Japón

Viajar a Japón

Japón es un mundo aparte, un Galápagos cultural donde floreció una civilización única, que hoy prospera con deliciosos contrastes entre lo tradicional y lo moderno.

Japón es óptimo para viajar. Es lo bastante especial para no dejar de asombrar al visitante, sin ofrecer desventaja alguna. De hecho, pese a la barrera del idioma, visitar su territorio resulta muy cómodo, aunque nunca familiar. Alojarse en un ryokan (hotel tradicional) es maravillosamente distinto de hacerlo en una cadena de hoteles. Bañarse desnudo en un onsen (fuente termal) entre desconocidos de entrada puede parecer extraño, pero es de lo más relajante. Sentarse en bata sobre un tatami y comer pescado crudo y verduras de la montaña no es como se cena en casa, pero sí delicioso e inolvidable.

Quizá más que ningún otro país, Japón hace pensar. Nunca tuvo excesivas misiones o colonias, y practica una antigua religión animista/panteísta mientras cuestiona los límites de la tecnología moderna. Aquí decenas de millones de personas conviven en ciudades como Tokio, superpobladas, sin perder nunca los nervios. Durante su estancia el viajero no dejará de maravillarse por su forma de hacer las cosas.

CULTURA

En el extremo oriental de la Ruta de la Seda, Japón lleva milenios asimilando y refinando la riqueza cultural de toda Asia para crear algo netamente japonés. Desde el esplendor del baile de una geisha en Kioto hasta la belleza de un jardín zen, el país fascina hasta al más impasible. Pero la cultura tradicional es solo la mitad de la historia: un envolvente panorama artístico, un diseño muy vivo y un voraz apetito por las tendencias de la cultura pop conforman un paisaje que mezcla lo antiguo y lo nuevo.

EXOTISMO ACCESIBLE

Japón cautiva por su bella, insondable y singular cultura. Alojarse en una ryokan (posada tradicional japonesa) no tiene nada que ver con hospedarse en un hotel. Sentarse vestido con un batín sobre un tatami a comer pescado crudo y verduras de las montañas seguramente no se repetirá en casa. Bañarse desnudo junto a desconocidos en un onsen (baño termal) se antoja algo raro, pero es de lo más relajante. La amabilidad de los lugareños, las instalaciones impecables y una excelente red de transporte público permiten experimentar todo este exotismo con comodidad.

COMIDA

Saborear las delicias japonesas en origen es uno de los grandes imanes de Japón, donde es sencillo trazar un itinerario que recorra las especialidades de cada región y sus grandes restaurantes. Basta con probar uno de los locales de sushi más selectos de Tokio, o un buen plato de fideos recién elaborados en la barra de alguna estación, para comprobar a qué viene tanto revuelo. El esmerado cuidado al detalle, una presentación que sobrepasa la genialidad y el empeño por obtener los mejores ingredientes resultan en unos platos que pueden modificar la idea de lo que es posible en el ámbito culinario.

AL AIRE LIBRE

Las maravillas naturales del país son su secreto mejor guardado. El senderismo por los Alpes Japoneses y Hokkaidō es de primer nivel, y la extensa red de cabañas permite realizar excursiones de varios días equipado con una mochila y poco más. En el sur, los arrecifes de coral de Okinawa hacen dudar de si se está en Tailandia. Además, la naturaleza nunca queda muy lejos: grandes ciudades como Kioto están a un paso de las montañas más boscosas.

POR QUÉ IR A JAPÓN, según Lonely Planet

"He pasado casi toda mi vida en Japón, que ya es como mi casa. La comida me entusiasma: es increíblemente variada y estimulante y siempre hay algo por descubrir. Me apasiona combinar una caminata por las montañas con un largo remojón en un onsen. Pero lo que más me encanta es el talante meticuloso y cuidadoso de los japoneses, que se refleja en todo, desde los trenes que pasan a la hora exacta hasta su arte sublime. El conjunto aún me intriga, aunque lleve dos décadas viviendo allí." (Chris Rowthorn, autor de Lonely Planet)

Fuente: El mundo (octubre del 2015) y Japón 5 (enero 2016)