Sudáfrica

Viajar a Sudáfrica

Este país tradicionalmente ha dado al mundo numerosos titulares de prensa. El desmoronamiento del apartheid y la liberación de Nelson Mandela –tres meses después de la caída del Muro de Berlín– representaron un momento crucial y esperanzador en su historia, aunque en tiempos más recientes la nación del arco iris ha generado otras noticias, como la elección del presidente Zuma o la mejora de las infraestructuras del país con motivo de la organización de la Copa del Mundo del 2010 de fútbol.

Una de las primeras cosas que percibe el viajero al llegar a Sudáfrica es que, pese al ascenso social de los black diamonds (la clase media negra), la desigualdad racial aún perdura. Los townships (distritos segregados) compuestos por personas de raza negra y coloured (hijos de padres de razas distintas) se enfrentan a graves problemas como, por ejemplo, los altísimos índices de VIH/sida o las tensiones xenófobas asociadas a los refugiados económicos de países vecinos.

Con todo, la nación más meridional de África siempre ha derrochado imaginación. Su sensacional mezcla de paisajes épicos, sus fabulosos reclamos turísticos y sus culturas fascinantes son garantía más que suficiente para que el viajero goce de una experiencia africana sin igual. Es más, tanto si se opta por explorar un parque nacional a rebosar de fauna y flora, saborear bebidas caseras en un shebeen (bar clandestino) de un township, o acometer una caminata entre majestuosos paisajes –tales como los de los montes Drakensberg–, este país tan increíblemente diverso sabrá cómo recompensar el espíritu aventurero del visitante.

Una vez recuperado de esto, o de actividades no aptas para cardiacos, como el salto en bungee más alto del mundo, no hay nada como deleitarse con una copa de vino en las Winelands, degustar un braai (parrillada/asado) en plena naturaleza, una sesión de playa en la Wild Coast, o una visita a las galerías de arte de Ciudad del Cabo. Sea cual sea la elección del viajero, lo más probable es que pueda describirse, como suelen decir los lugareños, como algo lekker (estupendo).

Fuente: Sur de África 2 (marzo del 2010)