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Países Bajos
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El pueblo neerlandés destaca por su tolerancia; en los Países Bajos se puede cambiar de sexo en la Seguridad Social y la homosexualidad está públicamente aceptada. Esta nación ha logrado adaptar las actitudes liberales a una de las sociedades más organizadas del planeta, convirtiéndose así en una comunidad que combina la radicalidad con la sensibilidad sin caer en el ridículo o en un exceso de seriedad. Los neerlandeses no están encasillados en los tópicos, pese a que sus bicicletas, canales, molinos de viento y campos de flores suelen predominar en las afueras de las principales urbes.

Los Países Bajos pueden recorrerse con facilidad, y cuentan con una complaciente población. Los pueblos siguen rodeados de canales y murallas; el paisaje infinitamente llano en el que se inspiraron los primeros artistas de la nación aún se extiende por el horizonte; y, esporádicamente, los diques amenazan con ceder.

Nombre oficial: Reino de los Países Bajos
Superficie: 41.526 km²
Población: 16,25 millones hab.
Capital: Ámsterdam (735.000 hab.)
Nacionalidades y etnias: 83% neerlandeses (de ascendencia germánica y galo-céltica); 15% minorías asiáticas, africanas y de otros orígenes
Idioma: holandés o neerlandés (oficial), flamenco y lengua frisia
Religión: 52% cristianos (católicos, y protestantes), 5,3% musulmanes
Régimen político: monarquía parlamentaria
Jefa de Estado: reina Beatrix van Oranje Nassau
Primer ministro: Jan Peter Balkenende

PIB: 434.000 millones de dólares
PIB per cápita: 26.900 dólares
Crecimiento anual: 3,7%
Inflación: 2%
Principales recursos económicos: industria de servicios, agrícola y naviera; banca, electrónica
Principales socios comerciales: Unión Europea (especialmente Alemania, Bélgica, Luxemburgo, Francia y el Reino Unido), Estados Unidos
Miembro de la UE:
Zona euro:

Visados: Los residentes de la Unión Europea, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela no requieren visado, siempre que no permanezcan más de 90 días.
Condiciones sanitarias: buenas
Hora local: GMT+1; GMT+2 en verano
Electricidad: 220 V, 50 Hz
Pesos y medidas: sistema métrico
Turismo: 6,5 millones de visitantes al año

Las hordas de turistas acuden a los Países Bajos en verano, la mejor época del año para sentarse ante los canales a tomar algo. La primavera, con los bulbos en flor, también resulta un momento indicado para visitar el país, especialmente en abril, cuando crecen los narcisos, y en mayo, cuando abundan los tulipanes. Se recomienda coincidir en Ámsterdam con el Koninginnedag, Día de la Reina (30 de abril). Llueve con regularidad durante todo el año. El invierno puede traer un frío penetrante, pero los museos no se hallan atestados y, si hiela, se puede patinar sobre los canales y las llanuras inundadas.

El frío mes de enero invita a organizar un evento que paraliza el país, el Elfstedentocht (expedición de once ciudades), un maratón de patinaje sobre hielo que se realiza en la provincia de Friesland. El último se celebró en 1997, y el próximo no se celebrará hasta que vuelva a helar. El Carnaval de febrero se festeja principalmente en el sur católico. El Koninginnedag (Día de la Reina), se conmemora el 30 de abril con una gran fiesta en Ámsterdam durante todo la jornada. La capital se convierte en un gran mercado al aire libre donde se vende absolutamente de todo. El Festival de Holanda, en junio, con mayor resonancia en Ámsterdam y La Haya, suele poseer un carácter intelectual y algo pretencioso, pero existen otros acontecimientos extra oficiales. El Festival de Jazz del mar del Norte, en julio en La Haya, constituye la mayor concentración de jazz del mundo.

Sinterklaas (Santa Claus) es el santo patrón de barba blanca de los niños, que llega "de España" a mediados de noviembre. Va acompañado de traviesos sirvientes denominados Zwarte Pieten (Pedros Negros), y durante esos días el país se inunda de Pedros Azules y Verdes. La noche del 5 de diciembre se hacen regalos anónimos con originales envoltorios, acompañados de poemas escritos por Sinterklaas y que hacen referencia al presente. La Navidad se festeja dos días (el 25 y el 26 de diciembre). Únicamente se pueden vender fuegos artificiales los días anteriores a Nochevieja ; cada 31 de diciembre, día de alcohol y petardos, se contabilizan centenares de heridos.

