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Viajar a Ho Chi Minh

© Sergio San Martín
© Sergio San Martín

Lo mejor de la antigua Saigón

Todos la siguen conociendo como Saigón, el nombre de tiempos coloniales que evoca una ciudad llena de encantos y recuerdos, un collage urbano en el que se funden a la perfección dos mundos, una de las ciudades más bellas del sureste asiático. Hoy CHCM (Ciudad Ho Chi Minh) es lo más vertiginoso de Vietnam: una ciudad comercial y cultural de alto voltaje, que ha colocado al país entre los de más rápido crecimiento de Asia.

1. Contemplar la energía frenética de la ciudad desde uno de sus bares de azotea

Rooftop Garden Bar de Rex Hotel, que gracias a su escasa altura, permite contemplar la calle desde cerca y empaparse de su energía. La decoración es bastante curiosa: elefantes a tamaño real, lámparas en jaulas, setos envueltos con bombillas de colores y, rematando todo, una gigantesca corona dorada que da vueltas. Muchas noches hay música en directo.

- Bar del Sheraton Saigon, el más alto del centro, ideal para contemplar el tamaño  descomunal de CHCM y los flujos de tráfico bajando por ÐL Le Loi. La última parada es en la 23ª planta, con música en directo y comida.

- La estilosa terraza del Shri (23ª planta, Centec Tower,) con una zona separada del restaurante, accesible caminando de piedra en piedra sobre un arroyo.

- El bar Saigon Saigon, con  música en directo, bebidas caras, buenas vistas y algunas mesas al aire libre.

- El M Bar, en la 8ª planta del Majestic Hotel, ideal para tomar una copa viendo la puesta de sol, con vistas panorámicas del río y cierto caché colonial.

- El Top Of The Town, en la 25ª planta del Windsor Plaza Hotel de Cholon, con vistas de 360 grados.

2. Introducirse en el pasado reciente más turbulento en el Museo de los Restos de Guerra

Este es uno de los más visitados de CHCM entre los turistas occidentales. Muchas de las atrocidades documentadas aquí son de dominio público, pero los occidentales tienen pocas ocasiones de escuchar las historias de las víctimas de la acción militar estadounidense.  En el exterior hay vehículos blindados, piezas de artillería, bombas y armas de infantería del ejército de los EE UU. La  planta baja del museo contiene una colección de pósters y fotografías que muestran el apoyo internacional al movimiento antibélico. Su relativo optimismo ofrece un respiro respecto a los horrores de la planta superior.

Pocos museos del mundo comunican con tanta efectividad este mensaje: la guerra es brutal y muchas de las víctimas son civiles. Además, el museo ofrece la singular oportunidad de ver algunas de las armas experimentales usadas en la guerra, que en su día eran secretos militares. Todo se complementa con la sorprendente exposición Requiem, compilada por el legendario fotógrafo de guerra Tim Page, que documenta el trabajo de los fotógrafos de ambos bandos muertos durante el conflicto e incluye imágenes de Larry Burrows y Robert Capa.

El Museo de los Restos de Guerra está en el antiguo edificio del Servicio de Información de los EE UU, en el cruce de Ð Le Quy Don.

3. Regalarse una selección de cocina local e internacional en los numerosos restaurantes y puestos callejeros de la ciudad

Aunque Hanói se considera a sí misma más cultivada, CHCM es el peso pesado culinario de Vietnam. Los restaurantes van desde puestos callejeros tirados de precio hasta villas encantadoras, y cada uno le da su toque propio a los sabores vietnamitas tradicionales.

Además de deliciosa comida regional, la ciudad ofrece cocinas del mundo y no falta la india, japonesa, tailandesa, italiana y fusiones de Oriente y Occidente. Como era de esperar dada su historia, CHCM tiene una buena selección de restaurantes franceses, desde bistrós informales hasta haute cuisine.

Los barrios donde mejor se come incluyen la zona de Dong Khoi, con una gran concentración de restaurantes de calidad superior, además de los extremos del Distrito 3. Los restaurantes de Pham Ngu Lao intentan satisfacer a todos los deseos culinarios posibles, y generalmente son menos impresionantes, pero valen la pena. En Cholon abunda la comida china, aunque paseando por la zona parece que haya más pagodas que restaurantes.

Los mercados siempre cuentan con una buena selección de puestos que sirven comida sabrosa. El mercado nocturno de Ben Thanh es especialmente bueno. Muchos de estos puestos, como los vendedores del mercado, están especializados en un solo plato. Eligiendo uno que esté lleno de lugareños, no se puede fallar.

La mayor concentración de restaurantes vegetarianos está alrededor de la zona de Pham Ngu Lao. Cerca de una pagoda budista casi siempre hay uno. En el 1er y el 15º día del mes lunar (los días obligatoriamente vegetarianos para los budistas vietnamitas), los puestos de comida de toda la ciudad, especialmente en los mercados, sirven versiones vegetarianas de los platos vietnamitas con carne. Vale la pena esperar un poco.

