Italia

Viajar a Italia

A pesar de que recibe incesantes elogios, Italia sigue sorprendiendo. Un viaje al bel paese (‘bello país’) puede convertirse en una de esas experiencias vitales imposibles de superar.

 

‘Bella vita’

En pocos sitios arte y vida se entremezclan de forma tan natural. Esta es la tierra de Dante, Miguel Ángel, Leonardo y Botticelli, pero también la de Salvatore Ferragamo, Giorgio Armani y Gualtiero Marchesi. Comida, moda, arte y arquitectura –enseguida se entiende que el origen de la patología italiana es el compromiso inquebrantable con la buena vida–. Gran cantidad de italianos muestran un enorme interés por el regusto floral del queso de oveja, la manera correcta de cortar mármol y los matices de un concierto de Vivaldi. Esconderse detrás de la disinvoltura (apariencia de naturalidad) es apasionarse con la letra pequeña de la vida. El viajero debe relajarse, fijarse en los detalles y disfrutar de la propia bella vita.

 

‘Bon appetito’

Italia es un banquete infinito de platos, pero da igual la magnitud del atracón, uno siempre tiene la sensación de no haber pasado de los antipasti. Un trozo de pizza artesana, un cucurucho de fritto misto (pescado frito) o un helado de pistacho…, hasta el bocado más básico puede ser una revelación. El secreto está en la cuidada –incluso obsesiva– elección de ingredientes frescos, de temporada y de primera calidad. Aunque sus orígenes son humildes y rústicos y el movimiento Slow Food intenta proteger esas raíces artesanales, la cocina italiana moderna está llena de inventiva. El viajero debe dejarse llevar en el supermercado Eataly de Slow Food, hacer una cata en la Academia Internacional del Vino de Roma y visitar viñedos y olivares para conocer las técnicas de producción de los prestigiosos vinos y aceites que acaban en su mesa.

 

‘Bel paese’

Como un homenaje al amor que sienten los italianos por la moda, el país tiene forma de bota y, por ello, es uno de los más fácilmente reconocibles del mundo. Estilizada y elegante, tres de sus lados los flanquean cuatro mares del Mediterráneo: Adriático, Jónico, Tirreno y el mar de Liguria. El muro que forman los Alpes y los Dolomitas sitia el gélido norte y su orla de centelleantes lagos glaciares, mientras que en el sur amenazan con estallar los volcanes Etna, Vesubio y Estrómboli. Más allá de la imagen estereotipada de ciudades de arte y museos, Italia es un lugar tanto para hacer como para ver. ¿Qué puede superar a un descenso por la sima vertical de la garganta de Gola su Gorropu, a atravesar a caballo los terrenos pantanosos de la Maremma y a bucear por aguas centelleantes repletas de coral y barracudas? Cuando el viajero crea que todos los rincones de este increíble país ya han sido explorados, vividos y esquilmados, solo tiene que hojear unas pocas páginas de esta guía y descubrir que algunos de los secretos mejor guardados de Italia están justo delante de sus narices.

Fuente: Italia 6 (febrero del 2012)