Eslovenia

Viajar a Eslovenia

Belleza pintoresca

Eslovenia regala unos paisajes vírgenes en plena Europa, con vistas vertiginosas de picos alpinos, montañas y valles recién salidos de un cuadro paisajista del s. XIX, así como lagos y ríos cristalinos. Los eslovenos gustan de estar en armonía con la naturaleza y casi siempre procuran protegerla y conservarla. Allí donde los seres humanos dejan su impronta, suelen hacerlo para bien, como en el caso del lago Bled, donde una diminuta capilla barroca corona la isla de Bled y un espectacular castillo completa el conjunto. Después de un viaje a Eslovenia, quizás se regrese a casa con la sensación de haber visitado el país más bonito del mundo.

Comida y bebida

La gastronomía eslovena toma prestado un poco de cada uno de sus vecinos (Italia, Austria, Hungría y los Balcanes) combinando y reinventando platos que resultan familiares y únicos. El toque “esloveno”, por así decirlo, es esa obsesión local por utilizar ingredientes frescos y de la zona (allí donde sea posible). Dicho esto, viajar a Eslovenia se convierte en un destino maravilloso para los amantes de la buena mesa, donde se probarán platos originales con ingredientes que resultan poco familiares como el grano de alforfón o el puré de judías, además de descubrir el vino esloveno, blanco o tinto, cuyas variedades regionales maridan a la perfección con las especialidades de cada zona.

Gente amigable

En Eslovenia reina la cordialidad. En cualquier rincón la gente responde de forma entusiasta, servicial y hospitalaria. Con tan solo dos millones de habitantes y un país de estas dimensiones, los eslovenos se dejan notar en campos como los deportes, la ciencia, las instituciones académicas e incluso la filosofía. En la época de la antigua Yugoslavia, Eslovenia estaba considerada como la república más abierta del país y en eso no ha cambiado nada. Los eslovenos están orgullosos de su país y lo demuestran.

Actividades al aire libre

Eslovenia es un destino para disfrutar del aire libre. Claro que hay museos fantásticos e iglesias con historia, pero los eslovenos prefieren las vacaciones dinámicas e invitan a los viajeros a sumarse a ellos. Los paseos por la montaña y las excursiones son las actividades más populares, pero el ciclismo gana terreno (sobre todo en Liubliana). El rafting por ríos rápidos como el Soča se impone pero hay otras actividades más pausadas como los paseos a caballo o en globo, la espeleología y el submarinismo. Si no se quiere hacer nada, basta con ir a la costa y tomar el sol junto al Adriático, si el clima de Eslovenia lo permite.

Fuente: Eslovenia (mayo del 2013)