Kuwait

Viajar a Kuwait

Situado en uno de los rincones más antiguos y disputados del mundo, podría decirse que se trata de una ciudad estado. Su pujante capital homónima es como un imán que lleva siglos atrayendo a los beduinos del interior, que buscan brisa marina y huyen de la pertinaz sequía. Hoy la metrópolis sigue siendo un oasis -en el sentido cultural y epicúreo- en una tierra de llanuras desérticas. La estancia en Kuwait supone el disfrute de excelentes museos, una corniche de onduladas playas y lujosos restaurantes, modernos complejos comerciales y puertos deportivos, además de grandes e indolentes resorts.

Entre tanto desarrollo urbanístico glamuroso casi se podría pasar por alto la invasión iraquí; casi, pero no del todo. Tras dos décadas, esa devastadora experiencia sigue latente en la conciencia nacional y aún son visibles las huellas de la guerra, sobre todo en los museos conmemorativos. Aun así, en apariencia hay poca animadversión entre los kuwaitíes y sus vecinos del norte; de hecho, hay un buen entendimiento entre ellos, dado el alto precio que Iraq sigue pagando por sus antiguas transgresiones.

Fuera de la capital no hay demasiados alicientes, a excepción de los resorts costeros. Isla Failaka tiene pocas infraestructuras turísticas, las excavaciones petrolíferas dominan las llanuras desérticas y, aparte de las montañas de Mutla, apenas hay rasgos geográficos destacables. Pero en un desierto siempre hay algo para ver si se tiene paciencia y capacidad para captar los detalles; en las expediciones con acampada, los kuwaitíes demuestran tener mucho de ambas cosas.

Fuente: Arabia Saudí, Bahréin, los EUA, Kuwait, Omán, Qatar y Yemen 1 (septiembre del 2010)