Malasia Historia

Historia

Malasia existe desde 1963. La historia de la región, por supuesto, es mucho más antigua, aunque no se sabe muy bien cuánto, dada la falta de evidencias arqueológicas y registros escritos. 

La primera certeza de vida humana en la región es un cráneo de 40 000 años hallado en las cuevas de Niah, en Sarawak, cuando Borneo aún estaba conectado a la península del sureste asiático. Descubierto en 1991, el esqueleto completo de 11 000 años conocido como el “Hombre de Perak” tiene similitudes genéticas con los negritos que ahora habitan las montañosas selvas del norte de Malasia.

A los negritos se les unieron los primeros inmigrantes de Malasia, los senoi, procedentes del sur de Tailandia, y después los  protomalayos, ancestros de los malayos actuales, llegados por mar desde Indonesia entre el 1500 y el 500 a.C. La primera civilización se conformó por las fluctuaciones del comercio marítimo convergente arribado de China y la India. P. ej.,
se cree que el término malayo (o melayu) procede de la antigua palabra tamil malia (colina). Otras palabras malayas, como bahasa (idioma), rajá (gobernador) y jaya (éxito) son términos sánscritos traídos por visitantes indios ya en el s. II.

Los acontecimientos derivados del surgimiento del sultanato de Malaca en el s. XVI quedaron bien documentados en la región y por las naciones que llegaban con fines comerciales, y más tarde colonizadores, a la península y Borneo, como portugueses, holandeses y, por último, británicos. Durante esos siglos, personajes como Sir Stamford Raffl es y James Brookes dejaron su huella en la región. Tras la II Guerra Mundial, cuando Gran Bretaña cedió su imperio, los tres protopaíses se labraron identidades independientes que resultaron en las naciones actuales, distintas pero históricamente entrelazadas.

Fuente: Malasia, Singapur y Brunéi 2 (septiembre del 2013)

Inicios del comercio y los imperios

La Malasia británica del s. II era conocida incluso en Europa. Tolomeo, el geógrafo griego, la identifi có como Aurea Chersonesus (península dorada); los comerciantes indios que llegaban en busca de metales preciosos, estaño y maderas aromáticas la llamaban Savarnadvipa (tierra de oro). Las primeras religiones formalizadas en la península (hinduismo y  budismo) llegaron con aquellos comerciantes, y dieron lugar al primer reino hinduista de la península, Langkasuka (del sánscrito para “tierra resplandeciente”). 

Entre los ss. VII y XIII la zona cayó bajo el dominio del Imperio de srivijaya, con sede en el sur de Sumatra. Este imperio budista controlaba el conjunto del estrecho de Malaca, Java y el sur de Borneo y se enriqueció con el comercio con la India y China. Bajo la protección de los srivijaya, creció un importante estado comercial malayo en la zona del valle de Bujang, en la parte más noroeste de la península de Malaca. El creciente poder del reino sureño tailandés de Ligor y el Imperio hinduista de
majapahit de Java llevaron a la desaparición de los srivijaya en el s. XIV.

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Imperio de Malaca

La historia del Estado malayo comienza en serio a finales del s. XIV: hacia 1401, Parameswara, un príncipe-pirata hinduista renegado de un pequeño reino del sur de Sumatra, se lavó en el pequeño pueblo pesquero que se convertiría en Malaca. Como marinero, Parameswara sabía reconocer un buen puerto, y presionó al emperador Ming de China para que le protegiera de los tailandeses a cambio de generosos contratos comerciales. Así llegarían los chinos a Malasia.

Equidistante de la India y China, Malaca se convirtió en una parada crucial para los cargueros con pimientos y ropa que llegaban de la India y para los juncos chinos llenos de porcelana y sedas, que se intercambiaban por metales y especias locales. El boom m surgió cuando llegaron los barcos regionales y perahu (sampanes malayos) para aprovechar las oportunidades comerciales de la zona. Los sultanes de Malaca pronto gobernarían el mayor imperio de la historia de Malasia.

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Época portuguesa

En el s. XV, el apetito de Europa por las especias, que llegaban por una ruta algo enrevesada, a través de la India y Arabia, era insaciable. Los portugueses decidieron matar al intermediario y acudir a la fuente: Malaca. Al llegar a la costa de la península de Malaca en 1509, los lusos recibieron una cálida bienvenida del sultán local, aunque las relaciones se agriaron pronto. Los invasores sitiaron Malaca en 1511, capturaron la ciudad y mandaron al sultán y a su ejército a Johor.

