China

Viajar a China

Antigua pero a la última, familiar e irreconocible, urbana en apariencia aunque esencialmente rural, conservadora e innovadora, futurista y tradicional: China es una tierra de fascinantes y reveladoras contradicciones.

 

Antigüedad impresionante

Puede que China se esté modernizando muy rápido, pero los estilosos rascacielos, los concesionarios de Lamborghini y los trenes Maglev conforman solo la llamativa fachada de la civilización ininterrumpida más antigua del mundo. Sin embargo, si el viajero recorre selectivamente el país, pronto hallará un rico filón de antigüedad: podrá reflexionar sobre los mitos y leyendas de la Ciudad Prohibida, asombrarse gracias a la Gran Muralla, intentar captar las intemporales expresiones de los silenciosos Guerreros de Terracota, rendirse al encanto de Píngyáo –la ciudad amurallada mejor conservada de China–, entrever el nirvana en las apacibles cuevas de Mògāo cerca de Dūnhuáng, deambular por los pueblos históricos de Wùyuán, despertarse con el canto del gallo en un antiguo edificio circular de los hakka, o unirse a los bien vestidos peregrinos tibetanos en su largo kora en torno al monasterio de Labrang.

 

Sabores extraordinarios

La comida china es famosa en todo el mundo, pero conviene que el viajero cambie la limitada carta del barrio chino de su ciudad por un espléndido recetario autóctono y probar el pato a la pekinesa, un kebab de cordero en Kāifēng o un bol de fideos de Lánzhōu en la Ruta de la Seda. Los sabores picantes de Húnán suben la temperatura, pero también hay que reservarse para probar las momos (bolas de masa hervidas), la tsampa (harina de cebada tostada) y otras delicias tibetanas. El visitante impresionará a sus amigos al gānbēi (beber de un trago) un aguardiente local, saboreará un daiquiri helado en un elegante bar de Beijing o contemplará el moderno horizonte urbano de Shanghái mientras disfruta de un cóctel. Esta aventura culinaria, quizá lo más tentador de viajar por China, estimulará las papilas gustativas y dejará unos deliciosos recuerdos.

 

Paisajes magníficos

China es enorme. Por su perímetro, es posible ir de isla en isla en Hong Kong, admirar las épicas praderas de Mongolia Interior o contemplar las alucinantes cumbres del Himalaya. También se aconseja practicar senderismo por la garganta del Salto del Tigre, pedalear entre las mágicas cimas kársticas de Yángshuò, captar la vasta aridez del desierto de Taklamakan, asombrarse con las prodigiosas nieblas del Huángshān, embelesarse con los arrozales de Yuányáng en Yunnan, visitar las impresionantes dunas de arena de Dūnhuáng, practicar excursionismo por los hermosos paisajes de Déhāng o, si el cansancio aprieta, broncearse en las lejanas playas de la isla de Hǎinán.

Fuente: China 4 (mayo del 2011)