Jordania

Viajar a Jordania

En la encrucijada de la historia durante más de 2000 años, el reino de Jordania atesora antiquísimos monumentos y un espectacular paisaje desértico.

Antiguo atractivo

Jordania ha acogido visitantes desde que las caravanas de camellos recorrían la legendaria carretera del Rey cargadas de incienso y especias. Mercaderes nabateos, legionarios romanos, ejércitos musulmanes y fervientes cruzados han atravesado esta tierra dejando a su paso monumentos espectaculares. A su vez, estos monumentos han atraído a una nueva ola de visitantes que desde principios del s. xix han quedado fascinados por este legado o han salido en busca de los orígenes de su fe.

Jordania, por lo tanto, no es ajena al turismo, y hay muchas maneras de disfrutar de una visita, ya sea en un corto viaje organizado o un circuito de interés arqueológico especializado, contratando un guía beduino al llegar o simplemente recorriendo el país al azar en un coche de alquiler. Solo se precisa una planificación mínima y un presupuesto modesto para visitar los principales lugares de interés, aunque se recomienda reservar habitación en los principales destinos en temporada alta, durante el mes de abril.

Maravilla del mundo

Por sus reducidas dimensiones y gran diversidad, Jordania recompensa incluso las visitas más cortas con puntos de interés y actividades de categoría. Petra, la antigua ciudad nabatea encerrada en el corazón de las escarpaduras de arenisca, es la joya de la corona entre las numerosas riquezas del país. El paso del angosto desfiladero llamado Siq hasta el Tesoro, el monumento más emblemático de Petra, es sublime y dejará una impresión indeleble hasta en el más saturado viajero. Se precisarán dos días como mínimo para aprovechar al máximo la visita, puesto que los distintos monumentos están muy dispersos y hay que andar bastante para verlos todos.

Cierto sabor oriental

Petra es un motivo más que suficiente para visitar Jordania, pero no el único. Además de sus muchos otros monumentos históricos y bíblicos, siempre espectaculares, el país ofrece fantásticos paisajes desérticos, un mar salado en el punto más bajo del planeta, tierras del interior sembradas de flores primaverales y aldeas que conservan las tradiciones del pasado.

La tolerancia es indispensable para acoger infinitas oleadas de visitantes, y Jordania ha cultivado al máximo esta virtud, absorbiendo en los últimos tiempos cientos de miles de refugiados de Palestina e Iraq, además de acomodar un creciente número de turistas a menudo insensibles ante los valores conservadores jordanos. El país se enfrenta a muchos retos, sobre todo en el campo de la modernización y el desarrollo urbanístico, pero sigue siendo uno de los países que mejor permiten hacerse una idea de Oriente Próximo.

Fuente: Jordania 4 (julio del 2012)