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Los Angeles
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Los Ángeles podría ser producto de su propia imaginación -ninguna otra ciudad está tan pendiente de sí misma- en las películas, en la televisión o en las revistas de famosos. LA es el sitio donde se manufactura el Sueño Americano, y a menos de estar preparado para abrazarlo, la ciudad puede parecer, sin duda, sucia, irritante, peligrosa o simplemente aburrida. Pero quien quiera andar tras los pasos de las estrellas y respirar su santificado aire se encuentra en la ciudad idónea.

Población: 3,8 millones hab. (Ciudad de Los Ángeles); 10,1 millones hab. (zona del gran LA)
Superficie: 1,215 km²(Ciudad de Los Ángeles); 10,600 km2; (Condado de LA)
Nacionalidades y etnias: 45,6% latinos, 32,2% caucásicos, 12,6% asiáticos e isleños del Pacífico, 9,4% negros
Altura: 89 m
Estado: California
Hora local: GMT - 8
Prefijos telefónicos de zona: Centro y Hollywood, 213; Beverly Hills y Santa Mónica, 310; Long Beach, 562; Pasadena y San Marino, 626; Valle de San Fernando 818; Anaheim and Newport Beach, 714.




A pesar de su clima desértico, la mayor parte de Los Ángeles está protegida de las temperaturas extremas y de la humedad por las cordilleras de montañas del norte y del este. Los meses de agosto y septiembre son los más calurosos. Enero y febrero son más templados y húmedos. Las brisas que soplan del océano refrescan las zonas de playa mientras que las dejan más templadas en invierno. Las zonas interiores y, en particular, el valle de San Fernando tienen, en cambio, las temperaturas más elevadas de la región en verano y las más bajas en invierno. La temperatura media ronda los 21ºC y puede alcanzar los 32ºC los días de smog (una mezcla de humo contaminado y de bruma). En invierno no es raro que el termómetro marque 12ºC.

No hay ninguna restricción temporal para visitar LA. El verano es la estación donde las playas están más animadas por tipos que parecen salidos de la serie de TV Vigilantes de la Playa y que ejercen sus músculos y exhiben sus implantes. La idea de encontrarse codo a codo con cuerpos aceitosos puede repugnar a algunos; si es este el caso conviene elegir la primavera (de septiembre a noviembre); es cuando hay menos gente y los precios son más bajos.

A los habitantes de Los Ángeles les gusta presumir, y la ciudad les ofrece muchas oportunidades para hacerlo. Cada fin de año se celebra el Tournament of the Roses Parade, con orquestas en movimiento, famosos y carrozas cubiertas de flores que recorren el Colorado Boulevard de Pasadena. El campeonato de fútbol de la academia Rose Bowl se juega en la tarde del mismo día. Una parodia del Tournament of the Roses Parade - el Desfile Doo Dah - se festeja en noviembre en el Colorado Boulevard.

Febrero es el mes del African Anericab History Month; se puede asistir a películas, conferencias, exposiciones y performances en todo el condado. La noche más famosa de L.A., la de los Academy Awards o noche de los Oscar, acontece en marzo. La fiesta del Cinco de Mayo, que conmemora la victoria de México sobre las tropas francesas en la batalla de Puebla, se celebra el propio día de mayo con festividades típicas de la "región del sur de la frontera".

En junio, la semana del Gay and Lesbian Pride Celebration está marcada por un animado desfile por Santa Mónica Boulevard. El Summer Pops Festival (festival de pop) se celebra desde junio hasta septiembre en el Hollywood Bowl. El Internacional Surf Festival anima las olas de las playas de Manhattan, Hermosa y Redondo en agosto.

La feria Los Ángeles County Fair, en Pomona en septiembre, es la feria regional más grande del mundo y presenta música, espectáculos, rodeos y otras especialidades procedentes de las zonas rurales. Los turistas que prefieran no mancharse los bajos de pantalones con barro pueden presenciar el AFI-LA Internacional Film Festival, uno de los más importantes de la ciudad, con más de 75 películas de todo el mundo.

Para contrastar un poco, hay que ver el Hollywood Christmas Parade (Desfile de Navidad), donde se juntan estrellas del cine y de la televisión con el Papá Noel en un desfile brillante, para después asistir a Las Posadas, procesiones iluminadas con velas que reviven el viaje de María y de José a Belén y que honran al niño Cristo en un estilo muy hispanoamericano.

Moneda


Centro urbano

Como se puede imaginar, el centro de Los Ángeles está enmarcado por autopistas más que por cualquier tipo de frontera geográfica. La autopista de Hollywood se extiende hacia el norte; la de Harbor hacia el oeste; la de Santa Mónica hacia el sur y una red de carreteras entremezcladas más allá del río Los Ángeles se extiende hacia el este. En medio de todo este hormigón y de esta contaminación, los intrépidos urbanitas encontrarán lugares interesantes que explorar.

El Civic Center (Centro Cívico), que ocupa ocho manzanas de este a oeste, es el complejo gubernamental más grande de América después del de Washington DC. Contiene los edificios más importantes de la ciudad de LA, del condado, del estado y del gobierno federal; entre ellos, están el palacio de justicia federal donde se celebró el escandaloso juicio de O.J. Simpson acusado de asesinato en 1995, el ayuntamiento de 1928 que sirvió para representar el edificio del Daily Planet en Superman y la comisaría de policía de la serie Dragnet. En frente del ayuntamiento, al norte de la calle Temple, se encuentra el excelente LA Children Museum (museo para los niños).

