Nombre oficial: República de Cuba Superficie: 110.860 km² Población: 11.204.000 hab Capital: La Habana (2.200.000 hab) Nacionalidades y etnias: blancos 60%, mestizos 22%, negros 11%, chinos 1% Idioma: español Religión: católicos 47%, protestantes 4%, practicantes de los diferentes ritos afrocubanos 2% (muchos se consideran católicos) Régimen político: república unitaria comunista Jefe de Estado: Raúl Castro Ruz
PIB: 108.200 millones de dólares PIB per cápita: 9.500 dólares Crecimiento anual: 4,3% Índice de inflación: 0,4% Principales recursos económicos: azúcar, minerales, tabaco, agricultura, medicina y turismo Principales socios comerciales: Europa del Este, Latinoamérica, Rusia, China, Irán y Corea del Norte
Visados: todos los visitantes precisan de un visado cubano o de una tarjeta turística, disponible en agencias de viaje, tour operadores o en cualquier consulado cubano, para una estancia de un mes. Estados Unidos prohíbe oficialmente a sus ciudadanos viajar a Cuba, salvo obtención de una licencia especial; aunque las restricciones cada vez son más laxas. Condiciones sanitarias: es un país bastante seguro. La hepatitis A es un problema común entre los viajeros que beben agua del grifo en zonas con pocas medidas de higiene. Hora local: GMT-5 Electricidad: 110-220 V, tres fases 60 Hz Pesos y medidas: sistema métrico Monedapeso cubano y peso convertible (turistas) Comida· Presupuesto bajo: hasta 5 pesos convertibles · Presupuesto medio: entre 5 y 10 pesos convertibles · Presupuesto alto: a partir de 10 pesos convertibles Alojamiento · Presupuesto bajo: hasta 40 pesos convertibles · Presupuesto medio: entre 40 y 80 pesos convertibles · Presupuesto alto: a partir de 80 pesos convertibles Cuba puede sorprender a los viajeros acostumbrados a gastar poco: no hay red de albergues baratos para mochileros, y no hay muchas opciones de regateo. Además, existe la tendencia de dirigir a todos los visitantes extranjeros a un sector turístico dominado por el Estado. Con un poco de astucia y cierta resistencia, no todo tienen que ser habitaciones de hotel demasiado caras y pagos que fulminen la tarjeta de crédito. Rascando la superficie (y en contra de lo que dicen muchos operadores turísticos), Cuba posee alternativas baratas. Respecto al alojamiento, las casas particulares permiten reducir el precio a la mitad, mientras que la compra de alimentos por cuenta propia y compartir los ingeniosos camiones, autobuses y bicletas cubanas ofrece un nuevo mundo. Los precios también varían para quienes estén interesados en servicios y comodidas, desde 50 pesos convertibles por persona en el hotel todo incluido más barato de Varadero a los 200 en un sofisticado resort en Playa Esmeralda. Para comer, los paladares y casas particulares suelen salir a cuenta ya que ofrecen inmensas raciones por unos 8 pesos convertibles. En cuanto al transporte, hay muchas opciones. Por ejemplo, de La Habana a Santiago (861 kilómetros) se paga unos 114 pesos por trayecto con Cubana, de 50 a 62 en tren y unos 52 en un autobús Víazul. Los coches de alquiler son caros: de 70 pesos convertibles al día pro un Fiat pequeño a 220 por un Audi. Respecto al dinero, lo más aconsejable es llevar efectivo, preferiblemente en dólares canadienses, euros o libras esterlinas (mejor evitar los dólares norteamericanos, ya que cuesta mucho cambiarlos por pesos convertibles). La tarjeta de crédito servirá para una urgencia y suelen aceptarse cheques de viaje de bancos no estadounidenses. Muy pocas o incluso ninguna tarjeta de débito extranjera funcionará en los cajeros cubanos. La HabanaEs la mayor ciudad del Caribe, así como el centro de todo lo que representa Cuba. A pesar de su turbulenta historia, La Habana quedó muy poco dañada por las guerras civiles y las revoluciones, y actualmente sigue mostrándose en gran parte tal y como