Moneda
euro, antes florín

Comidas
· Presupuesto bajo: entre 5 y 10 euros
· Presupuesto medio: entre 10 y 20 euros
· Presupuesto alto: a partir de 20 euros

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 15 y 50 euros
· Presupuesto medio: entre 50 y 120 euros
· Presupuesto alto: a partir de 120 euros

Los Países Bajos son una nación cara. Aquellos que se conformen con comer patatas fritas, dormir en hostales y visitar los alrededores a pie podrán sobrevivir con unos 25 euros diarios. Este país ofrece múltiples actividades gratuitas, especialmente en Ámsterdam durante el verano; no obstante, los que prefieran comer caliente dos veces al día, una cama cómoda con instalaciones privadas y utilizar transporte público deberán contar, como mínimo, con gastar 70 euros por jornada. Existen muchas formas de ahorrar dinero: los amantes de los museos pueden adquirir un abono, o quienes estén dispuestos a realizar ejercicio pueden desplazarse en bicicleta y evitarse, de esta forma, la gasolina.

Cambiar dinero en los Países Bajos es muy sencillo: en cualquier oficina de correos canjean divisas en efectivo o cheques de viaje, y las grandes ciudades cuentan con numerosas oficinas de cambio. En los bancos se suele ofrecer la mejor tasa de cambio, aunque el servicio resulta excesivamente lento. Los cajeros automáticos, dispersos por todo el territorio holandés, suelen aceptar la tarjeta Cirrus, aunque la más usual es la MasterCard.

En los Países Bajos no es obligado dejar propina, pero los taxis, restaurantes y pubs con servicio de mesa o terraza suelen apreciar que se redondee el importe de la cuenta. Si se está comiendo en grupo, se suele pagar en partes iguales. No merece la pena regatear, aunque a veces son los propios neerlandeses quienes lo intentan en los mercadillos.

Ámsterdam

La capital permite empaparse de historia y arte de la misma forma que disfrutar de una cerveza. Ámsterdam mezcla sutilmente lo nuevo y lo antiguo: muestras de arte radical okupa cuelgan en aleros del siglo XVII, vehículos de última generación ceden el paso a las bicicletas, y las grandes cafeterías de acero y vidrio sirven una cerveza de triple destilación elaborada por los monjes. Ámsterdam combina gran parte de la exuberancia de las metrópolis con la confortabilidad de un pueblo pequeño.

La urbe constituye un hogar cosmopolita que durante décadas ha atraído a emigrantes e inconformistas. Se trata de una ciudad próspera y una de las más difíciles de abandonar al final del viaje. Parece enriquecerse con su vibrante mezcla; perdura y aumenta su esplendor turístico. Quizá se deba al carácter absolutamente neerlandés de la metrópoli, manifiesto en todos sus rincones. La arquitectura de los siglos XVII y XVIII, las hordas de bicicletas junto con los parques dispersos bordeados de árboles conforman el carácter de Ámsterdam. También forman parte de su esencia las calzadas y aceras: los neerlandeses adoran a sus perros, y ésta es una de las capitales del mundo squish 'n' squirm.

Randstad

El término randstad (aglomeración urbana) hace referencia a la región más poblada de los Países Bajos; se extiende en círculo desde Ámsterdam e incluye La Haya, Rotterdam y Utrecht, además de otras poblaciones más pequeñas, como Haarlem, Leiden y Delft. El paisaje más espectacular de la zona lo forman los campos de tubérculos bulbosos, repletos de colorido entre marzo y mayo. Incluso desde la ventana de un tren resultan embriagadores, aunque la mejor manera de disfrutar de las vistas y aromas es mediante una excursión en bicicleta por los caminos secundarios. Keukenhof, al sur de Haarlem, es el jardín más grande del planeta. Abre únicamente ocho semanas al año, y llega a recibir unos ochocientos mil visitantes; su belleza supone un verdadero enigma. Los talentos de la naturaleza se han combinado con la precisión neerlandesa para crear un jardín donde florecen todos los años narcisos y tulipanes, cada uno en el mismo lugar y exactamente en la misma época.

Otros atractivos del randstad lo forman las mansiones majestuosas, las embajadas palaciegas y las prestigiosas galerías de arte de La Haya, sede del gobierno del país; también destaca la porcelana azul y blanca de Delft, la arquitectura experimental de la posguerra de Rotterdam y el animado y atractivo Haarlem.