A unas manzanas del Civic Center, El Pueblo de Los Ángeles es un parque temático histórico que conmemora el lugar donde la ciudad fue fundada en 1781 y conserva algunos de sus más antiguos edificios. La atracción principal, para la mayoría de los visitantes, es la Olivera Street, un estrecho pasaje entre dos edificios que fue restaurado y transformado en un mercado mexicano en 1930; cuenta con varios restaurantes, tiendas y carpas donde se puede comprar artesanía al estilo mexicano, desde cinturones y bolsos de piel hasta velas y coloridas piñatas.

En frente de El Pueblo se alza uno de los tesoros arquitectónicos de la ciudad, la estación de tren Union Station. Construida en 1939 al estilo de las misiones españolas, con detalles moriscos y de arte moderno, su visita vale la pena aunque no se vaya a tomar un tren. A unas 16 manzanas de allí, el barrio de Chinatown, con 200.000 residentes chinos, comprende el núcleo social y cultural de Los Ángeles. Allí los negocios de acupuntura tradicional y las tiendas de herbolarios se mezclan con los restaurantes y las tiendas cuyos escaparates presentan desde objetos de puro estilo kitsch hasta ropa de seda, muebles en marquetería, porcelana antigua y arte religioso variado.

El barrio de Little Tokyo, que fue colonizado por inmigrantes japoneses en 1880, se sitúa al sureste del Centro Cívico. Experimentó una expansión muy fuerte en los años veinte, antes de ser totalmente devastado por la histeria colectiva anti-japonesa de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a la inversión de fondos por parte del viejo continente, Little Tokyo ha vuelto a ser el barrio de los japoneses de LA con una población que supera los 250.000 habitantes. Paseando por sus calles se pueden descubrir bares de sushi, casas de bento y tradicionales jardines japoneses. Hospedado en un antiguo templo budista, el Japanese American Nacional Museum, presenta objetos y piezas de arte relacionadas con la historia de la emigración japonesa así como de su estilo de vida en Estados Unidos.

Al suroeste del Civic Center, el Museum of Contemporary Art, diseñado por el arquitecto japonés Arata Isozaki, alberga una de las más importantes colecciones de pintura, escultura y fotografía de los años cuarenta hasta ahora. En su lado oeste se alza el hotel Westin Bonaventure que, con sus cinco torres cilíndricas de cristal, cualquier aficionado al cine reconocerá.

El Hispanic shopping district (distrito comercial hispánico), al sur del Civic Center, ofrece a la vista una atractiva y desordenada amalgama de restaurantes baratos, tiendas de vestidos de novia exuberantes y música latina. Lejos de estas calles bulliciosas, el edificio Bradbury, de 1893, ofrece un panorama que agrupa, alrededor de un atrio de 5 pisos iluminados por la luz del cielo, mármoles de Bélgica, baldosas de México, barandillas de hierro forjado francesas, paredes de ladrillos de vidrio, paneles de roble y dos ascensores transparentes. Los que vieron las películas Blade Runner o El Lobo ya conocerán todos estos detalles. En frente de la calle del Bradbury, entre las calles Broadway y Hills, el Grand Central Market es el mayor y más antiguo mercado al aire libre de Los Ángeles (1917).

Hollywood

Los Ángeles ha creado su reputación sobre el glamour de las películas, y muchos de los visitantes de la ciudad quieren llevarse con ellos un poco de este brillo. El propio Hollywood (en la parte norte oeste de LA) no es la Meca del cine que fue, pero es muy interesante desde el punto de vista histórico. Un paseo por Hollywood Blvd permite pasar delante de lugares tan famosos como el Chinese Theater de Mann (nacida Grauman) delante del cual más de 150 estrellas han dejado sus huellas en el cemento de la acera. Más al este del Boulevard y pisando las celebres estrellas de bronce, se encuentra el Roosevelt Hotel. Allí se puede respirar el ambiente de la década de 1930: fue el sitio donde se celebró la primera noche de los Oscars en 1928 y donde Errol Flynn, Salvador Dalí y F. Scott Fitzgerald solían ocupar la barra del bar.

La esquina de Hollywood con Vine Street era antes el corazón de las actividades fuera-de-pantalla de los estudios pero, en la actualidad, no queda nada por ver. Recuerdos de esta época dorada se pueden buscar en la tienda Collectors Book Store ubicada en la esquina verdadera, cueva de los tesoros de la memoria. Si las estrellas de Hollywood tardan en salir de sus escondrijos, se puede acudir al Hollywood Wax Museum (museo de cera) o al Frederick's of Hollywood Lingerie Museum (el museo de lencería, para ver ropa interior de las propias estrellas, de verdad).

Disneyland

¿Hay alguien que viene a Los Ángeles sin visitar Disneyland? Aparentemente el lugar más feliz de la tierra (aunque hordas de niños chillando y de padres fuera de sí pueden suscitar alguna duda), Disneyland es una obra maestra construida con coreografías de película perfecta - las basuras también están diseñadas. El parque está dividido en 4 temas diferentes: Adventureland es una jungla que presenta las aventuras de Indiana Jones y el ojo prohibido; Frontierland conmemora los mitos del Salvaje Oeste; Fantasyland está dedicada a los personajes favoritos de Disney y Tomorrowland es de temática futurista. Durante el verano la visita se basa principalmente en las colas; una buena manera de evitarlas es ir por la tarde, cuando los niños están en la cama. La tierra maravillosa del tío Walt se sitúa en Anaheim, a media hora en coche del centro de LA hacia el sur. Se puede llegar en autobús, en autocar de hotel o en coche, por la I-5.