se construyó hace más de cien años. La ciudad presenta una atmósfera algo decadente; siguen circulando por las calles los enormes automóviles americanos de los años cincuenta y sesenta, mientras que las capas de pintura y los revoques de los edificios se desconchan sin cesar. La Habana cuenta con numerosos ejemplos de arquitectura colonial española, muchos de los cuales se están restaurando. Posee, además, una vida nocturna muy animada, con cines, teatros históricos, cabarés, clubes nocturnos y locales musicales que pueden llegar a agotar hasta al trasnochador más curtido. Hay menos circulación y menos vida comercial que en cualquier otra urbe latinoamericana con sus mismas dimensiones. Pero desde el brillo áspero de La Habana Vieja a las deterioradas zonas residenciales la exuberante afabilidad de los habitantes resplandece por encima de todo. Santiago de CubaCiudad rival de La Habana en todo lo relativo a literatura, música y política, Santiago de Cuba se considera la "cuna de la revolución", a causa del papel fundamental que desempeñó en el momento de derrocar al régimen de Batista. A diferencia de otras poblaciones cubanas, posee un notable aroma caribeño, debido a la influencia de los colonos franceses y de los haitianos que se establecieron en ella durante el siglo XIX. Su carácter distintivo se debe al aislamiento respecto de La Habana, y su propia historia es tan animada como la de la capital (el primer alcalde fue Hernán Cortés, el conquistador de México). Alberga los palacios y museos más antiguos de Cuba, como la Casa de Diego Velázquez y el Museo Municipal Bacardí. En la bahía de Santiago de Cuba muchas casas presentan balcones con hermosas barandillas de hierro forjado, ventanas de caprichosas formas y angostas escaleras exteriores. El Cementerio de Santa Ifigenia es el lugar de reposo eterno de muchos revolucionarios famosos, entre los cuales destaca José Martí. TrinidadFundada en 1514, Trinidad fue un refugio apartado para contrabandistas hasta finales del siglo XVIII. Éstos trajeron consigo esclavos y oro desde Jamaica, colonia controlada por la corona británica; pero la situación cambió a principios del siglo XIX, cuando una revuelta de esclavos en Haití provocó que los colonos franceses se refugiaran en Trinidad. La ciudad prosperó hasta la crisis mundial de 1857 y poco a poco el centro de la industria y el comercio del azúcar se trasladó hacia Occidente. El legado de esta efímera riqueza producida por el azúcar puede observarse en las torres de las iglesias barrocas, en los suelos de mármol de Carrara, en las rejas de hierro forjado y en las mansiones desvencijadas. Merece una visita el Museo Histórico Municipal, el más importante de la ciudad, y el Taller Alfarero, en el que se sigue trabajando la cerámica según técnicas tradicionales. Algunas de las playas más hermosas de Cuba se encuentran justamente en las inmediaciones de Trinidad. BaracoaBaracoa se encuentra ubicada en un promontorio entre dos pintorescas bahías, cerca del punto más oriental de Cuba, el cabo Maisí. Fundada en 1512 por Diego Velázquez de Cuéllar, se trata del asentamiento europeo más antiguo de la isla. Hasta la década de 1960 sólo se podía acceder a la población por mar, hasta que finalmente terminó la construcción de una carretera que la conectaba con el resto de la isla. En Baracoa el ambiente es bastante apacible, y la abundancia de palmeras a lo largo de la costa le otorga un aire cercano al Pacífico Sur. Antaño fue una importante avanzadilla española, hecho que evidencian tres fuertes imponentes: el Fuerte Matachín, que actualmente alberga el museo municipal, el Fuerte de la Punta, reconvertido en restaurante, y el Castillo de Seboruco, transformado en un agradable hotel. Provincia de Pinar del RíoLos naturalistas disfrutarán de la parte más occidental del país. Dos reservas