Los portugueses blindaron Malaca con la robusta Porta de Santiago (Fortaleza A’Famosa). Su dominio duró 130 años, marcados por escaramuzas con los sultanes locales. En comparación con los comerciantes musulmanes indios, los portugueses contribuyeron poco a la cultura malaya; los intentos de introducir el cristianismo y el portugués no tuvieron éxito, aunque en Malaca todavía se habla el cristang, una especie de dialecto del portugués.

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Período holandés

En su competición con los portugueses por el control del comercio de las especias, los holandeses formalizaron una alianza con los sultanes de Johor para expulsar a los portugueses de Malaca. Así, una fuerza conjunta sitió Malaca en 1641 y se hizo con la ciudad. A cambio de su cooperación, Johor quedó exento de la mayoría de los aranceles y restricciones al comercio impuestos a otros estados vasallos. Pese a mantener el control de Malaca durante unos 150 años, los holandeses nunca se percataron de todo su potencial. Los elevados aranceles obligaban a los mercaderes a buscar otros puertos y los holandeses centraron su atención en Batavia (hoy Yakarta) como cuartel general regional.

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Compañía de las Indias Orientales

El interés británico en la región nació de la necesidad de tener una base a mitad de camino para los barcos de la Compañía de las Indias Orientales (CIO) en su ruta entre la India y China. La primera se estableció en la isla de Penang en 1786.

Entretanto, diversos acontecimientos en Europa consolidaban los intereses británicos en la península de Malaca. Cuando  Napoleón invadió Holanda en 1795, los británicos, ante el temor de la influencia francesa en la región, arrebataron a los holandeses Java y Malaca. Tras la derrota de Napoleón en 1818, los británicos devolvieron las colonias holandesas, no sin antes dejar inutilizada la Fortaleza A’Famosa.

El teniente-gobernador británico de Java, Stamford Raffles nos tardó en persuadir a la COI de que un asentamiento al sur de la península de Malaca era crucial para la ruta marítima India-China. En 1819 aterrizó en Singapur negoció un tratado comercial con Johor por el que cedían la isla a Gran Bretaña en perpetuidad, a cambio de un considerable tributo económico.

En 1824, Gran Bretaña y Holanda firmaron el Tratado Anglo-Holandés, que dejaba la región dividida en dos esferas de influencia. Los holandeses controlaban lo que ahora es Indonesia y los británicos, Penang, Malaca, Dinding y Singapur, que pronto se unirían en las “Colonias del Estrecho”. 

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Desarrollo de Borneo

Gran Bretaña no incluyó a Borneo en el Tratado Anglo-Holandés; prefería que la CIO se concentrara en consolidar el poder en la península, más que en aumentar en tamaño. Entonces apareció el aventurero y oportunista británico James Brooke. En 1841, tras ayudar al virrey local a sofocar una rebelión, Brooke fue nombrado rajá de Sarawak, con el pueblo pesquero de Kuching como capital.

Gracias a una gran fuerza naval y a una no menos considerable habilidad negociadora, Brooke le arrebató más territorio al sultán de Brunéi y llevó la paz a una zona donde la piratería, la caza de cabezas y la rivalidad tribal eran la norma. La dinastía de los “rajás blancos”, que nació con Brookes, dominaría Sarawak hasta la invasión japonesa, en 1941.

Al contrario que los británicos, los rajás blancos incluyeron a los líderes tribales en su consejo de gobierno. Además, convencieron a las grandes empresas europeas de no destruir la selva en pos de las plantaciones de caucho. Fomentaron la migración china, por lo que los chinos, sin la competencia europea, llegaron a dominar la economía. 

Entretanto, el imperio de Brunéi, que había dominado todas las islas de Borneo y gran parte de las actuales Filipinas, seguía en retroceso. En 1865, el cónsul estadounidense de Brunéi persuadió al debilitado sultán de que le cediese la actual Sabah a cambio de un pago  anual. Los derechos terminaron en manos del inglés Alfred Dent. En 1881, con el apoyo del Gobierno británico, Dent formó la Compañía Británica del Norte de Borneo para administrar el nuevo asentamiento. Para evitar una trifulca por los restos de Brunéi, en 1888 el Gobierno británico accedió a la solicitud del sultán de declarar su territorio protectorado británico. 

