Groenlandia

Viajar a Groenlandia

Las tradiciones de la Edad de Piedra chocan con la tecnología moderna a la hora de crear una compleja sociedad donde los cazadores aprenden primeros auxilios para convertirse en guías.

Se dice que cuando alguien ha visto el resto del mundo, queda Groenlandia. Pero con el cambio climático agitándolo todo en esa parte del mundo, no hay tiempo que perder. La naturaleza, en su vertiente más descarnada y poderosa, tiene aquí la última palabra: la mayor isla no continental y con menor población del planeta es de hecho un casquete de hielo en más del 80% de su superficie.

Pocos lugares combinan un paisaje tan espléndido, una luz tan clara y el descarnado poder de la naturaleza. Vastas franjas de bellos espacios naturales y escasas carreteras permiten a los aventureros moverse a voluntad, a pie, esquiando o en trineo. Sea cual sea el medio de transporte, hay que dejar un margen de seguridad por su impredecible clima y reservar bastante tiempo en cada destino para relajarse, absorber el sol de medianoche, ver estallar icebergs, dejarse deslumbrar por la magia de la aurora boreal o aprovechar algunas de las mejores oportunidades para la práctica de kayak de mar, escalada en roca y pesca de salmón.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)