Nombre oficial: Reino de Bélgica Superficie: 30.510 km2 Habitantes: 10,3 millones hab. Capital: Bruselas (970.000 hab.) Etnias: 55% flamencos (de origen teutón), 33% valones (francés) y cerca del 10% extranjeros. Idiomas: flamenco, francés y alemán. La mayoría de belgas también habla inglés. Religión: 75% católicos Gobierno: monarquía parlamentaria constitucional. Jefe del estado: rey Alberto II Primer ministro: Yves Leterme Camille Désiré.
PIB: 236 millones de dólares PIB per cápita: 29.000 dólares Crecimiento anual: 2,8% Inflación: 2,2% Principales recursos económicos: servicios, agricultura, productos químicos, ingeniería, productos metalúrgicos, industria automovilística, hierro y acero, industria textil, alimentación. Principales socios comerciales: UE (especialmente Alemania, Francia, Países Bajos, Reino Unido), EE UU Miembro de la EU: sí zona euro: sí
Visados: los ciudadanos procedentes de la UE pueden visitar el país con un carné de identidad. Los originarios de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Japón, EE UU y otros países sólo necesitan el pasaporte en vigor (no un visado). La estancia permitida es de hasta tres meses excepto para los ciudadanos de países en vías de desarrollo. Condiciones sanitarias: óptimas Hora local: GMT + 1 (en verano, GMT + 2) Electricidad: 220V, 50 Hz Pesos y mediadas: sistema métrico Turismo: 13 millones de visitantes anuales BruselasBruselas es una ciudad modesta que combina magníficos edificios clásicos con modernos rascacielos a la que muchos visitantes deben acostumbrarse. Puesto que además es la capital de la Unión Europea, está llena de burócratas y funcionarios que dan al lugar un aire de eficiencia sin que por ello se convierta en un lugar con mucha animación. La ciudad está construida sobre un pentágono de bulevares conocido como Petit Ring. En el centro se encuentra la Grand Place, de la que se dice que es la plaza cuadrada europea más hermosa. A unos veinte minutos andando se llega a la zona que alberga la mayoría de alojamientos de la ciudad; se llega a la mayoría de ellos en tranvía, autobús o metro. Cerca de la Grand Place hay varios museos, joyas arquitectónicas y rarezas. Hacia el sur, puede verse el famoso Manneken Pis, la estatua de un niño haciendo pis en la esquina de una calle. Hacia el norte, los amantes de Tintín no deben dejar de visitar el Comic Strip Centre, situado en un edificio Art Nouveau diseñado por Horta. Al este, cerca del Palacio Real, el Museo de Arte Antiguo y el Museo de Arte Moderno se complementan de forma brillante. En la Rue des Bouchers (calle de los carniceros), cerca de la Grand Place, se encuentran la mayoría de restaurantes. En la zona se pueden encontrar especialidades como langostas, cangrejos, mejillones y pescados a la espera de ser servidos en un restaurante tras otro. Y, nada de coles de Bruselas. AmberesLa compacta ciudad de Amberes, con una rica historia, es una de las localidades turísticas del país más subestimadas. Situada a orillas del río Escalda, limita con el 'Anillo', un ferrocarril construido en un foso del siglo XVI que rodeaba la ciudad en un vano intento de evitar la llegada de los españoles. Es uno de los puertos europeos más importantes; tiene un aire internacional aunque algo dejado. Sin embargo, tras sus humildes fachadas del barrio judío se esconde una de las industrias del diamante más prósperas. Pocos lugares combinan lo viejo con lo (relativamente) nuevo de una forma tan lograda. Junto a mansiones eclécticas con estilo Art Nouveau se encuentran villas neorrenacentistas y los castillos medievales proporcionan a la miríada de cafés y un toque mágico. Amberes, que alberga la catedral gótica más grande del país (Onze-Lieve-Vrouwe Katedraal), y lugar de nacimiento de Rubens, es un lugar ideal para los amantes del arte, los aficionados a la arquitectura y los trotamundos sin rumbo fijo. En el Museo Real de Bellas Artes se puede visitar una magnífica colección de obras pictóricas de los primeros pintores flamencos. El Zoo de Amberes también es muy recomendable por su "colección" de bestias exóticas. Situada a unos 40 km al norte de Bruselas, Amberes tiene aeropuerto; además, ofrece conexiones por tren o autobús a Bruselas y a los países vecinos. BrujasBrujas es la ciudad medieval mejor conservada de Europa y la más visitada de Bélgica. Este "museo viviente" del siglo XIII parece detenido en el tiempo desde que se cerrara su puerto. Con dos centros medievales, el Markt y el Burg, la ciudad también se enorgullece de tener una de las mejores colecciones de arte de la ciudad. El Museo Groeninge muestra obras de los primeros pintores flamencos y Stadhuis (Ayuntamiento) del siglo XIV contiene excelentes colecciones de pintura y mobiliario. Para conseguir una vista espectacular de la ciudad, hay que subir los 366 escalones del campanario. Desde Amberes o Bruselas se puede llegar a esta ciudad del noreste. Los autocares procedentes de Amberes y con destino Londres vía Calais (Francia) tienen parada en Brujas. También son recomendables las visitas de un día desde la ciudad a los campos de amapolas de Flandes. GanteSi no fuera por París, Gante sería la ciudad medieval más