Universal City

Para aumentar las posibilidades de ver a un actor vivo y trabajando, lo mejor es emprender una visita a Universal City, cuna de los muy funcionales Universal Studios y uno de los parques temáticos más importantes de Los Ángeles. Los estudios fueron edificados en 1915, y se visitan desde 1964. Tomar el tranvía de Backlot Tour permite ver varias localizaciones de famosas películas y espectáculos televisivos. Hay también varios itinerarios dedicados a una película única. Universal propone espectáculos con efectos especiales increíbles, revistas de musicales y escenarios con animales actores. Los ocho restaurantes de los estudios son sitios idóneos para la caza de las estrellas. Los estudios Universal están en el valle de San Fernando.

Beverly Hills

La excursión dedicada a la observación de las estrellas no puede terminar sin visitar Beverly Hills, barrio de los ricos y famosos. Al oeste de Hollywood, esta ciudad dentro de la ciudad exhibe su opulencia a través de mansiones enormes con sus céspedes cuidados a mano y calles repletas de tiendas de diseño de lujo. El triángulo dorado de Hills está dividido por Rodeo Drive, lugar de consumición frenética, donde marcas como Tiffany, Armani y Vuitton tienen varias tiendas.

El norte de Beverly Hills es el epicentro de las viviendas de lujo donde viven entre otros Jack Nicholson, Warren Beatty o Harrison Ford. Para saber quién vive en qué mansión, es imprescindible adquirir el mapa de las casas de las estrellas de cualquier vendedor de calle. Si el deseo de observar por encima de las rejas no está saciado, la visita se puede prorrogar hasta otro famoso vecindario, Bel Air, en la parte oeste de Hollywood, o hasta un sitio un poco menos animado pero no obstante habitado por numerosas estrellas, el Hollywood Forever Cemetery, donde reposan Rodolfo Valentino, Jayne Mansfield o Cecil B. De Mille entre otros.

Malibu

Las playas de Los Ángeles tendrían que ser dignas de su fama, pero en la mayoría de los casos no lo consiguen. Inmortalizadas por los Beach Boys, el Beach Blanket Bingo y los Vigilantes de la Playa, con kilómetros de arena dorada poblados de cuerpazos de ambos sexos, las playas están, por regla general, muy contaminadas y poco frecuentadas. Malibu es una de las playas, con jóvenes deportistas, del sur de California y es el mejor lugar para nadar y tomar el sol. Las montañas que rodean las playas de Malibu, al oeste de la ciudad, albergan un lugar de recreo (el Santa Monica Mountains Recreational Area). Encontrar un espacio en la arena puede resultar bastante difícil, pues la mayoría son privados; sin embargo, quedan algunas playas públicas agradables.

Santa Monica

Al norte del aeropuerto, Santa Monica es una de las zonas más atractivas de la ciudad. Aunque las playas se llenan de vida solamente en los días más calurosos del verano, el lugar está rodeado de sitios muy placenteros para pasar una tarde. El corazón de Santa Monica es el paseo de 3rd St Promenade, una avenida comercial peatonal llena de músicos callejeros, cines, bares y cafés. El embarcadero de Santa Monica pier, construido entre 1908 y 1921, es el más antiguo de los muelles de recreo de la costa oeste. Muchas atracciones de los viejos tiempos se ubican sobre el puente, entre las cuales cabe destacar un tío-vivo de la década de 1920 y varios restaurantes de marisco. Santa Monica hospeda también excelentes museos de arte moderno.

Venice

La playa de Venice resume bastante bien el estilo de vida de Los Ángeles. El Ocean Front Walk, el paseo frente al océano, es un circo que agrupa malabaristas y acróbatas, videntes, músicos de calle, jugadores de baloncesto y fanáticos del fitness untados con aceite. Un siglo atrás, la playa era una zona pantanosa hasta que el magnate de una empresa tabacalera decidiera convertirla en una red de canales con góndolas. La mayoría de los canales han sido recubiertos pero subsiste todavía en el aire esta atmósfera de parque de recreo. Es un lugar ideal para ir de compras y también para disfrutar de un zumo de fruta exprimido entre toda esa marea humana.

Getty Center

Contrariamente a lo que se suele pensar, LA posee su lado intelectual y refinado. Una vez saciado con las compras, el brillo, el bronceado y las montañas rusas, una excelente alternativa se presenta con la visita de algunos de los mejores museos de EE UU. En primer lugar figuran los museos John Paul Getty. La original galería Getty, una réplica de una villa pompeyana del año 79 de nuestra era, situada al lado de la autopista Pacific Coast al oeste de Santa Monica, está siendo reformada considerablemente y reabrirá sus puertas con el nombre de Villa Getty. La Villa hospedará una importante colección de esculturas griegas y romanas, que presentarán una ínfima parte de una de las colecciones de arte más valoradas del mundo (unos 3 mil millones de dólares). El museo europeo, de fotografías y de otras varias colecciones se puede visitar en el Getty Centre, un impresionante nuevo centro de 155 hectáreas situado en las montañas de Santa Monica. La entrada es gratuita, lo cual le convierte en una de las mejores opciones culturales de la ciudad.

Vale la pena visitar otros museos como el Museo de Arte Contemporáneo, situado en el centro, que expone una de las colecciones de arte moderno más interesantes del mundo. El Museo de la Tolerancia, al sur de Beverly Hills, presenta una serie de ejemplos espantosos de comportamientos humanos. Por medios interactivos y con nuevas tecnologías, enfoca la opresión de la población negra en América y los horrores del Holocausto judío. A la otra punta del espectro, el Max Factor Beauty Museum (museo de belleza Max Factor) en Hollywood promociona los cosméticos que ayudaron a construir más de una belleza de LA.