Hoge Veluwe

El Parque Nacional Hoge Veluwe aparece como el mayor de la nación y alberga el Museo Kröller-Müller. Cuenta con una extensión de 5.500 ha y puede considerarse una extraña mezcla de zonas boscosas y arboledas, arenas movedizas y páramos que suscitan un sentimiento de verdadero aislamiento, imposible de encontrar en ningún otro lugar del país. Habitan ciervos, jabalíes y muflones (carneros mediterráneos). El Museo Kröller-Müller contiene 278 obras de Van Gogh, así como otras colecciones menores de Picasso y Mondrian. En el exterior, se halla el mayor jardín de esculturas de Europa, con obras de Rodin, Moore, Giacometti y muchos otros.

Se puede acceder en autobús desde Arnhem, situada a una hora de tren en dirección Este desde Ámsterdam. Una vez en el interior del parque, se facilitan gratuitamente unas bicicletas blancas para recorrerlo.

Maastricht

La ciudad más antigua de los Países Bajos, Maastricht, está situada en la punta del dedo meñique del territorio que sobresale entre Bélgica y Alemania. Su historia se remonta al año 50 a.C., cuando los romanos acamparon a orillas del río Mosa. La urbe permanece parcialmente rodeada por murallas, y en su parte occidental se puede explorar el laberinto de 10 km de túneles a las afueras. En la actualidad, Maastricht se ha convertido en una ciudad ligeramente extranjera, incluso para los propios neerlandeses: es posible pagar una cerveza con francos belgas o marcos alemanes, catar los distintos sabores de las gastronomías vecinas y celebrar en febrero los mayores carnavales del país.

Islas Wadden

Las cinco islas sitas al norte del país, en el superficial Waddenzee (mar de Wadden), se extienden formando un arco de Texel a Schiermonnikoog. Resultan fundamentales para la cría de aves y proporcionan una atmósfera idónea para reestablecer contacto con la naturaleza. Texel, la más extensa -cuenta con 24 km de playas - y habitada, es sede de la mayor regata de catamaranes del mundo, que se celebra en junio; asimismo, es la única isla de habla neerlandesa, ya que en el resto utilizan la lengua frisia. Terschelling es famosa por su buen tiempo, mientras que en Vlieland se respira un ambiente más familiar. Ameland posee unas aldeas peculiares, pero en verano sufre la llegada del turismo en masa. Las islas se comunican con el continente mediante ferrys procedentes de Den Helder, Harlingen, Holwerd y Lauwersoog, y, excepto en Vlieland, pueden encontrarse alojamientos.

Región Delta

La provincia de Zelanda, que se extiende por el extremo suroccidental del país y cuyo nombre resulta muy apropiado (tierra de mar), reúne gran parte de la región del Delta. Constituía un enclave solitario hasta las décadas más recientes, cuando las islas apartadas y los pueblos medievales fueron destrozados por fuertes vientos y mareas agitadas. Tras la trágica inundación de 1953, se protegió a Zelanda del mar con el ambicioso plan Delta, pero aún conserva parte de su naturaleza silvestre. La Delta Expo se alza firmemente en la cima de la imponente barrera de 3,2 km contra tormentas, cerca del pintoresco pueblo de Middelburg.

Zona roja

La sensatez social neerlandesa se plasma incluso en la prostitución, perfectamente regulada. La zona roja de Ámsterdam cuenta con mala fama; las prostitutas se exhiben en cabinas con escaparates y, cuando tienen un cliente, únicamente bajan la cortinilla. Suelen establecerse como trabajadoras autónomas y cotizan según sus ingresos; se someten a chequeos sanitarios obligatorios y disponen de una unión vocal.

La actividad más popular es el ciclismo, y los carriles destinados a tal fin son también magníficos para los aficionados a los patines en línea. El windsurf y la vela cuentan con muchos adeptos en las provincias inundadas de Friesland y Zelanda. Cuando el invierno es frío, se pueden realizar excursiones patinando sobre el hielo de pueblo en pueblo a través de los canales. El wadlopen, un pasatiempo serio, agotador y en ocasiones peligroso, consiste en largas caminatas por el fango cuando la marea está baja (el lodo puede llegar a la altura de los muslos). Groningen (Groninga), en el Norte, aparece como uno de los enclaves idóneos para organizar esta excursión.

