Croacia

Viajar a Croacia

La peculiar mezcla de glamur y autenticidad de Croacia la convierte en el destino europeo de moda, donde las playas se disputan la atención con tesoros culturales, arquitectura antigua y tradiciones populares.

Croacia lleva años promocionada como el “nuevo esto” y el “nuevo aquello” desde su reaparición en la escena turística; pero ahora queda claro que es un destino único que se vende solo: un país con 1779 km de costa y 1244 islas. La costa del mar Adriático es una maravilla: sus aguas zafiro atraen a los visitantes hasta islas remotas, caletas escondidas y típicos pueblos de pescadores, al tiempo que se promociona el ambiente refinado de las playas y los yates.

Istria cautiva con sus exquisiteces gastronómicas y sus vinos, y los bares, discotecas y fiestas de Zagreb, Zadar y Split son joyas apenas exploradas.

Ocho parques nacionales exhiben la belleza primigenia de sus bosques, montañas, ríos, lagos y cascadas.

La conclusión perfecta del viaje puede ser la deslumbrante e histórica Dubrovnik, en el sur. Y lo mejor es que Croacia no se ha rendido al turismo de masas: queda pues mucho por descubrir.

COSTA DE CROACIA

Sin duda, el extraordinario litoral de Croacia, espolvoreado de islas, es el mayor reclamo del país. Parte del encanto del mismo reside en su diversidad. Se hallará ostentación y glamur en lugares como Hvar, con yates de lujo y trapitos a juego, mientras que en otros puntos las familias croatas juegan con cubos y palas en la playa, los mochileros australianos  chapotean en chanclas y los naturistas alemanes se liberan de toda tiranía textil. Pero si el imperativo del viajero es la tranquilidad, la costa del país ofrece también infinidad de calas apartadas e islotes dignos del mejor Robinson Crusoe.

AL FILO DE LOS IMPERIOS

Sita precariamente entre los Balcanes y Europa central, esta tierra lleva miles de años cambiando de manos, entre reinos, imperios y repúblicas enemigos. De haber alguna ventaja, esta sería el rico patrimonio cultural que cada uno ha dejado tras de sí. Los palazzi venecianos se acoplan a los fuertes napoleónicos, las columnas romanas brotan entre tempranas iglesias eslavas, y las mansiones vienesas plantan cara a las esculturas del realismo socialista. Excelentes museos custodian tesoros de casi todas las etapas clave de la historia de Europa e ilustran el pasado local. 

LA BELLEZA ESTÁ EN EL INTERIOR

Se recomienda apartar la vista de las hipnóticas aguas para fijarse en alguna de las macizas montañas que despuntan en el horizonte. Los Alpes Dináricos, que se extienden desde Italia hasta Albania, abrazan buena parte de la costa croata. La
piedra caliza ha legado un edén de picos abruptos, cavernas subterráneas, cañones fluviales, cascadas espectaculares y lagos de un bucolismo insultante. Más hacia el  interior el terreno vuelve a allanarse para dar paso a ondeantes tierras de labranza. Los más activos encontrarán numerosos senderos por los que caminar o pedalear.

FESTÍN CULTURAL

De conseguir rebasar la frontera de turista y ser invitado a alguna casa, seguro que escuchará el estribillo de “Jedi! Jedi! Jedi!” (¡Coma! ¡coma! ¡coma!). Con semejante cornucopia de productos de primera que da esta tierra y este mar, no es de extrañar que el compartirla ocupe un papel tan relevante en la cultura croata. En las tabernas familiares se sirve sencilla cocina casera, si bien una nueva y creciente camada de chefs ya sorprende con recetas de lo más imaginativas. Por su parte, los vinos y aceites de oliva del país empiezan a destacar a nivel mundial.

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POR QUÉ IR A CROACIA, según Lonely Planet

"Lo admito, estoy más que un poco influenciado, pero es que Croacia es el país que más me gusta visitar. Para mí, ofrece una combinación única de todo lo que más me gusta: una belleza natural asombrosa, fabulosos rincones para bañarse, sol en verano, historia a raudales, arquitectura interesante, un vino increíble, marisco exquisito… Y podría seguir. Vale, los croatas no siempre ponen buena cara a los forasteros, pero si se rompe esa barrera inicial, se descubrirá a la gente más hospitalaria y amable que pueda haber. Estoy seguro de que si mis abuelos no fueran de aquí, adoraría este lugar de igual manera." (Peter Dragicevich, autor de Lonely Planet)

Fuente: El mundo (octubre del 2015) y Croacia 6 (julio del 2015)