Knott's Berry Farm

Si algunos turistas tienen un concepto diferente de la diversión a la de hacer cola para ser fotografiado junto a un adolescente con granos vestido con traje de ratón, una posibilidad consiste en emprender la exploración de la granja de bayas de Knott, un bucólico parque temático situado a unos 6 km al noreste de Disneyland. En un principio era un restaurante donde se comía pollo frito y bayas; la familia Knotts construyó una exhibición sobre el Lejano Oeste para distraer a los comensales. El sitio ha ido creciendo desde entonces, pero los tiroteos y las sartenes para buscar oro siguen en acción. Hay también un pueblo de fiestas temáticas mexicanas, un parque Snoopy para los pequeños y muchas excursiones que revuelcan los estómagos. Se puede llegar en autobús, con servicios provistos por los hoteles o en coche por la I-5 o la autopista 91.

Los puristas de las montañas rusas dejarán Disneyland y Knott de lado por las maravillosas Six Flags Magic Mountains. Magic Mountains da más vueltas que los autobuses Greyhound, con toda la fantasía de las caídas en espiral, las vueltas bumerang, la columna de gravedad cero y la sonda de las cataratas. Los 100 circuitos de Magic Mountain se ubican en Valencia, a una hora en coche al noroeste del centro por la I-5.

Pasadena

No importa que los pies de las montañas de San Gabriel se escondan a menudo dentro del smog; una vez superada la falta de oxígeno, Pasadena se presenta como una de las pocas zonas de Los Ángeles que exhala todavía el olor a los Años de Oro de la ciudad. Sus avenidas bordeadas de robles serpentean entre las antiguas mansiones cuidadas con cariño, que presentan estilos tan diferentes como los estucos de las construcciones de las Misiones hasta casas coloniales ornadas de columnas. Una de ellas fue la original "Mansión de Wayne" en la serie de televisión Batman. Entre otros tesoros se encuentran Gamble House, la casa de los arquitectos locales Charles y Henry Greene, considerada como el bungalow del artesano perfecto; y La Miniatura, en Millard House, que conserva la marca del genio Frank Lloyd Wright.

El núcleo de la urbe, conocido como Old Town Pasadena, se concentra alrededor de Colorado Blvd. y de la avenida Fair Oak. Este distrito histórico de 14 manzanas fue totalmente reformado en la década de 1990, lo que dio un nuevo impulso a sus tiendas de lujo, sus restaurantes, sus cafés y sus tiendas de antigüedades extrañas y de libros raros. En la parte sur del distrito, el Hotel Green, de estilo morisco y español, se alza como un decorado de una película de Errol Flynn, mientras que en la punta oeste de Colorado, el Norton Simon Museum alberga hermosas joyas que merecen una visita: una de las colecciones de obras de arte clásicas más refinadas de todo el país, entre otros la preciosa escultura de Auguste Rodin, El Pensador.

Unos kilómetros al este de Old Town, la rica San Marino hospeda el conjunto de Hungtington Library, Museum and Botanical Gardens (biblioteca, museo y jardín botánico). En el pasado fue propiedad del magnate de los ferrocarriles Henry E. Hungtington, y actualmente es un centro cultural, un instituto de investigación y un increíble sitio para pasar una tarde tranquila. La colección de libros raros de la biblioteca comprende una Biblia de Gutenberg, un manuscrito de Chaucer y una autobiografía manuscrita de Benjamin Franklin. La galería de arte posee una colección impresionante de pintores franceses e ingleses del siglo XVIII y muestras de arte americano producido durante dos siglos. Los jardines botánicos están divididos en 15 temas: los más bonitos son los del desierto, de Japón y de Shakespeare.

Brea Tar Pits

Los Brea Tar Pits, situados muy cerca del centro, son una de las sedes paleontológicas más importantes. Esos fosos llenos de burbujas han capturado miles de plantas y de animales a lo largo de los últimos 40.000 años y todavía quedan por descubrir fósiles de bestias prehistóricas. Se pueden presenciar excavaciones en directo en uno de los pozos habilitados para la observación y ver los fósiles encontrados en la zona en el Page Museum of La Brea Discoveries; entre ellos, tigres dientes de sable y un horrendo lobo.

Isla de Santa Catalina

Descubierta por Juan Rodríguez Cabrillo en 1542, Santa Catalina es una de las islas más grandes de las Channel Islands, una cordillera de montañas semisumergidas entre Santa Barbara y San Diego. La mayor parte de la isla estuvo en manos de propietarios privados hasta 1811, fecha en la cual la mayoría de la población de nativos americanos fue deportada al continente. Los turistas pueden navegar en sus aguas desde 1930 pero una gran parte de las zonas privadas se quedó fuera de su alcance hasta 1975, cuando los terrenos fueron comprados por el Conservatorio de la isla de Santa Catalina. La isla está actualmente protegida contra el desarrollo urbanístico y su único ecosistema, que cuenta con más de 400 plantas indígenas y endémicas, 100 especies de aves y numerosos animales (entre los cuales el bisonte salvaje americano), está protegido por la ley.

Avalon es la única ciudad de Santa Catalina. Está dominada por el casino blanco Moderno Español, que fue construido por el magnate del chicle William Wrigley Junior en 1929 cuando poseía la isla. El casino no sirve para el juego en la actualidad, pero comprende una inmensa sala de baile (Benny Goodman y Glenn Miller tocaron allí), un teatro imponente, el museo de la isla Catalina y una galería de arte. Otras atracciones de la aldea son la Chimes Tower (torre del carillón), actualmente recubierta de tejas con incrustaciones; la antigua mansión Wrigley Mansion, convertida en hotel y el conjunto de Wrigley Memorial and Botanical Gardens.

