Países Bajos

Viajar a Países Bajos

No hay muchos países con tanta tierra por debajo del nivel del mar. No hay muchos países tan llanos, si es que hay otro. No hay muchos países con tanto terreno ganado al mar. No hay muchos países con tanta densidad de población y tan tolerantes al mismo tiempo. No hay muchos países con tanta agua y viento, o tantos barcos, velas, bicicletas, aves, diques, pólderes, molinos, flores, pescado, puentes, cafés, queso y gente alta. Y, ciertamente, no hay muchos países que puedan reclamar un color tan vibrante (naranja vivo en este caso) como propio. En definitiva, no hay otro lugar como los Países Bajos.

Empezando por las ciudades holandesas. ¿Quién no ha oído hablar de Amsterdam, la capital de la cultura, los coffeeshops y los canales? Imposible escapar a su encanto, y eso que hay un abanico de metrópolis sorprendentes a solo unas horas, o incluso unos minutos en tren: Haarlem, Groningen, Róterdam, Utrecht, Den Haag, Leiden, Delft o Maastricht. La lista parece infinita, algo asombroso teniendo en cuenta el tamaño de este pequeño país.

Pelo los Países Bajos no son solo sus ciudades. El esplendor bucólico de sus parques nacionales y pólderes vigilados por ovejas se complementa a la perfección con lagos relucientes, costas arenosas y una cadena de islas azotadas por el viento. Lo mejor de todo: estas maravillas pueden contemplarse desde la comodidad del asiento de una bicicleta.

No hay otro lugar como los Países Bajos y, para comprobarlo, nada como acudir en persona a conocer la hospitalidad holandesa. No habrá decepciones.

Fuente: febrero del 2012