La historia más remota de los Países Bajos está vinculada a Bélgica y Luxemburgo; hasta el siglo XVI, se conocía a los tres países como Países Bajos, fecha en la cual se fijaron sus actuales límites. En un principio, la tierra estuvo habitada por grupos tribales: los bátavos germanos drenaban los lagos salados, mientras que los frisios vivían amontonados en el lejano Norte.

A finales del siglo XVI, las provincias norteñas, habitadas por conversos al protestantismo, se unieron para luchar contra los gobernantes católicos españoles. Felipe II de España envió a la Inquisición para reforzar el catolicismo, y en 1568 estalló la guerra. La revuelta de los Países Bajos estuvo guiada por el príncipe Guillermo de Orange, apodado Guillermo el Taciturno por su reticencia a discutir sobre cuestiones religiosas. Después de ochenta años de conflicto, Holanda y sus provincias aliadas expulsaron a los españoles en 1648; entonces se denominó Holanda al nuevo país independiente que surgió en este rincón de Europa (algo similar a lo que ocurre cuando se utiliza el término Inglaterra para referirse a Gran Bretaña).

Ámsterdam brilló en Europa durante el período más glorioso de Holanda, la Edad Dorada, de 1580 a 1740; tras esta época los británicos comenzaron a dominar los mares del mundo. La riqueza de la época procedía de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que enviaba barcos al Extremo Oriente en busca de especias y demás productos exóticos mientras colonizaba el Cabo de Buena Esperanza, Indonesia, Surinam, las Antillas y Nueva Ámsterdam (la actual Nueva York), estableciendo puntos comerciales en Asia.

A su vez, la burguesía de Ámsterdam se construía magníficos edificios con el tejado a dos aguas y bordeando los canales. Esta época de esplendor estimuló las artes y encumbró a pintores como Rembrandt. En 1795 llegaron los franceses, y Napoleón nombró rey a su hermano pequeño, Luis. Cuando finalizó la ocupación francesa, tremendamente impopular, nació el Reino Unido de los Países Bajos, que incorporaba Bélgica y Luxemburgo. El primer rey, Guillermo I de Orange, fue coronado en 1814; la Casa de Orange sigue gobernando en la actualidad. En 1830, los belgas se revelaron y alcanzaron su independencia; poco después, Luxemburgo haría lo mismo.

Los Países Bajos se mantuvieron neutrales durante la I Guerra Mundial, pero no en la segunda. El ejército alemán invadió el territorio en mayo de 1940, arrasando la mayor parte de Rotterdam en un bombardeo. Aunque se formó un potente movimiento de resistencia neerlandés, sólo una pequeña minoría de la importante comunidad judía del país sobrevivió a la guerra. En 1949, pese a los intentos militares por conservar Indonesia, la colonia consiguió la independencia; le siguió Surinam, en 1975, con una consensuada transferencia de soberanía. Las Antillas neerlandesas, cercanas a la costa venezolana, permanecen como colonia, pero gozan de un gobierno autónomo. Los Países Bajos son unos leales partidarios de la Unión Europea; la mayoría de los neerlandeses suscriben la idea de una mayor integración.

En 2001, se aprobó el matrimonio homosexual y se legalizó la eutanasia, confirmándose así el carácter liberal y progresista de este país en lo referente a asuntos sociales. En 2002, la tolerancia y la paz habitual de los Países Bajos se vio sacudida por el asesinato del político ultraderechista Pim Fortuyn. Poco después, el recientemente elegido gobierno de coalición fracasó (incluyendo el partido de Fortuyn). En las elecciones de 2003, tuvo lugar una gran participación del electorado que propició la mayoría relativa al Partido Demócrata Cristiano (CDA). El partido de Pim Fortuyn quedó relegado a sólo ocho escaños, aunque la inmigración continúa siendo un tema candente en la agenda política nacional.

