Islandia

Viajar a Islandia

Con géiseres de los que mana agua a raudales, piscinas de lodo hirviendo, nubes sulfurosas que ascienden de grietas y glaciares que se abren paso lentamente entre las montañas, Islandia es un país que aún está forjándose, un enorme laboratorio volcánico donde poderosas fuerzas dan forma a la tierra y uno se siente insignificante. Para experimentar su naturaleza no hay como bañarse en sus charcas de color turquesa, remar bajo el sol de medianoche o caminar sobre un deslumbrante casquete glaciar.

Su fauna también es muy singular. No hay mejor lugar en el mundo para observar rorcuales aliblancos, ballenas jorobadas e incluso azules en sus fiordos más profundos. Además, un sinfín de aves anida en sus imponentes acantilados, incluidos miles de llamativos frailecillos.

El paisaje contagia: la energía oculta y el deseo de moldear al universo son rasgos característicos de los islandeses. Su capital, la limpia y verde Reikiavik, debe de contar con la mayor concentración de soñadores, escritores, poetas y músicos del mundo. Y pese a que la crisis global ha golpeado al país con especial dureza, su gente le está haciendo frente con estoicismo. Para el viajero, en cambio, la depreciación de la corona significa unas vacaciones más baratas.

Fuente: Países escandinavos 5 (octubre del 2011)