Arabia Saudí

Viajar a Arabia Saudí

Cuna y sede espiritual del islam, en Arabia Saudí abundan los lugares de interés y se palpa un vibrante simbolismo religioso.

Si no se es un peregrino musulmán cumpliendo el precepto del hajj, o un extranjero empleado en la industria del petróleo, Arabia Saudí es uno de los destinos más difíciles de visitar del planeta. Para quienes consiguen entrar, Madain Saleh, tallado en la roca, es el mejor tesoro arqueológico de la península Arábiga. Pero hay otras maravillas, desde los ecos de T. E. Lawrence a lo largo del ferrocarril de Hiyaz hasta las ruinas de arcilla de Diriyah.

Yeda, antesala de las ciudades sagradas de La Meca y Medina, tiene un encantador casco antiguo de coral, mientras que la costa del mar Rojo ofrece submarinismo de primer orden sin aglomeraciones. Por lo demás, se trata de una tierra de increíble belleza natural, sobre todo los paisajes que descienden de los montes Asir, en el suroeste del reino.

Pocos sitios representan ya la última frontera del turismo; sea un expatriado o un peregrino, el viajero hallará en Arabia Saudí uno de ellos.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)