Los Países Bajos han sido la cuna de numerosos pintores reconocidos mundialmente. Jerónimo Bosch, el Bosco, reflejó en sus obras religiosas del siglo XV criaturas distorsionadas y terribles y también realizó retratos de gente angustiosa. Rembrandt, con el empleo de las luces y sombras, creó magníficas escenas religiosas y sirvió de guía para los artistas históricos de la Edad de Oro. Frans Hals y Jan Vermeer fueron los maestros contemporáneos de retratos y escenas de la vida cotidiana, dos temas revolucionarios que abundaron cuando remitió la influencia de la iglesia como patrón de las artes. Aunque Vincent van Gogh (1853-1890) pasó gran parte de su vida en Bélgica y Francia, los neerlandeses lo reclaman como propio. Sus primeras obras, entre ellas el arisco Los comedores de patatas, fueron pintadas en su tierra de origen, aunque sus últimos trabajos impresionistas evidencian una gran influencia de los artistas franceses. A partir de 1917 Piet Mondrian introdujo su movimiento cúbico De Stijl, mientras que este siglo ha acogido los asombrosos diseños de Maurits Escher.

El holandés o neerlandés es una lengua occidental germánica hablada por cerca de 25 millones de personas en todo el mundo. Aparte de ser el primer idioma de los Países Bajos, también se utiliza en la mitad norte de Bélgica y en un pequeño rincón al noroeste de Francia. La mayoría de neerlandeses se muestran muy dispuestos a hablar en inglés, idioma que dominan perfectamente.

Los neerlandeses elaboran deliciosos productos lácteos y dulces extraordinarios, aunque el principal plato tradicional de su gastronomía se caracteriza por ser sustancioso y pesado. Gracias a las importantes comunidades de Indonesia, China, Surinam, Turquía e Italia, existe una gran variedad de guisos picantes. No abunda la comida vegetariana, aunque en la mayoría de restaurantes se ofrece al menos un plato sin carne. La comida rápida tradicional consta de las frites (patatas fritas); si se solicitan frites met (patatas con), se servirán con mayonesa; esta combinación es muy apreciada por los autóctonos. Las kroketten (croquetas) y otros alimentos a base de carne picada se pueden adquirir en máquinas expendedoras. La bebida típica es la cerveza, fresca y coronada con mucha espuma. Las marcas cerveceras defienden esta forma de servir esta bebida ya que así se "captan las burbujas de sabor que, de otro modo, desaparecerían". En los Países Bajos son muy apreciadas las cervezas belgas, de doble o triple destilación, por lo que resultan muy fuertes. La ginebra neerlandesa (genever) se suele beber inmediatamente después de una cerveza, y la combinación se conoce como un kopstoot (cabezón).

Todo aficionado al bongwater sabe que en los Países Bajos se puede comprar hachís en los comercios. Aunque la marihuana no es una droga oficialmente legal, se puede obtener hierba, hachís, porros, todos los instrumentos necesarios para fumar y las semillas en cafeterías autorizadas. Las setas alucinógenas también se adquieren con facilidad, pero no se consumen masivamente. De hecho, en el país sólo un 5% emplea este tipo de drogas, menos que en Francia, donde las normas al respecto son más estrictas, y no se consume jamás en la vía pública o en establecimientos no autorizados. También se pueden obtener drogas duras, pero es factible ser estafado si se compran en la calle; además, hay que tener en cuenta que las multas son tan severas como en otros países europeos.

A pesar de que los neerlandeses suelen denominar montaña a cualquier proliferación de tierras mínimamente elevadas, los Países Bajos constan de terrenos pantanosos totalmente llanos. Gran parte de su territorio ha sido ganado al mar durante siglos, y los pólders drenados están protegidos por diques. Más de la mitad de la nación se extiende por debajo del nivel del mar, y sólo en el este meridional de la provincia de Limburgo se encuentra alguna colina. Los Países Bajos lindan con el mar del Norte, Bélgica y Alemania. El Rin es su río más importante; vierte sus aguas procedentes de las montañas alemanas y suizas, anegando todas las llanuras.

Uno de los mayores desastres del país aconteció en 1953, cuando una marea muy viva y una fuerte tormenta destrozaron los diques de Zelanda, ahogando a 1.835 personas. Para garantizar que no se repitiera aquella tragedia, el plan Delta bloqueó los deltas del río en el suroeste con una red de presas, diques y una imponente barrera contra tormentas de 3,2 km que sólo se utiliza en graves ocasiones. En 1995 se realizó la mayor evacuación forzosa de los Países Bajos desde el desastre de Zelanda, después de que las lluvias torrenciales caídas en Francia y Bélgica provocaran la crecida de los ríos Mosa y Waal. Cerca de 240.000 personas fueron desalojadas de Gelderland (Güeldres), la región que rodea Nijmegen (Nimega), ante el temor de que pudieran reventar los diques de ambos ríos.