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Malasia británica

En la Malasia peninsular, la política de Gran Bretaña de “comercio, no territorio” quedó en entredicho cuando el comercio se vio interrumpido por las guerras civiles en los sultanatos malayos de Negeri Sembilan, Selangor, Pahang y Perak. En 1874, los británicos iniciaron el control político de la zona con el nombramiento del primer gobernador colonial de Perak. En 1896, Perak, Selangor, Negeri Sembilan y Pahang se unieron bajo la bandera de los Estados Federados Malayos, cada uno gobernado por un
residente británico. 

A continuación, los tailandeses se hicieron con Kelantan, Terengganu, Perlis y Kedah, a cambio de la construcción del ferrocarril tailandés del sur, para gran desaliento de los sultanes locales. Los Estados No Federados Malayos aceptaron a “consejeros” británicos, aunque el sultán de Terengganu se resistió hasta 1919; ahora,los estdaos del noreste de la península conforman el corazón del movimiento nacionalista fundamentalista musulmán malayo.

En vísperas de la II Guerra Mundial, malayos de todos los estados clamaban por su independencia.

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Período de la II Guerra Mundial

Horas antes del bombardeo de Pearl Harbor en diciembre de 1941, los japoneses aterrizaron en la costa norte de la Malasia británica. En pocos meses tomaron la península y Singapur. Los estados de Borneo, casi sin defensa, cayeron incluso más rápido. 

El nuevo gobernador de Singapur, el general Yamashita, recluyó a los europeos en la famosa cárcel de Changi y los comunistas e intelectuales chinos, contrarios a la invasión japonesa de China, fueron el blanco de la brutalidad nipona. Miles de ellos fueron ejecutados en una semana. En Borneo, los primeros chinos de la resistencia también sufrieron crueles sacrificios. 

Los japoneses consiguieron poco en la península de Malasia, pues los británicos habían destruido la mayoría de los equipos de la minería del estaño antes de retirarse y las plantaciones de caucho estaban abandonadas. El Ejército Antijaponés del Pueblo Malayo (MPAJA), integrado por restos de las tropas británicas y chinos procedentes del bisoño Partido Comunista Malayo, inició una débil guerra de guerrillas desde la selva.

Los japoneses se rindieron a los británicos en Singapur en 1945. Pese a la victoria final de los aliados, la fácil pérdida de la península de Malasia y Singapur fue una humillación para Gran Bretaña, lo cual evidenció que sus días de control sobre la región estaban contados. 

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Federación Malaya

En 1946, los británicos persuadieron a los Sultanes de que aceptaran la Unión Malaya, que aglutinaba a todos los estados malayos peninsulares bajo una autoridad central y ofrecía ciudadanía a todos los residentes, independientemente de su raza. En el proceso, los sultanes quedaron reducidos a consejeros a sueldo, se abandonó el sistema de privilegios especiales para la población malaya y la soberanía final pasó al rey de Inglaterra.

La población malaya, en general muy condescendiente, estaba menos entusiasmada con la aventura que sus sultanes. Hubo protestas y se creó el primer partido político malayo, la UMNO, lo que condujo a la disolución de la Unión Malaya y, en 1948, a la creación de la Federación Malaya, que devolvió la soberanía a los sultanes y reinstauró los privilegios de los malayos.

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La 'merdeka' y Malasia

El camino de Malasia hacia la independencia del dominio británico lo lideró la UMNO, que formó una alianza estratégica con la Asociación China Malaya (MCA; www.mca.org.my) y el Congreso Indio Malayo (MIC; www.mic.org.my). El nuevo Partido de la Alianza, bajo el liderazgo de Tunku Abdul Rahman, obtuvo un triunfo aplastante en las elecciones de 1955 y, el 31 de agosto de 1957, se declaró la merdeka (independencia). Sarawak, Sabah (después Borneo Septentrional) y Brunéi permanecieron bajo dominio británico.

En 1961, Tunku Abdul Rahman propuso la fusión de Singapur, Malasia, Sabah, Sarawak y Brunéi, y los británicos dieron su autorización al año siguiente. Solo 11 h después Brunéi se salió del trato, porque el sultán Sri Muda Omar Ali Saifuddien III (y, según sospechas, la compañía Shell) no quería que los ingresos de sus enormes reservas de petróleo se canalizaran hacia la península.