de la biosfera de la Unesco protegen algunos de los paisajes más encantadores de la isla, que incluyen zonas de la Cordillera de Guaniguanico, de 175 km de longitud, un paraíso para los excursionistas. El lecho de piedra caliza de la provincia aparece recortado en bellísimas colinas, como las de Viñales ; en toda la región existen grutas labradas por ríos subterráneos, en algunos de los cuales se puede practicar submarinismo. Si se opta por sumergirse en aguas saladas, María la Gorda posee algunos de los escenarios submarinos más espléndidos del Caribe. Después de unos días de ejercicio, pueden aliviar los músculos doloridos en San Diego de los Baños, un centenario balneario español con aguas termales naturales. Tras un relajante remojón, se puede degustar lo que constituye el orgullo de la provincia: el tabaco más refinado de Cuba cultivado justamente en Pinar del Río, con mucho amor y cuidado. Se cree que los primeros humanos que llegaron a Cuba procedentes de América del Sur lo hicieron hacia el año 3500 a.C.; fueron pescadores y cazadores-recolectores. Más tarde se sumaron los taino, que se dedicaban a la agricultura y constituían una rama de los indios arawak. Cristóbal Colón avistó Cuba el 27 de octubre de 1492, y hacia 1514, Diego Velázquez de Cuéllar conquistó la isla para la corona española, donde fundó siete asentamientos. Cuando el jefe taino Hatuey, caudillo de la resistencia, fue condenado a morir en la hoguera, rehusó el bautismo y proclamó que nunca querría volver a ver a otro español, ni siquiera en el cielo. La ganadería se convirtió muy pronto en el sostén de la economía cubana. Pronto se establecieron grandes haciendas bajo el sistema de la encomienda, en virtud del cual se esclavizaba a los indígenas so pretexto de instruirles y evangelizarles. En 1542, cuando se abolió este método, sólo quedaban unos 5.000 indígenas (un siglo antes se estimaba su población en unos 100.000). Para paliar la falta de efectivos, los españoles importaron esclavos africanos, que a diferencia de los enviados a Estados Unidos, éstos se agruparon por afinidades tribales, y ciertos aspectos de su cultura siguen vigentes. En el siglo XVII otras potencias europeas comenzaron a desafiar el predominio español en el Caribe: los ingleses tomaron Jamaica en 1655, y Haití cayó en manos francesas en 1697. Las tropas británicas invadieron La Habana en junio de 1762 y la ocuparon durante once meses, durante los cuales importaron más esclavos y extendieron ampliamente los enlaces comerciales de la isla. En 1817 finalizó el prolongado monopolio español sobre el tabaco, y se convirtió rápidamente en uno de los productos más importantes del país. El azúcar devino asimismo una industria fundamental, sobre todo desde que se crearon nuevos mercados a partir de 1783 tras la independencia estadounidense, y al producirse en 1791 el triunfo de los esclavos en Haití, con lo que quedaba eliminado el mayor competidor. Hacia 1820, Cuba se había convertido en el mayor productor de azúcar del mundo. Después de que el libertador Simón Bolívar, condujera a México y a gran parte de América del Sur hacia la independencia, las posesiones españolas en el hemisferio occidental quedaron limitadas a Cuba y Puerto Rico. Los leales a la corona huyeron de las antiguas colonias y se dirigieron a la isla. Sin embargo, también ellos comenzaron reclamando la autonomía del país, aunque bajo la bandera española. En octubre de 1868, el terrateniente Carlos Manuel de Céspedes dio inicio a la primera guerra de independencia de Cuba. Después de diez años y 200.000 muertos, las fuerzas rebeldes quedaron agotadas, y se firmó un pacto garantizando su amnistía. Entretanto, un grupo de revolucionarios cubanos exilados en Estados Unidos, organizados y promovidos por José Martí, empezó a planear el derrocamiento del gobierno colonial