Mónaco

Viajar a Mónaco

Puede que sea el segundo país más pequeño del mundo, pero lo que le falta en tamaño lo compensa en actitud. Deslumbrante, glamuroso y hedonista, Mónaco es realmente cautivador.

No tiene nada de raro que al viajero se le encoja el corazón al ver por vez primera Mónaco: tras cruzar los preciosos pueblos cimeros medievales, las relucientes playas y las solitarias penínsulas de los contornos, los bloques de apartamentos y los precios astronómicos dejan a cualquiera de piedra.

Pese a todo, Mónaco atrapa. Apenas más grande que el Vaticano, se le conoce tanto por su estatus de paraíso fiscal como por su rutilante casino, su oferta deportiva (el Gran Premio de Fórmula 1, el abierto de tenis y su célebre Festival de Circo), sumado a una familia real famosa por sus escándalos. Para el viajero es una experiencia fascinante: desde una noche en el casino a una visita al excelente Museo Oceanográfico, pasando por un vistazo a los lugares donde se dan cita los famosos, Mónaco invita a una divertida excursión por la Costa Azul.

Aunque es un estado soberano, no tiene control fronterizo. Casi todo el mundo lo visita en una excursión de un día desde Niza, a solo 20 min en tren.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)