Angola

Viajar a Angola

Frente al Atlántico y extendida hasta el interior del inmenso continente, Angola es pura diversidad: una tierra con una historia traumática e impresionantes tesoros naturales.

Para los extranjeros, los atractivos son múltiples: relajarse en vastas playas, gozar de la soledad en parques naturales vírgenes o conocer las ruinas del colonialismo portugués.

Los propios angoleños forman parte de los atractivos del país; resistentes natos, tras años de conflicto armado y penalidades exhiben una fe cristiana sólida como la roca y manifiestan un firme deseo de bailar como si el mañana no existiera.

Con dolorosas cicatrices provocadas por años de guerra y apenas visitada por extranjeros desde principios de la década de 1970, el país se mantiene apartado y son contados los observadores que conocen sus accidentes geográficos y su vasta riqueza natural.

A pesar de los avances en las infraestructuras y la mejora espectacular en lo tocante a seguridad, viajar por Angola sigue estando reservado a los aventureros. Pero con la paulatina recuperación de la red de transporte y la llegada de animales para repoblar los diezmados parques nacionales, las señales de recuperación son algo más que un espejismo.

Para los extranjeros, los atractivos son múltiples: relajarse en vastas playas, gozar de la soledad en parques naturales vírgenes o conocer las ruinas del colonialismo portugués.

Los propios angoleños forman parte de los atractivos del país; resistentes natos, tras años de conflicto armado y penalidades exhiben una fe cristiana sólida como la roca y manifiestan un firme deseo de bailar como si el mañana no existiera.

Fuente: El mundo (octubre del 2015)