español. Martí, respetado periodista e importante poeta, fue el autor de los Versos sencillos, que años después serían popularizados por Joseíto Fernández en la canción Guantanamera. Martí y su comandante militar, el general Máximo Gómez, desembarcaron en el este de la isla en 1895; pocos días más tarde, el poeta, a quien se podía identificar fácilmente sobre su caballo blanco, murió en combate. Su muerte le convirtió en mártir y héroe nacional cubano. Gómez y el líder rebelde Antonio Maceo avanzaron hacia el oeste, arrasando todo a su paso. España acentuó su represión, internó a civiles en campos de concentración y mandó ejecutar públicamente a los simpatizantes de la revolución. Tras la revuelta, la economía cubana, basada en la agricultura, estaba arruinada, y los españoles adoptaron un enfoque más conciliador, ofreciendo la autonomía al país, pero el pueblo, descontento, rehusó aceptar cualquier solución que no contemplara la plena independencia. José Martí había advertido repetidamente acerca del interés estadounidense por Cuba, y en 1898 se pudo comprobar la validez de sus intuiciones. Después de varios años leyendo en la prensa sensacionalista (y a menudo falaz) relatos acerca de la segunda guerra de independencia de Cuba, el público estadounidense se sentía fascinado por la isla. Aunque la situación estaba en calma, el magnate de la prensa William Randolph Hearst pidió a su ilustrador que no regresara enseguida: "Tú me proporcionas las fotos y yo proporcionaré la guerra". En enero de 1898, el acorazado estadounidense Maine, anclado fuera del puerto de La Habana, estalló de forma misteriosa. Todos sus oficiales, salvo dos, se hallaban fuera del buque en aquel momento. La guerra entre España y Estados Unidos había empezado. España, debilitada por los conflictos que mantenía en otros territorios, entró en guerra con dificultades, intentando preservar su dignidad en el Caribe. Las tropas españolas fueron derrotadas por el futuro presidente estadounidense Teddy Roosevelt y sus voluntarios de caballería, los Rough Riders en la batalla de la colina de San Juan, en Santiago de Cuba. Pero Estados Unidos hizo prevalecer la superioridad de sus fuerzas, y el 12 de diciembre de 1898 se firmó un tratado de paz que ponía fin a la contienda. Los cubanos, incluyendo al general Calixto García, cuyo ejército, mayoritariamente de raza negra, había infligido docenas de derrotas a los españoles, no fueron invitados. Estados Unidos, atenazados por una ley que exigía que su gobierno respetara la autodeterminación de Cuba, no pudieron anexionarse completamente la isla, como sí habían hecho con Puerto Rico, Guam y Filipinas. En lugar de ello, nombraron a un gobernador, el general John Brooke, y comenzaron a realizar una serie de proyectos de obras públicas, que incluía la construcción de escuelas y la organización de la salud pública. Los líderes de la gran potencia conservaron el derecho legal de intervenir militarmente en los asuntos internos de Cuba, y en 1903, Estados Unidos construyó una base naval en la bahía de Guantánamo, la cual sigue activa en la actualidad. En la década de 1920, las compañías estadounidenses poseían las dos terceras partes de las tierras de cultivo de Cuba, e imponían tarifas que impedían el desarrollo de las industrias manufactureras cubanas. Se institucionalizó la discriminación contra los negros, y pronto floreció el turismo basado en el consumo de alcohol, el juego y la prostitución. Las penalidades de la Gran Depresión provocaron el descontento civil, que fue violentamente reprimido por el presidente Gerardo Machado y Morales. En 1933, fue derrocado por un golpe militar, y el sargento del ejército Fulgencio Batista se hizo con el poder. Durante los siguientes veinte años, Cuba se arruinó y sus bienes pasaron progresivamente a manos extranjeras. En enero