Muchos de los turistas que se desplazan a Santa Catalina vienen atraídos por los fantásticos deportes náuticos, entre los que destacan el buceo, el submarinismo, el kayac de mar, el rafting y la navegación. Hay muchos hoteles y complejos turísticos en Santa Catalina y también camping, aunque son bastante caros. Se puede llegar a la isla con uno de los cruceros que salen de Long Beach, San Pedro, Redondo Beach o Newport Beach, o tomando un helicóptero (carísimo) desde el puerto de Queen Mary.

San Gorgonio Wilderness

En lo alto del Parque Nacional de San Bernardino, al sur del destino popular de Big Bear, San Gorgonio ocupa una región de 150 km2 compuesta por árboles, lagos y pendientes estériles. La zona comprende los picos de Mount St Bernardino y San Gorgonio Peak, ambos de más de 3.000 metros de altura, y numerosas rutas para realizar excursiones y caminos para paseos a caballo. En la parte más baja, la zona es particularmente árida y abundan las serpientes de cascabel; en la parte un poco más elevada crecen robles y matorrales que se juntan a los cedros, abetos y otros pinos. Los osos negros, los coyotes, los ciervos y las ardillas son frecuentes y no es raro ver al águila calva sobrevolar los terrenos de camping. El lago Jenks, entre el monte San Bernardino y el pico de San Gorgonio, es un hermoso lugar para picnics y excursiones de poca dificultad.

Hay varios campings en el desierto, con comodidades mínimas y espacios para las tiendas de campaña y para las autocaravanas. Los visitantes que no quieran dormir al raso pueden alquilar cabinas equipadas para hacer deporte. San Gorgonio está a una hora y media en coche de Los Ángeles. Los turistas sin automóvil pueden ir en autobús hasta Big Bear y después hacer autostop en la autopista 38 para llegar a San Gorgonio.

Palm Springs

Famosa en el pasado por ser el lugar donde las estrellas de Hollywood iban a pasar el invierno así como por sus casas limpias para jubilados menos afortunados, Palm Springs es la original cuidad-complejo del desierto del valle de Coachella situada al este de LA. Para hacerse una idea del lugar cabe destacar que allí viven 250.000 personas, que existen 10.000 piscinas, 85 campos de golf y más cirujanos plásticos per cápita que en cualquier lugar de Estados Unidos. La comunidad gay de la ciudad está en plena expansión y los adolescentes se agrupan aquí por miles para pasar sus revoltosas vacaciones de primavera pero, aún con esto, no hay mucho que hacer en la ciudad sino es pasar los días alrededor de la piscina o jugar al golf.

El verdadero interés reside en los cañones, las montañas y el desierto que hay en las afueras de la ciudad. Las atracciones principales incluyen las excursiones por los senderos de Andreas, Murray, Palm y en los cañones Tahquiz, que están sombreados por palmeras y bordeados por acantilados vertiginosos. Se puede tomar el teleférico que sube desde la altura del desierto hasta 1.800 metros en las montañas de San Jacinto.

Hay muchos museos en la ciudad como el Palm Springs Desert Museum; el Living Desert, situado al aire libre, con un jardín botánico; y el Museum of the Heart (museo de corazón) donde se explica cómo se producen los ataques cardiacos y que ofrece la oportunidad de entrar dentro de una aorta gigantesca.

Palm Springs está a dos horas en coche de LA; también se puede llegar con los autocares Greyhound o en tren.

Santa Barbara

Apretujada entre el Océano Pacífico y las montañas de Santa Ynez, Santa Barbara es a menudo llamada la Riviera Californiana por sus residentes acomodados, su excelente arquitectura mediterránea y su inmejorable situación junto al mar. Entre sus principales encantos, cabe destacar el Santa Barbara County Courthouse de estilo morisco-español, la majestuosa Mission Santa Barbara y el Museo de Arte de Santa Barbara. La ciudad se enorgullece de media docena de playas de calidad; del embarcadero, todavía en funcionamiento, más antiguo de la Costa Oeste (que perteneció a James Cagney); jardines botánicos y zoológicos y posee, sin duda, el casco urbano más agradable del sur de California. Las colinas de Santa Ynez, que se alzan abruptamente y majestuosamente, ofrecen apreciables posibilidades de camping y de excursión.

Santa Barbara está a una hora en coche de LA en la costa norte y se puede llegar con los autocares Greyhound o en tren.

Si la observación de los bikinis muy reducidos y de los picnics de fast-food no son del gusto del visitante, la punta norte de la bahía de Santa Mónica es un santuario idóneo para escapar del escenario de "modelazos" de Los Ángeles. Los amantes de la playa podrán disfrutar de excursiones por los senderos costeros, observando los charcos creados por la marea, nadar, practicar el surf, bucear, pescar o tomar el sol (con o sin bañador). Los aficionados a la escalada pueden entrenar subiendo los acantilados de Point Durne mientras que la playa Escondido disimula en sus aguas un lugar ideal para el buceo.

Hay un observatorio de ballenas en la plataforma cercana a la playa Westward y un sendero en la naturaleza que finaliza en el Parque Regional de la Playa de Zuma (Zuma Beach County Park), a 3 o 4 km más al norte.

Entre las playas meridionales de LA figura la playa de Manhattan que, en la temporada estival, rebosa de surfers, de jugadores de balonvolea y de americanos típicos que viven allí, clichés que probablemente se parecen a lo que más puede representar el "Sueño Californiano". Al sur de la playa de Manhattan, la de Redondo es una de las más curiosas de LA. En su extremo norte se sitúa King Harbor, una marina para barcos pequeños y un remanso para los pescadores. La playa de Huntington, justo al sur de Long Beach y al noroeste de Newport, es la favorita de los aficionados al surf.

