera obra maestra es la Piazza del Duomo, toda una maravilla del urbanismo barroco.

A pesar de su maquillaje barroco, la esencia griega de Siracusa resulta patente por todas partes, hasta en el edificio del Duomo: la suntuosa fachada de Andrea Palma deja entrever el esqueleto del Templo de Atenea que tiene detrás.

Palazzolo Acreide

En esta ciudad, llena de obras barrocas y ruinas antiguas, todo gira en torno a la Piazza del Popolo, dominada por la Chiesa di San Sebastiano y el Palazzo Municipale, un ayuntamiento imponente. Si el viajero sube andando desde allí, en 20 minutos se encontrará en el parque arqueológico de Acres (Akrai), que fue una colonia griega muy próspera y uno de los secretos mejor guardados de la zona. Aquí descubrirá un teatro griego antiguo y cámaras funerarias cristianas con unos relieves exquisitos.

Noto

Tras el terremoto de 1693, la ciudad de Noto fue reconstruida con un plan grandioso, con unos edificios dorados de arenisca que la han convertido en la ciudad barroca más bonita de toda Sicilia; sobre todo de noche, cuando la iluminación acentúa las curvas de sus fachadas profusamente talladas. El plato fuerte es el Corso Vittorio Emanuele, un elegante paseo flanqueado por impactantes palazzi e iglesias barrocas. Para comprender lo que era la vida de un noble en la época barroca, sólo hay que asomarse al Palazzo Nicolaci di Villadorata: la decoración es tan opulenta como la fachada, con grandes lámparas de araña, frescos en el techo y paredes pintadas imitando brocados.

Ispica

A mitad de camino entre Noto y Módica, Ispica tiene también muchos edificios barrocos que merecen la pena, pero los visitantes vienen hasta aquí para asomarse a la Cava d’Ispica, un gran valle fluvial que se extiende unos 13 km entre Módica e Ispica, con cientos de cuevas y grutas naturales. Han servido de tumbas neolíticas, catacumbas para los primeros cristianos y viviendas medievales.

Módica

Los edificios medievales de Módica se encaraman por las paredes de un profundo desfiladero. Pero, a diferencia de otras ciudades protegidas por la Unesco de la zona, esta ciudad no concentra sus tesoros en una sola calle o en una piazza céntrica. La estrella es la barroca Chiesa di San Giorgio que se eleva imponente y solitaria al final de una larga escalinata.

Corso Umberto I es el mejor sitio para tomarle el pulso a esta ciudad tan animada: una ancha avenida flanqueada por bonitos palacios, iglesias, restaurantes, bares y boutiques, por la que pasea la gente por la tarde (la passeggiata).

Scicli

Es una agradable ciudad campestre con un centro barroco pequeño y pintoresco, presidido por la Piazza Italia, bordeada de palmeras. En lo alto se eleva una iglesia abandonada: la Chiesa di San Matteo. Es una subida a pie de 10 minutos que ofrece la recompensa de unas vistas estupendas de toda la ciudad.

Ragusa

La joya de esta parte oriental de Sicilia es Ragusa Ibla, el casco antiguo de Ragusa, una maravilla para pasear entre sus callejuelas laberínticas pobladas de palazzi de piedra gris, que se abren de repente a una hermosa plaza soleada. Después del terremoto de 1693, la aristocracia, siempre tan optimista, reconstruyó Ragusa exactamente en el mismo sitio. Es muy fácil perderse pero no pasa nada, pues antes o después el visitante acabará en la Piazza Duomo, la sublime plaza mayor. En la parte superior de esta plaza inclinada destaca el orgullo de la ciudad: la Cattedrale di San Giorgio, construida al final de una suntuosa escalinata, como una tarta nupcial de tres pisos, apoyada en columnas corintias cada vez más estrechas.

(*) Nota para los seguidores del comisario Montalbano:

Quienes hayan visto la serie del comisario Montalbano en la televisión, podrán reconocer algunos de los escenarios. Por ejemplo, la casa del comisario en Marinela (reproducida en la playa de Punta Secca, al lado de Marina di Ragusa) o la Vigata de Montalbano, que en realidad es el pueblo de Donnalucata, aunque la comisaría de policía que dirige Montalbano, se inspira en la alcaldía de Scicli y muchos de los casos están ambientados en la capital de provincia, Ragusa, que en la ficción se llama Montelusa.

Lo que si encontrarán con facilidad los viajeros son los fantásticos restaurantes, de ambiente local y pocos sofisticados, en los que el comisario-gourmet se deleita ante generosos platos de pasta bien cocinada y exquisitos pescados frescos. Como ejemplo, el Ristorante Duomo de Ragusa (Via Capitano Bocchieri 31) que muchos consideran el mejor restaurante de Sicilia.

Para recorrer la isla de Sicilia en coche, la mejor compañera de viaje es la guía En ruta por Italia de Lonely Planet y geoPlaneta.

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