Cuba

Viajar a Cuba

Detenida en el tiempo, Cuba es como un príncipe con el abrigo de un pobre. Tras las fachadas a veces descascarilladas de una Cuba comunista pero de gran riqueza cultural, perdura el polvo de oro.

Cuba es un país sin precedentes históricos: pobre en lo económico; rica por su cultura; enmohecida pero con una magnífica arquitectura; exasperante y estimulante al tiempo.

A mitad de camino entre EE UU en el norte y Latinoamérica en el sur, Cuba ha luchado mucho para encontrar su encaje. Como antigua colonia española con influencias francesas, africanas, estadounidenses, jamaicanas y de los indígenas taínos, no cabe negar la amplitud de su legado histórico. Cuando Castro apretó el botón de pausa del desarrollo económico en la década de 1960, salvó sin advertirlo muchas tradiciones en peligro e importantes reliquias históricas.

Son los cubanos quienes han mantenido vivo el país mientras las infraestructuras se derrumbaban: supervivientes e improvisadores, poetas y soñadores, cínicos y sabios. Y también quienes hacen posible que Cuba continúe siendo la nación fascinante, desconcertante y paradójica que hoy es.

ESPERAR LO INESPERADO

Cuba es como un príncipe vestido con harapos: sus fachadas, a veces destartaladas, esconden polvo de oro, y son estas ricas dicotomías las que convierten el viaje en una excitante montaña rusa. Atrapada en el tiempo y tambaleante bajo un embargo económico que dura más de medio siglo, es una nación donde el viajero puede decir adiós a las certezas occidentales y aguardar lo inesperado. Si fuera un libro, Cuba sería el Ulises de James Joyce: con diversas lecturas, difícil de interpretar, el eterno incomprendido, pero un clásico ante todo.

LEGADO HISTÓRICO

Meticulosamente conservadas, sus ciudades coloniales no han cambiado mucho desde que piratas asolaran el Caribe. Especialmente estimulantes son el ambiente y la arquitectura de las ciudades Patrimonio de la Unesco (La Habana, Trinidad, Cienfuegos y Camagüey), cuyas majestuosas plazas y calles adoquinadas narran relatos añejos de opulencia e intriga. En el resto de la isla, muchos edificios siguen maltrechos y en ruinas. Con más fondos, estas reliquias podrían emular a los tesoros coloniales de La Habana y Trinidad, prueba de que la custodia del legado histórico ha sido uno de los mayores logros de la Revolución.

ECLECTICISMO CULTURAL

La música corre por las venas cubanas, una dinámica fusión definida por los entendidos como un idilio entre el tambor africano y la guitarra española. Tras macerar durante más de 500 años, estos sonidos diversos han dado lugar a una cultura compleja, teñida de ecos africanos, destellos de la España colonial, fantasmas de las tribus taínas y rasgos culturales importados de Haití, Jamaica, Francia e incluso China. La belleza reside en sus capas y matices, y su eclecticismo se hace patente en la danza, la arquitectura, la lengua, la religión y, sobre todo, en el crisol de su gente.

MÁS ALLÁ DE LAS PLAYAS

Aunque las medias lunas de arena blanca que jalonan la costa norte son sublimes, una incursión más profunda revelará un terreno distinto, una tierra de fecundos bosques y pantanos infestados de cocodrilos, campos no habitados y abruptos montes tan célebres por su folclore revolucionario como por sus especies endémicas. Como apuntó el científico alemán Alexander von Humboldt, Cuba es una especie de Galápagos del Caribe donde coexisten curiosidades paradójicas.

POR QUÉ IR A CUBA, según Lonely Planet

"Cuando pienso en Cuba, siempre recuerdo mi primera noche de vuelta a la Habana tras una escapada; sus bulliciosas y pintorescas calles, sus instantáneas de vidas al aire libre e inconfundibles aromas: papaya tropical mezclada con hoja de tabaco, gasolina y alfombras enmohecidas. Cuba es una fruta prohibida, un país de contradicciones que por más que se visite nunca responderá adecuadamente a todas tus preguntas. Lo que más me gusta es su musicalidad, su arraigada cultura, su historia perfectamente preservada y el hecho de que puede ser fuente de frustración en un momento y de inesperada inspiración al minuto siguiente." (Brendan Sainsbury, autor de Lonely Planet)

Fuente: El mundo (octubre del 2015) y Cuba 7 (febrero del 2016)