Si no lo ha escuchado una vez, lo ha escuchado miles de veces, LA es una ciudad donde se puede practicar el surf durante la mañana y el esquí alpino durante la tarde; eso sí, se tiene que madrugar y proveerse de ropa de abrigo. La estación de esquí más importante es la de Big Bear en las montañas de San Bernardino a una hora y media en coche al este de LA. La temporada se inicia a mediados de diciembre y se cierra en marzo o en abril. A pesar de los clichés, el esquí se practica mejor por la mañana. Las pistas bien cuidadas y los montículos son excelentes, aunque tampoco hay que esperar nieve en polvo. Las temperaturas suaves en Big Bear, con un 90% de días de sol, hacen que en verano se pueda esquiar en camiseta.

Ir de compras, mirar a las estrellas de cine y chillar en las montañas rusas son las actividades principales de Los Ángeles, pero la ciudad ofrece otras muchas posibilidades y actividades al aire libre. Los paseos por las zonas urbanas son divertidas pero la gente que busca más espacio y naturaleza puede aprovechar las montañas alrededor de la ciudad para realizar excursiones, como por ejemplo las montañas de Santa Mónica o el parque de Topanga State, ambos situados en Malibu, o el Parque Griffith, a unos kilómetros al noroeste del centro urbano.

Pese a que la contaminada ciudad no es recomendable para ir en bicicleta, el condado dispone de más de 320 km de pistas. La mejor es la pista de South Bay, que se extiende 35 km entre Santa Mónica y la playa de Torrance.

Los visitantes que prefieren ver, sentados, a los demás haciendo ejercicio pueden asistir a partidos de béisbol de los LA Dodgers, desde abril hasta octubre, en el estadio Dodgers al norte del centro urbano. El famoso equipo de baloncesto LA Lakers juega en el Great Western Forum ubicado en la parte sur del centro durante los meses de invierno. El equipo de baloncesto de la academia de UCLA, los Bruins, es uno de las mejores del país y vale la pena asistir a uno de sus partidos.

Los primeros habitantes de Los Ángeles fueron los indios Chumash y Gabrieleños quienes llegaron a la región del desierto entre el 5000 y el 6000 a.C. El marinero Juan Rodríguez Cabrillo fue el primer europeo conocido en haber visitado la cuenca de LA y explorado sus costas. Fue a finales del siglo XVIII cuando empezó la primera oleada de colonos. En 1769, el gobernador español Don Gaspar de Portola y el padre franciscano Junípero Serra condujeron una expedición hacia el norte de San Diego para buscar lugares para la construir misiones y cristianizar a los paganos indígenas de California. Finalmente, se establecieron 21 misiones en California, a lo largo del Camino Real, dos de las cuales iban a formar parte del Gran Los Ángeles: la Misión de San Gabriel Arcángel (1771) y la Misión de San Fernando Rey de España (1797).

En 1781, los misioneros eligieron 44 colonos de San Gabriel para establecer una nueva ciudad en la ribera de un río, a unos 15 km al oeste de la misión. Dieron al asentamiento el nombre de Pueblo de Nuestra Señora, la Reina de los Ángeles del Río Porciúncula, usando el nombre del santo cuya celebración se acababa de celebrar. Los Ángeles, como solían llamarlo, se convirtió en una prospera comunidad agrícola.

Después de la independencia de México en 1821, muchos de los ciudadanos de esta nueva nación, en búsqueda de tierras, se establecieron en California. A mediados de la década de 1830, las misiones fueron secularizadas y sus gobernadores empezaron a asignar, gratuitamente, títulos de propiedad sobre centenas de tierras, iniciando así el sistema de rancho. Los prósperos rancheros se convirtieron en los dueños de California mientras que los nuevos inmigrantes que venían de Estados Unidos formaban la clase de negociantes. En estas fechas, sólo 29 ciudadanos de EE UU vivían en Los Ángeles. Muchos de los que habitaban en la parte este del país no sabían nada de California antes que se publicara el popular libro de Richard Henry Dana Dos años al pie del mástil, que relata su experiencia como trampero. Dana explica que Los Ángeles, con sólo 1.200 habitantes en la época, podía convertirse en una zona muy rica si caía en manos de gente imaginativa.

Según se establecía en el tratado de Guadalupe Hidalgo, los Estados Unidos pagaron 15 millones de dólares por los territorios mexicanos que se encuentran al oeste del Río Grande y al norte del río Gila de Arizona, que incluyen Alta California. Dos años después California entró en la Unión como estado 31. El oro fue la causa de este rápido reconocimiento. Encontrado en primer lugar en el suelo de la misión de San Fernando, el hallazgo fue pronto superado por el famoso descubrimiento de James Marshall en 1848 en el American River, que originó una de las oleadas de búsqueda de oro más importantes de la historia. La llegada tan repentina de decenas de argonautas (80.000 en 1849, quienes tomaron el apodo de fortyniners) transformó definitivamente la cara de Los Ángeles. Los rancheros de California del Sur se presentaron para alimentar a los mineros y se enteraron rápidamente de que podían obtener un provecho diez veces superior al que sacaban de su ganado.