4. Atravesar nubes de incienso y entrar en el mundo místico de la pagoda del Emperador de Jade

Esta pagoda fue construida en 1909 por la congregación cantonesa (Quang Dong) en honor del dios supremo taoísta (el Emperador de Jade o Rey del Cielo, Ngoc Hoang). Con sus estatuas de divinidades fantasmales y héroes grotescos, es una de las más espectaculares de CHCM. El aire se llena con el humo de las varas de incienso, que oculta las exquisitas tallas de madera decoradas con caracteres chinos dorados. El techo está cubierto con elaborados azulejos, mientras que las estatuas que representan personajes de la tradición budista y taoísta están hechas de papel maché reforzado.

5. Descubrir las pagodas chinas del vistoso Cholon

Este distrito de CHCM esconde una gran riqueza de templos y pagodas. Ahora es menos chino de lo que era en otros tiempos pero sigue teniendo un aire muy especial. Cholon significa “gran mercado”, y durante la guerra de Vietnam albergó un próspero mercado negro. Hoy, las fachadas de las tiendas de Cholon están desapareciendo tras los carteles publicitarios o sucumbi, pero conserva una hilera de que proporcionan un recuerdo visual y olfativo de la vieja ciudad china.

El mercado principal de Cholon es el Binh Tat, una obra maestra de la arquitectura de estilo chino, con un gran campanario y un patio central con jardines. Buena parte de las ventas son al por mayor, pero atrae a muchos grupos de turistas dispuestos a comprar todo tipo de gangas.

Si preferimos explorar las pagodas, se puede optar por la de Thiern Hau, la de Khanh Van Nam Vien, de la que se dice que es la única pagoda taoísta pura de Vietnam (con una excepcional y surrealista estatua de Lao Tsé con luz fluorescente coronando la pagoda) o la de Quan Am, una de las más vistosas de Cholon. Y hay muchas más.

6. Retroceder en el tiempo entre las reliquias arqueológicas del Museo de Historia

Vale la pena visitarlo aunque solo sea para ver su impresionante arquitectura china-francesa. Construido en 1929 por la Société des Études Indochinoises, alberga una excelente colección de artefactos que ilustran la evolución de las culturas de Vietnam, desde la civilización Dong Son, de la Edad del Bronce, y la civilización Funan, ss. I-VI d.C., hasta los chams, los jemeres y los vietnamitas. A destacar las valiosas reliquias de Angkor Wat (Camboya).

7. Entrar al mundo subterráneo surrealista del Vietcong en los claustrofóbicos túneles de Cu Chi

Si algún sitio puede simbolizar el espíritu tenaz de los vietnamitas, pocos lugares lo consiguen tan bien como Cu Chi. Este distrito del área metropolitana de CHCM ahora tiene unos 350 000 habitantes, pero durante la guerra de Vietnam tenía solo 80 000. A primera vista, ha quedado poco rastro de los intensos combates, bombardeos y la destrucción producidos en Cu Chi durante la guerra. Para ver qué ocurrió hay que ahondar un poco... por ejemplo, explorando bajo tierra.

La red de túneles de Cu Chi se hizo famosa en los años sesenta, ya que permitió al Vietcong controlar una extensa área rural a tan solo 30-40 km de CHCM. En su apogeo, el sistema de túneles se extendía desde la capital survietnamita hasta la frontera camboyana; solo en el distrito de Cu Chi había más de 250 km de túneles. La red, que en algunos lugares tenía varios pisos de profundidad, incluía innumerables trampillas, estancias construidas, zonas de almacenamiento, fábricas de armas y  hospitales. Hay dos secciones de esta extraordinaria red de túneles abiertas al público, una está cerca del pueblo de Ben Dinh, más accesible, y la otra está 15 km más allá, en Ben Duoc.

8. Asistir a un servicio religioso en el Gran Templo de Cao Dai de Tay Ninh

Al noroeste de CHCM, casi en la frontera con Camboya, está este templo, centro de una de las religiones indígenas más curiosas de Vietnam, el Cao Dai (fundada en 1926) y una de las construcciones más inusuales de toda Asia. Construido entre 1933 y 1955, el templo es un espectáculo rococó que combina los estilos arquitectónicos opuestos de una iglesia francesa, una pagoda china y los jardines del Bálsamo del Tigre de Hong Kong. Además del Gran Templo, el complejo incluye oficinas administrativas, residencias para sacerdotes y adeptos, y un hospital de medicina herbal tradicional vietnamita, a la que acude gente de todo el sur en busca de tratamientos.

Las plegarias se celebran cuatro veces al día en el Gran Templo. Vale la pena visitarlo durante ellas, pero teniendo cuidado de no molestar a los fieles. Solo unos cientos de personas (vestidos con ropajes para la ocasión) participan en las plegarias entre semana, pero durante los festivales acuden miles de personas.

En la sala de entrada frontal hay un mural que representa a los tres signatarios de la “Tercera Alianza entre Dios y el Hombre”: el revolucionario chino Dr. Sun Yat-sen (1866-1925), el poeta vietnamita Nguyen Binh Khiem (1492-1587) y el poeta y escritor francés Victor Hugo (1802-1885).

Categoría: ESCAPADAS

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