Palaos

El lago de las Medusas © BlueOrange Studio / Shutterstock
El lago de las Medusas © BlueOrange Studio / Shutterstock

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Palaos es uno de los destinos de buceo más mágicos del mundo y lucha por seguir así. Este remoto archipiélago del Pacífico ha convertido el 100% de su territorio marino en un santuario para proteger lo que se conoce como el Serengueti marino. Si llevar las gafas de buceo puestas mucho tiempo deja una marca temporal; los peces, el coral y el resto de seres vivos de estas aguas dejan huella para siempre.

Durante siglos ha pasado de mano en mano entre las grandes potencias extranjeras, pero ahora el diminuto Palaos traza su propia ruta a través de las aguas inciertas de la independencia nacional. Mientras EE UU sigue jugando a ser su hermano mayor, Palaos es dueño de sí mismo. En el 2014 el presidente Remengesau recibió el premio Campeones de la Tierra de las Naciones Unidas por reforzar la independencia económica y medioambiental y por convertir el 100% de sus océanos en un santuario marítimo. Su mensaje: “El medio ambiente es nuestra economía. Nuestra economía es nuestro medio ambiente”. 

Reunidas tras una barrera de arrecifes de 110 km hay más de 200 islas calizas y volcánicas (solo ocho de ellas están habitadas) envueltas en junglas y manglares tropicales, y rodeadas de aguas muy ricas en vida marina. La temperatura, constante, y la escasez de lluvia hacen que cualquier momento sea bueno para visitarlas, aunque durante la última parte del año la zona es propensa a sufrir tifones. 

Palaos tiene tanto que temer del aumento del nivel del mar y la degradación medioambiental como cualquier otra nación del Pacífico, pero aborda ese temor de frente y lidera los esfuerzos de conservación en la región. Esa actitud progresista hace de estas islas un refugio para el submarinismo y el buceo (uno de los mejores del mundo), así como para el kayak, la navegación a vela y la observación de fauna. El secreto se ha desvelado en el oriente asiático, por lo cual Palaos intenta limitar el número de turistas que pueden visitarlo cada vez. 

Apodada como el Serengueti marino, las aguas de Palaos son de una diversidad espectacular y, sin duda, uno de los destinos subacuáticos más mágicos del mundo. Submarinistas y buceadores contemplan cientos de especies de peces y coral, tiburones, delfines, dugongos y tortugas, todos ellos atraídos por las corrientes nutritivas que confluyen en este rincón del Pacífico. 

También se puede disfrutar de un paseo en kayak por el deshabitado archipiélago de las islas Chelbacheb. De una belleza casi alienígena, está compuesto por 445 formaciones calizas cubiertas de verdor y rodeadas de arrecifes. Casi 400 especies de coral, la mayor concentración mundial de lagos marinos, restos de antiguos asentamientos humanos y el continuo descubrimiento de especies nuevas y endémicas han llevado a la Unesco a declararlo Patrimonio Mundial.

En 1944, japoneses y estadounidenses combatieron durante tres meses para controlar el aeródromo de la isla de Peleliu. El resultado fueron más de 10 000 muertos japoneses y 2000 norteamericanos, y una isla paradisíaca llena de basura. Aún quedan muchos restos oxidados de tanques, aviones, armas de mano y (lo más peligroso) artillería sin explotar. Cada vez son más los turistas que, conducidos por expertos guías, visitan este lugar inquietante, donde se puede acceder a la red de cuevas que usaron los japoneses y descubrir artefactos que dejaron olvidados. No es tan macabro como parece: muchos de esos turistas llegan a la isla para rendir homenaje a sus antepasados caídos en combate y todos los desplazamientos son a pie, para conservar el entorno y su significado histórico.

Un aumento, año tras año, del 400% de visitantes chinos hizo saltar las alarmas en febrero del 2015 y resultó en una reducción del número de vuelos previstos desde China. El prístino medio ambiente de Palaos lo convierte en un destino muy popular para la jet set china, coreana y japonesa, pero los lugareños se han quejado de la falta de respeto por el entorno, que amenaza sus preciosos recursos.

El lago de las Medusas es una laguna de la isla Eil Malk, una de las islas Chelbacheb. Millones de subespecies endémicas de medusas doradas flotan en este lago marino siguiendo un patrón migratorio este-oeste que repiten cada día. Es tal la sensibilidad del lago que sus visitantes deben tramitar un permiso, pero practicar el buceo junto a estas inofensivas y fotogénicas medusas es una experiencia única en la vida. 

*Tasmin Waby*

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Categoría: SELECCIÓN LONELY PLANET

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