Cuando nació la Malasia moderna en julio de 1963, de inmediato se enfrentó a una crisis diplomática. Filipinas rompió relaciones porque reclamaba Sabah como suyo (reclamación aún vigente) y lo mismo hizo Indonesia con Borneo, además de invadir partes de Sabah y Sarawak antes de dar marcha atrás en 1966. 

La unión entre Singapur y Malasia también estuvo condenada al fracaso desde el principio. Los habitantes de etnia china superaban en número a los malayos, tanto en Malasia como en Singapur, y el nuevo gobernador de la isla-Estado, Lee Kma Yew, se negó a extender los privilegios constitucionales a los malayos de Singapur. En 1964 estallaron los disturbios en la isla. En agosto de 1965, Tunku Abdul Rahman tuvo que expulsar a Singapur de la federación.

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Tensiones étnicas

Los malayos, empobrecidos, estaban cada vez más resentidos por el éxito económico de los malasios chinos, mientras que entre los chinos crecía el resentimiento por los privilegios políticos de los malayos. El punto de inflexión llegó cuando el Gobierno, de dominio malayo, trató de eliminar todos los idiomas, excepto el malayo, e introdujo una política nacional de educación que ignoraba la historia, el idioma y las culturas china e india.

En las elecciones generales de 1969, el Partido de la Alianza perdió su mayoría de dos tercios en el Parlamento y la oposición, el Partido de Acción Democrática (DAP) y el Gerakan (Movimiento del Pueblo), celebró una marcha en Kuala Lumpur que desembocó en grandes disturbios, usados por las bandas malayas para saquear comercios chinos y matar a cientos de ellos. 

Aturdido por tal salvajismo, el Gobierno decidió que para conseguir la armonía entre las razas, los malayos tenían que alcanzar la paridad económica. A tal fin, introdujo la Nueva Política Económica (NEP), un plan socioeconómico. El Partido de la Alianza invitó a la oposición a unirse y trabajar desde dentro. Esta coalición ampliada se rebautizó como el Barisan Nasional (BN; Frente Nacional).

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La era de Mahathir

En 1981, el antiguo miembro de la UMNO Mahathir Mohamad se convirtió en primer ministro. La economía de Malasia iba viento en popa, y se pasaba de un sistema basado en productos como el caucho a otro más industrial y manufacturero. Se privatizaron los monopolios del Gobierno y se fomentaron grandes industrias como la del acero (un fracaso) y el automóvil malasio (exitosa, pero demasiado protegida). Engatusaron con éxito a las multinacionales para que apostaran por el país y  las exportaciones de las manufacturas empezaron a dominar las cifras comerciales.

Una crítica notable a Mahathir era que los principales medios de comunicación se habían convertido en meros portavoces del Gobierno. Los sultanes perdieron su derecho a dar el consentimiento final a la legislación, y la judicatura, en otros tiempos independiente, parecía estar al servicio de los deseos gubernamentales, con el caso de Anwar Ibrahim como el más notable. Mahathir permitió además la aplicación extendida de la ISA para silenciar a la oposición y los activistas sociales; el caso más famoso fue la Operación Lalang de 1987, cuando 106 personas fueron apresadas y las licencias de publicación de varios periódicos quedaron revocadas. 

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Crisis económica y política

En 1997, tras una década de crecimiento casi constante del 10% anual, Malasia se vio afectada por la crisis monetaria regional. Mahathir acusó de todo a los especuladores occidentales sin escrúpulos. Vinculó el ringit malasio al dólar estadounidense, sacó del bache a las empresas amigas, obligó a los bancos a fusionarse e hizo difícil a los inversores extranjeros retirar su dinero de la Bolsa de Malasia. La rápida recuperación de Malasia ayudó a reafi rmar el prestigio de Mahathir. 

Anwar Ibrahim, viceprimer ministro de Mahithir y su aparente sucesor, estaba en desacuerdo con Mahathir sobre la gestión de la crisis económica. Sus desavenencias fueron tan graves que en septiembre de 1998 Anwar fue depuesto y, al poco, acusado de corrupción y sodomía. Muchos malasios, convencidos de que Anwar había sido arrestado en falso, salieron a las calles al grito de reformasi, concepto defendido por Anwar. Las manifestaciones fueron reprimidas y Anwar, tras unos juicios muy criticados por injustos, fue sentenciado a 15 años de cárcel. Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia.

