Belice

Viajar a Belice

Con un pie en las junglas de Centroamérica y el otro en el Caribe, Belice combina como ningún país lo mejor de los dos mundos.

Encajado entre países hispanohablantes centroamericanos y el mar Caribe (al que pertenece geográfica y culturalmente), la nación más joven de la región baila a su propio ritmo. Sus 385 km de litoral e incontables islas son ideales para nadar y disfrutar de la playa, y su arrecife de coral (el más grande del hemisferio norte) es un paraíso submarino.

Sus selvas encierran antiguos monumentos –erigidos en la época en que Belice formaba una pequeña parte del Imperio maya– con una estupenda oferta para los más intrépidos. Culturalmente hablando es un país con una diversidad sorprendente: pese a tener el inglés como lengua oficial, cabe esperar oír hablar español, criollo, garífuna, maya e incluso un poco de cantonés y alemán menonita.

Así, aunque Belice se cuenta entre los destinos más caros de Centroamérica, es innegable que ofrece una cocina, una diversidad y una cultura que hacen que valga la pena el desembolso. ¿Qué más se puede pedir?

Fuente: El mundo (octubre del 2015)