Moscú

Viajar a Moscú

En Moscú todo es superlativo: es la ciudad más cara del planeta y, según datos recientes, la más violenta; acoge el mayor número de multimillonarios; el precio del café en un bar tampoco encuentra parangón; y, dentro de poco, exhibirá el edificio más colosal del mundo. No extraña, pues, que uno de sus locales nocturnos más populares se llame The Most (“Lo más”).

Otra cosa es la realidad de sus ciudadanos, o su vitalidad. Relativamente libre de los problemas de la censura y económicos, la capital rusa está experimentando un estallido de creatividad. Las antiguas fábricas y almacenes se han reconvertido en rabiosas galerías de arte, mientras que los clásicos, como el Museo Estatal de Arte Figurativo Pushkin, están en plena expansión y experimentación. Chaikovski y Chéjov se siguen representando, pero también puede asistirse a estrenos internacionales de nuevos compositores y coreógrafos. Hay locales especializados en vino, café, cerveza o sushi, y la oferta nocturna comprende clubes exclusivos, cafés artístico bohemios, garitos con blues en vivo y bares de copas.

Moscú es también un tesoro histórico. Las torres del Kremlin señalan el punto de su fundación, y sus iglesias y monumentos recuerdan a los héroes caídos y las batallas ganadas. Por su parte, los restos del Estado Soviético se reparten por toda la ciudad. Incluso la historia está siendo examinada de forma innovadora, con nuevos museos que se ocupan de temas hasta hace poco tabúes.

La capital también está experimentando un incremento natalicio sin precedentes. Desde el arte y historia hasta la recreación a la procreación, Moscú es, sin duda, un hervidero de sorpresas.

Fuente: Rusia 2 (marzo del 2009)