En los Países Bajos no habita fauna salvaje; se trata de la nación europea con más densidad de población. El círculo de ciudades agrupadas en su parte occidental, como Ámsterdam, La Haya y Rotterdam, es una de las zonas urbanas donde existe un mayor número de habitantes por unidad de superficie del planeta, e incluso fuera de este territorio tampoco existen puntos despoblados. Las urbes se suceden una detrás de otra, enlazadas por autopistas y carriles para bicicleta. Los campos llanos, claros y embarrados, y los bosques actúan como parachoques; incluso existen lugares donde se puede escuchar el canto de las aves por encima del zumbido constante de los coches.

Este país disfruta de un clima marítimo templado, con inviernos frescos y veranos suaves. Suele lloviznar, especialmente en primavera y otoño, cuando el cielo permanece gris. Pero, al tratarse de un país llano, en el momento en que el viento comienza a soplar, los cambios se propagan rápidamente.

Los Países Bajos disponen de un solo aeropuerto internacional, Schiphol, unos 10 km al suroeste de Ámsterdam. A pesar de ser uno de los mayores ejes internacionales de Europa, los vuelos a Londres o Bruselas suelen resultar más baratos que los dirigidos a Ámsterdam, y muchos viajeros prefieren hacer el último tramo a la capital neerlandesa en tren o autobús. No se aplica ningún tipo de tasa aeroportuaria para salir del país. Los autobuses de larga distancia Eurolines comunican la capital con la mayoría de las ciudades europeas, así como con África del Norte. Los autobuses de Eurolines y Citysprint viajan por el canal hasta Gran Bretaña, normalmente a través de Francia. La estación central de Ámsterdam cuenta con un servicio regular y eficaz de trenes hacia los países vecinos, pero viajar en autobús siempre resulta más económico, a menos que uno tenga un abono de Interrail u otro equivalente.

Es sencillo viajar a los Países Bajos en automóvil o motocicleta por las magníficas autopistas de la Europa Occidental. Para aquellos que partan del Reino Unido, resulta bastante más económico cargar el coche en el ferry que en el tren por el Túnel, aunque esta última opción podría ahorrar unas cuantas horas de viaje desde Londres. La mayoría de viajeros atraviesan Bélgica y Francia para tomar un barco a Inglaterra, pero también existe servicio de ferry entre Hook of Holland y Harwich (Reino Unido), Europoort (cerca de Rotterdam) y Hull (Reino Unido), Ijmuiden (cerca de Ámsterdam) y Newcastle (Reino Unido) e Ijmuiden y Kristiansand (Noruega).

La bicicleta es el vehículo idóneo para recorrer los alrededores. La mayoría de lugares están comunicados por un magnífico carril de bicicletas, y el terreno es llano. Se pueden alquilar bicicletas en las estaciones de tren y en los servicios de alquiler de las ciudades más relevantes. Si alguien ofrece una bicicleta por poco dinero en plena calle, hay que tener en cuenta que sin duda será robada. Independientemente de la bicicleta que se conduzca, se recomienda sujetarla siempre a un objeto inamovible con un candado; la mayoría de los lugareños emplean dos candados, que suelen ser más valiosos que el propio vehículo.

Las redes ferroviarias y de autobuses son fiables, cómodas y bastante caras; además, se puede llevar la bicicleta en el tren. Conducir por el país deja de ser agradable cuando se sale de las autopistas: las carreteras son estrechas y los lugares para aparcar difíciles de encontrar y muy caros. Llevar un coche con matrícula extranjera es una invitación a que le rompan los cristales, especialmente en Ámsterdam; nunca hay que dejar objetos de valor en el automóvil. Si es necesario preguntar a algún neerlandés por alguna dirección, conviene tener en cuenta que todos suelen saber llegar al lugar en bicicleta, por lo que se deberá tener en cuenta, si se va en coche, las direcciones prohibidas.


· Abdolah, Kader: El viaje de las botellas vacías, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1999
· Enzensberger, Hans Magnus: ¿Dónde has estado, Robert?, Ediciones Siruela, Madrid, 1999
· Camus, Albert: La caída, Alianza Editorial, Madrid, 2001
· Frank, Anne: Diario de Ana Frank, Nuevas Ediciones de Bolsillo, Barcelona, 2001
· Ibelings, Hans (ed.): Paisajes artificiales. Arquitectura, urbanismo y paisaje contemporáneos en Holanda, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2000
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