Inglaterra

Viajar a Inglaterra

A lo largo de su historia ha sido una “tierra verde y agradable” (William Blake), una “isla coronada” (Shakespeare) y una “nación de tenderos” (Napoleón). Ha permanecido como un baluarte de democracia y un bastión de libertad ideológica, y como el crisol del imperio y la cuna de la opresión de clases. La Magna Carta, la Biblia del rey James y el estado de bienestar fueron soñados aquí, al igual que las panzas hinchadas de cerveza, el Bovril (potenciador de sabor) y Mr. Bean. Es un país de amantes del té, de los trenes, de los perros, del fútbol, del punk, de la jardinería, de los gnomos de jardín, un país llenos de aspirantes a famosos, de chefs estrella, de temerarios corredores de bolsa, de colombófilos, de pesados aficionados al críquet y bailarines de danza Morris a tiempo parcial. Para algunos es Albión; para otros, Blighty. Para la mayoría es el lugar más excéntrico, extraordinario e igualmente incomprensible de la tierra. Bienvenido a Inglaterra.

Viajar por Inglaterra es viajar en el tiempo (intercalando varias tazas de té): desde los antiguos megalitos de Stonehenge hasta las cúpulas geodésicas del Proyecto Eden en Cornualles. También es un viaje al s. XXI: Londres se ha reinventado para acoger los Juegos Olímpicos del 2012, mientras ciudades como Manchester, Leeds y Newcastle disfrutan de su patrimonio y afrontan confiadas el futuro, con edificios industriales reconvertidos en galerías de arte ubicadas en muelles o modernos apartamentos rodeados de tentadores bares, tiendas, restaurantes y algunos de los mejores locales musicales del planeta.

Para el visitante, lo hermoso de viajar por Inglaterra es su naturaleza compacta. Al pasar menos tiempo moviéndose entre lugares y más tiempo en ellos, uno puede recrearse en el paisaje en vez de cruzarlo volando. Inglaterra es ideal para el deporte y la aventura, bien sea paseando por los ondulados cerros de Oxfordshire, bien yendo en bicicleta por Norfolk, surfeando en Newquay o escalando rocas en el Distrito de los Picos. También será más sencillo entender la idiosincrasia local si el viajero dispone de tiempo para relajarse con los nativos en un pub típico, disfrutar de un festival de música o ver un partido de críquet.

Fuente: febrero del 2012