Bután

Viajar a Bután

Bután no es un lugar típico. Reino del Himalaya conocido por su magia y misterio, su tradicional cultura budista acepta los avances globales con cautela.

Bután reserva numerosas sorpresas; aquí el arroz es rojo y el chile no solo un aderezo, sino el ingrediente principal. Es además una tierra profundamente budista, donde los monasterios forman parte de la cultura oficial, y se pintan gigantescos penes protectores junto a la entrada de muchas viviendas.

Aun así, y pese a mantener visiblemente sus tradiciones budistas, no se trata de un museo, sino de una sociedad culta, vibrante y amante de la diversión. Entonces ¿por qué ir? Para empezar está el asombroso paisaje del Himalaya, cumbres nevadas elevándose sobre sombrías gargantas envueltas en bosques primigenios. En primera línea de este paisaje de postal se hallan los dzongs y monasterios, especie de majestuosas fortalezas cuya arquitectura singular personifica la cultura budista y es escenario de espectaculares tsechus (festivales de danza).

También son dignos de mención sus tejidos y artesanía, extravagantes competiciones de tiro con arco, senderos a gran altitud, y maravillosas flora y fauna. Si no es Shangri-la, es lo más parecido.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)