En las elecciones generales del año siguiente, el BN sufrió el castigo de los votantes, sobre todo en las zonas rurales malayas. Los grandes ganadores fueron el fundamentalista PAS (Parti Islam se-Malaysia), que había apoyado públicamente a Anwar, y el nuevo Keadilan (Partido de la Justicia del Pueblo), encabezado por la esposa de Anwar, Wan Azizah.

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El BN contra las cuerdas

El sucesor del primer ministro Mahathir, Abdullah Badawi, juró el cargo en el 2003 y llevó al BN hacia un triunfo aplastante en las elecciones del año siguiente. En contraste absoluto con su enérgico antecesor, el pío Abdullah impresionó de inmediato a los votantes cuando adoptó un enfoque no beligerante y de consenso. Creó una comisión real para investigar la corrupción de la policía (la aplicación de sus recomendaciones aún está pendiente) y puso fi n a varios de los megaproyectos que habían  sido el sello distintivo de Mahathir, incluido un nuevo puente que cruzaba el estrecho entre Johor y Singapur.

Anwar fue liberado en el 2004 y regresó a la política nacional en agosto del 2008, cuando ganó las elecciones celebradas para el escaño que dejó vacante su esposa. No obstante, volvieron a acusarle de sodomía en junio y fue arrestado en julio.

En las elecciones de marzo del 2008, la UMNO y sus socios de coalición del BN sufrieron la reducción de su dominio parlamentario a menos de la mayoría habitual de dos tercios. La coalición de la oposición, la Pakatan Rakyat (PR) o Alianza del Pueblo, liderada por Anwar Ibrahim, no solo se hizo con 82 de los 222 escaños, sino también con el control de cuatro de los 13 estados de Malasia, incluidas las bases económicas clave de Selangor y Penang. La PR perdería después Perak tras una compleja ofensiva entre varios diputados tránsfugas. 

Abdullah Badawi dimitió a favor de su cosmopolita diputado Mohd Najib bin Tun Abdul Razak (Najib Razak), en abril del 2008. Najib era hijo de Abdul Razak, el segundo primer ministro de Malasia tras la independencia, además de sobrino del sucesor de Razak, Hussein Onn. Se había preparado para este papel desde que accedió a la política nacional con 23 años, en 1976. Sin embargo, el cambio de guardia puede llegar demasiado tarde para recuperar la suerte de la UMNO, un partido considerado corrupto y alejado de la gente, según un sondeo del Merdeka Centre (www.merdeka.org).

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Mejora de las relaciones internacionales

Desde que Malasia expulsó a Singapur de la federación en 1965 (con Lee Kuan Yew llorando ante las cámaras), los dos países han actuado como hermanos peleones. Singapur, el más joven y destacado, con pocos recursos naturales más allá de su población trabajadora, ha conseguido abrirse camino desde la oscuridad hasta la admiración del mundo por su industrialización. Al otro lado del gran puente, el hermano mayor, Malasia, ha alcanzado una transformación económica no menos impresionante, aunque basada en unos recursos prodigiosos, sobre todo de petróleo y gas. 

Las relaciones entre los dos llegaron a su punto más delicado en la década de 1990. El primer ministro malasio, el doctor Mahathir, y el ministro mentor de Singapur, Lee Kuan Yew, se lanzaron insultos a un lado y otro del puente. El primero acusaba a los singapurenses de ser el tipo de gente que “orina en los ascensores” y el segundo le replicaba que la ciudad malasia de Johor Bahru era “famosa por tiroteos, atracos y robos de automóviles”.

No obstante, las relacionas parecen mejorar. Las continuas disputas sobre el agua (según un acuerdo de 1962, Malasia suministra a Singapur 1000 millones de litros de agua sin tratar al día) pierden trascendencia con el desarrollo en Singapur de fuentes alternativas de suministro. El acuerdo de intercambio de tierras del 2011 terminó con una veterana disputa por la línea de ferrocarril de KTM en Singapur, y fue un avance histórico en la actitud entre los dos países.

Las relaciones entre Malasia y Brunéi también se hicieron más cordiales en el 2009, cuando los dos países fi rmaron un acuerdo que acababa con 20 años de disputa por la frontera terrestre de Limbang y la propiedad de las zonas costeras de explotación de gas y petróleo. La empresa malasia Petronas trabaja ahora con Brunéi en el desarrollo de esas zonas. 

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