Los Ángeles se constituyó como ciudad el 4 de abril de 1850 y fue instaurada capital del extenso Condado de Los Ángeles. Era una ciudad sin ley, formada por calles sucias y casas de barro, con muchos bares, burdeles y salas de juego. El sector de la búsqueda de oro en California de Norte se ralentizó y la ciudad entró en recesión durante el año 1854. Mientras que los mineros sin trabajo se agrupaban en LA, los negocios que dependían de la fortuna de los mineros cerraron sus puertas. Los rancheros se tuvieron que enfrentar a un problema aún más grave cuando una comisión, que investigaba la propiedad de las tierras, fue mandada por el Congreso en 1851. Todos los que habían recibido una parte de tierra, 20 años atrás, tenían que probar la legitimidad de su adquisición con documentos y testigos. En 1857, unos 8.000 casos se revisaron delante de los tribunales y 500 fueron dictaminados a favor de los propietarios originales del período pre-rancho.

Cuando en 1869 se acabó la primera línea ferroviaria transcontinental - el Central Pacific (denominado más tarde Southern Pacific) - San Francisco se convirtió en el centro metropolitano de California. El aislamiento de Los Ángeles hizo que los barones del crimen de San Francisco no se interesasen en la ciudad; en 1876 llegaba un nuevo acicate, a tiempo para favorecer el desarrollo de la recién creada industria del cultivo de naranjas en California del Sur. La primera plantación comercial tuvo tanto éxito que se establecieron otros campos en la zona, conocida actualmente como el Orange County. En 1889, más de 5.200 hectáreas estaban plantadas con cítricos.

Después de una difícil campaña de promoción, los habitantes del este hicieron caso al incentivo de "vaya hacia el Oeste, joven" en las revistas y periódicos del editor Horace Greeley. La población de Los Ángeles creció de golpe; pasó de 2.300 habitantes en 1860 a más de 100.000 en 1900, a pesar de la falta de espacio, naturalmente protegido, y de la escasez y mala calidad del sistema de distribución de agua. La construcción de un puerto se inició en 1899 en San Pedro, a 40 km al sur de la ciudad; el primer embarcadero fue abierto en 1914, el año de la inauguración del canal de Panamá. De pronto, San Pedro se encontró 12.800 km más cerca del Atlántico y se convirtió en el puerto más transitado de toda la costa oeste.

Traer agua a la ciudad en plena expansión requirió una solución más compleja. En 1904, el director de la oficina del agua de Los Ángeles, William Lulhollan, visitó el valle Owens a 370 km al noreste de la urbe y volvió a su despacho con los planes para la construcción de un acueducto que podía transportar nieve fundida desde las montañas hasta la ciudad. El plan fue adoptado por votación y en el mes de noviembre de 1913, el agua del río Owens corría por el valle de San Fernando con un caudal de más de 120 millones de litros por día. Actualmente el caudal llega a los 2,4 billones de litros diarios. El resto del agua potable de la ciudad así como la fuente de electricidad provienen de las presas colocadas a lo largo del río Colorado, a 320 km al este.

La población de LA alcanzó un millón de habitantes en 1920 y se duplicó en 1930, debido, entre otros factores, al descubrimiento de petróleo. Durante la Primera Guerra Mundial, los hermanos Lockheed y Donald Douglas establecieron fábricas de aviones en la zona, y, cuando se inició la Segunda Guerra Mundial, la industria aeronáutica daba trabajo a tantas personas que bastó para sacar a Los Ángeles de la Depresión. La explosión del sector de la construcción, capitalizando sobre los ingresos de los trabajadores del sector aeronáutico, trajo la capital a la región y se construyeron nuevos suburbios al sur de Los Ángeles. Entonces llegó la industria cinematográfica.

Desde los primeros momentos de la instalación de los estudios cinematográficos en Los Ángeles, la ciudad se había dado la gran vida para seguir los pasos que había creado "la industria". Esta imagen sirvió para captar a dos nuevas clases de inmigrantes: los artesanos excéntricos y los hedonistas de la moda, atraídos por las anchas playas de arena y la tentación de vivir al estilo de Hollywood.

A pesar del desarrollo económico, los problemas se avecinaban. Durante décadas los políticos hicieron la vista gorda ante los enfrentamientos entre las distintas comunidades raciales, e incluso cuando en 1943 se produjeron importantes disturbios. A mediados de los años sesenta la zona South Central de LA llegó a su punto de máxima tensión. La situación estalló en agosto de 1965 y tuvo como consecuencia los enfrentamientos étnicos más violentos que EE UU jamás había vivido. El distrito mayoritariamente negro de Watts se sublevó durante seis días con incendios y saqueos. En 1979 y 1992 ocurrieron disturbios en el barrio de South Central; los de 1992 fueron una consecuencia directa de la famosa paliza que recibió Rodney King y que costó la vida a 51 personas y 1 billón de dólares en daños inmobiliarios, la mayoría sufridos por los dueños de tiendas coreanas.

En cambio, un rayo de esperanza surgió de la participación unida de los habitantes de la ciudad frente a catástrofes naturales. Pese a que Los Ángeles se haya visto afectada por una cantidad sorprendente de terremotos, incendios devastadores, inundaciones y desprendimientos de tierra en la última década, estos acontecimientos han llegado a sacar lo mejor de sus habitantes.

En 2003, el famoso actor de hollywood Arnold Schwarzenegger fue elejido gobernador de California.

El aeropuerto internacional de Los Ángeles, que la gente suele llamar LAX, por las tres letras de su código, es un centro muy importante de enlace con la zona Pacífico y el tercer aeropuerto del mundo en cuanto a tráfico. Está ubicado a 30 km al suroeste del centro de LA. Lo mejor, para evitar el congestionado LAX, es tomar un vuelo desde uno de los aeropuertos regionales: el aeropuerto de Burbank-Glendale-Pasadena (BUR) está a 25 km al noreste del centro; el de Long Beach a 40 km al sur; el de John Wayne/Orange County a 65 km en Santa Ana (SNA) y el aeropuerto internacional de Ontario (ONT) está a 65 km al este. Con todas estas opciones nunca es un problema encontrar un vuelo o un enlace a cualquier ciudad del continente.