grande de Europa. Con una gran riqueza histórica, en la que predomina por su espíritu de revuelta y su afán industrioso, se encuentra en la confluencia de los ríos Escalda y Lys. Fue escenario de cruentas batallas protagonizadas por sus ciudadanos, que se rebelaron contra los cuantiosos impuestos y la restricción de sus libertades civiles. Gante es una ciudad gris y algo menos pintoresca que Brujas, aunque más realista. También tiene un campanario al que merece la pena ascender y la Sint-Baafskathedral, (Catedral de San Bavon) alberga la obra maestra de Jan van Eyck, Adoración del cordero. Situada entre Bruselas y Brujas, lo mejor es tomar el tren o un autocar. ArdenasLos viajeros suelen pasar por alto el extremo sureste de Bélgica, con numerosas valles profundos y grandes bosques. En esta zona se encuentran pueblos tranquilos escondidos entre los surcos de los valles del Mosa, Lesse y Ourthe o en lo alto de verdes colinas. Fue escenario de la batalla de Bulge. Existen numerosas rutas que permiten visitar la mayor parte de ciudadelas de la región. La ciudad de Namur es el mejor punto de partida - con una estación en la línea de ferrocarril que lleva a Luxemburgo, también tiene conexiones de tren o autobús hasta algunos puntos de más difícil acceso. Los vecinos de este país, Francia, Alemania y el Reino Unido (al otro lado del mar del Norte) pronto se fijaron en Bélgica como un bonito lugar para matarse unos a otros. Conquistados por las tribus germánicas, cristianizados en el siglo VII y divididos durante el imperio franco en 1100, gran parte del país vivió una era dorada de prosperidad y florecimiento de las artes bajo el duque francés de Borgoña durante el siglo XIV. Durante este periodo se produjo el auge de las ciudades flamencas de Ypres, Brujas y Gante, dedicadas principalmente a la industria textil. Con la muerte de Brujas debido a la competencia de los británicos y al cierre del río, Amberes se convirtió en el primer puerto europeo. La edad de oro empezó a entrar en declive a mediados del siglo XV, cuando los Países Bajos fueron heredados por España, y comenzó una larga batalla contra el dominio español. Felipe II envió a la Inquisición para que se respetara el catolicismo. Miles de personas fueron encarceladas y ejecutadas antes de que la guerra estallara en 1568. La Revuelta de los Países Bajos duró 80 años y cuando terminó Holanda y las provincias aliadas echaron a los españoles. Bélgica y Luxemburgo permanecían bajo domino español. La derrota de Napoleón en la batalla de Waterloo condujo a la creación, en 1814, del Reino Unido de los Países Bajos, que incluían a Bélgica y Luxemburgo en territorio de los Países Bajos. Sin embargo, los belgas católicos se rebelaron y consiguieron la independencia en 1830. A pesar de la posición neutral de Bélgica, los alemanes la invadieron en 1914. En 1940 el país fue nuevamente atacado por los alemanes, que se hacían con el territorio en tres semanas. La cuestionada rápida capitulación del monarca Leopoldo III condujo a que abdicara a favor de su hijo, el rey Balduino, cuyo popular reinado terminó a su muerte en 1993. Al no tener descendencia, lo sucedió en el trono su hermano Alberto II. La Bélgica de la posguerra se caracterizó por un crecimiento económico que más tarde se potenció al ser designado sede de la Unión Europea (UE) y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Bélgica es hoy un país que alberga un ejército de diplomáticos, con los que ha llegado una oleada de internacionalismo. Si bien la capital se dedica a trabajar para el resto de Europa, el resto de Belgas permanecen despreocupados -el verdadero espíritu de los belgas seguirá emanando de sus gentes y de su pasado. En 1999 el príncipe heredero Felipe se casó con una logopeda del habla con raíces tanto balonas como flamencas. En 1996, el gobierno belga fue acusado de incompetencia por la investigación sobre un caso de pedofilia. Esto llevó a 300.000 belgas a protestar en las calles de Bruselas. En 2004, Marc Dutroux fue sentenciado a cadena perpetua por la violación y asesinato de varias adolescentes. En 2003 Bélgica acórdó restringir la ley de crímenes de guerra. Estos acuerdos se llevaron a cabo bajo la presión de EEUU. Entre los acusados se encuentraban George J. Bush padre y el ex-secretario de Estado Colin Powell. Tras las elecciones generales de 2007 Yves Leterme, una de las opciones para convertirse en Primer Ministro belga, fue nombrado para iniciar conversaciones formales en la formación de un nuevo gobierno de coalición. Tras nueve meses de estancamiento político por las desavenencias de flamencos y valones, el 20 de marzo de 2008 Leterme fue designado como Primer Ministro de Bélgica. Renunció al cargo en diciembre de 2008, quedando el gobierno en manos de Herman Van Rompuy. Tras la designación de este último como presidente del Consejo Europeo, Leterme retomó el cargo de Primer ministro belga. · Elliott, J. H.: La España Imperial, Vicens-Vives, Barcelona, 1996. · Parker, Geoffrey: España y los Países Bajos, 1559-1659, Rialp, Madrid, 1986. · Claus, Hugo: La pena de Bélgica, Alfaguara, Madrid, 1990.
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