Las líneas del servicio de autobús de Greyhound comunican Los Ángeles desde cualquier cuidad de Norteamérica. La principal terminal de LA se sitúa en un feo distrito del centro (Downtown), al sur de Little Tokyo. La zona es peligrosa pero el interior de la estación es seguro. Otras terminales de la región de LA se encuentran en Hollywood, Santa Monica y Anaheim. La alternativa a los Greyhound para los que viajan por la costa oeste son los Green Tortoise Adventure Travel. Tortoise ofrece viajes semanalmente de norte a sur y de sur a norte por la costa oeste; organiza excursiones hasta Alaska y la Costa Este en verano; viajes hacia México y baja California en invierno; y excursiones para el Mardi Gras (carnaval) hasta Nueva Orleans.

Amtrak, el ferrocarril nacional, funciona en toda la costa de California. En Los Ángeles, los trenes salen y llegan a la estación de Union Station, una impresionante terminal Art Déco a una manzana de El Pueblo, en el centro de LA Desde Seattle y San Francisco, el Coast Starlight hace el recorrido hasta LA varias veces a la semana, en cada dirección, y entra en las tierras hasta San Luis Obispo, antes de doblar la carretera US 101 siguiendo la costa. Existe también un servicio regular que comunica Los Ángeles con Phoenix, Nueva Orleans, y otras ciudades, así como con San Diego con un servicio diario.

La región de Los Ángeles cuenta con una red impresionante de autopistas y autovías, así que los viajeros que poseen un vehículo pueden elegir entre varias rutas. Desde la zona de la bahía de San Francisco la carretera interestatal 5 (I-5) pasa a través del Valle de San Joaquin y de sus bonitos paisajes. La US 101, una alternativa más pintoresca y con más curvas, sigue la costa y confluye con la I-5 en el centro de Los Ángeles. Los viajeros que tengan mucho tiempo por delante pueden elegir la Pacific Coast Hwy (PCH) or Hwy 1, ruta agradable, que se agarra a los acantilados de la zona de Big Sur y sigue la costa hasta San Luis Obispo, donde se junta con la US 101. Aunque las vistas sean muy espectaculares desde la PCH, la carretera está, a veces, sujeta a la bruma, a los corrimientos de tierra o a otros posibles retrasos. Desde San Francisco, cabe prever seis horas para una ruta que pasa por la I-5, 8 horas por la US 101 y por lo menos 12 horas por la Hwy 1.

La velocidad está normalmente limitada a 90 km/h en la zona del gran LA, y a 105 km/h en las carreteras. La mayoría de los conductores superan el límite de velocidad en 15 km/h; a velocidades superiores, la California Highway Patrol (CPH), que vigila cuidadosamente las carreteras, puede detenerles. Como en el resto de EE UU se conduce por el carril derecho.

Los transportes públicos de Los Ángeles pueden ser excesivamente lentos pero, por lo menos, son baratos. Un autobús gratuito conecta las terminales con el centro de tránsito de LAX donde se puede tomar un autobús metropolitano. Igualmente hay una conexión gratuita con la estación de metro de Green Line Aviation, donde se puede tomar un tren hasta Redondo o Norwalk.

Como alternativa al servicio público, hay varias empresas de autobuses que comunican el aeropuerto con los hoteles. Es más rápido que los autobuses públicos y más barato que un taxi. Se puede también alquilar un coche en una de las numerosas agencias del aeropuerto que tienen los precios más baratos de toda la ciudad. Los taxis son prácticos pero caros. Autobuses, limusinas y taxis comunican LAX con los demás aeropuertos de la zona. Además el aeropuerto de Burbank se puede alcanzar en metro o con los trenes Amtrak. Hay varias agencias de alquiler de coches en todos los aeropuertos de la región.

Aunque la ciudad de Los Ángeles este diseñada para los coches, es posible llegar a cualquier lugar con transporte público. La ciudad cuenta con cuatro empresas de autobús: MTA, que comunica casi todas las ciudades; Big Blues Bus, que comunica la zona oeste de Los Ángeles; Culver City Bus, que comunica Culver City y la zona oeste; y DASH, un sistema de microbuses que tiene cuatro rutas que pasan por el centro. El Metro comunica el centro con Long Beach, Union Station y la avenida Western, Norwalk y Redondo Beach.

La ciudad de Los Ángeles se extiende sobre una zona tan amplia que, en caso de disponer de tiempo y dinero, es muy probable que se desee pasar muchas horas al volante.

A pesar del intenso volumen de tráfico, no hay dificultad para orientarse en la ciudad, a menos que uno se aleje de las arterias principales, por supuesto. Si se quiere explorar las calles más calientes de LA, lo mejor para orientarse es comprar la guía Thomas Guides.


· Anger, Kenneth: Hollywood, Babilonia, Tusquets Editores, Barcelona, 1994.
· Bukowski, Charles: Hollywood, Anagrama, Barcelona, 2002.
· West, Nathanael: El día de la langosta, Debate, Madrid, 1991.
· Fitzgerald, F Scott: El áltimo magnate, Cátedra, Madrid, 1997.
· Ellroy, James: L.A. Confidencial, Editorial Suma de Letras, Madrid, 2001.
· Ellis, Bret Easton: Menos que cero, Editorial Anagrama, Barcelona, 2002.
· Chandler, Raymond: El sueño eterno, Alianza Editorial, Madrid, 2004.
· Fante, John: Pregántale al polvo, Editorial Anagrama, Barcelona, 2001.
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