de 1959, la dictadura de Batista fue derribada después de una campaña guerrillera que duró tres años, comandada por el joven abogado Fidel Castro. Batista abandonó Cuba y marchó a República Dominicana, llevándose consigo 40 millones de dólares pertenecientes a los fondos gubernamentales. Fidel Castro fue nombrado primer ministro y comenzó a reformar la economía de la nación, recortando rentas y nacionalizando más de 400 hectáreas de campos. Las relaciones con Estados Unidos, que ya eran convulsas, se deterioraron cuando Cuba nacionalizó las refinerías de petróleo gestionadas por los estadounidenses. Los poderosos vecinos del norte respondieron recortando las importaciones de azúcar cubano y mutilando con ello la economía de la isla, mientras que la CIA comenzó a tramar tortuosas estrategias para derribar el gobierno revolucionario. Castro, desesperado ante la falta de liquidez, buscó el apoyo de la Unión Soviética, que inmediatamente pagó a precio de oro el excedente de azúcar cubano. En 1961, mil cuatrocientos expatriados cubanos entrenados por la CIA, que apoyaban a Batista y que se habían refugiado en Miami después de la revolución, atacaron la isla. Fueron capturados inmediatamente y enviados de nuevo a Estados Unidos a cambio de suministros médicos. Una semana más tarde, Castro anunciaba la "naturaleza socialista" del gobierno revolucionario, hecho que había negado hasta entonces. La Unión soviética, ansiosa en todo momento por ayudar a una nación marxista (en particular si estaba tan bien situada estratégicamente) envió alimentos de primera necesidad, soporte técnico y armas nucleares. Se considera que el mundo nunca estuvo tan cerca del conflicto nuclear como durante la Crisis de los Misiles de octubre de 1962. Los misiles se embarcaron de regreso a la Unión Soviética, y Estados Unidos declararon el embargo a Cuba. Fidel Castro y su ministro de economía, Ernesto "Che" Guevara, comenzaron a apoyar de forma activa a grupos guerrilleros de América del Sur y de África, enviando tropas y expertos militares para asesorar las rebeliones socialistas de Zaire, Angola, Mozambique, Bolivia (donde el "Che" Guevara fue asesinado) y Etiopía. La respuesta estadounidense fue el apoyo a los dictadores en muchos de estos países. En la década de 1970, Cuba empezó a limitar el envío de médicos y técnicos al extranjero a causa de los numerosos problemas que sufrían en la isla. A pesar de la masiva ayuda soviética, la economía cubana estaba en ruina, y los apuros llegaron a su punto más delicado en 1989, cuando Rusia retiró su ayuda al derrumbarse la Europa del Este. En diciembre de 1991 se aplicaron enmiendas a la Constitución cubana a fin de eliminar todas las referencias al marxismo-leninismo, y comenzó la reforma económica. En 1993 se aprobaron leyes que permitían poseer y utilizar dólares estadounidenses, trabajar como autónomos y abrir establecimientos de comercio. En 1994 se introdujo un sistema de conversión del peso cubano en dólar, y en septiembre de 1996 se permitió que compañías extranjeras dispusieran de sus propios negocios y los gestionaran con el fin de adquirir bienes raíces. Estas medidas impidieron gradualmente que la economía se viera arrastrada por la caída postsoviética. Estados Unidos respondió endureciendo el embargo en virtud de la Ley Helms-Burton, con lo que irónicamente consolidó la posición de Castro. Durante mucho tiempo se ha criticado al gobierno cubano por no respetar los derechos humanos; al menos 500 personas son "prisioneros de conciencia" por criticar a Castro o por intentar organizar una oposición política. Cuando el papa Juan Pablo II visitó la isla en enero de 1998 condenó tanto la mano dura del gobierno cubano como el embargo de Estados Unidos. Cada año, cientos de ciudadanos desafían las aguas infestadas de tiburones que separan Cuba de Florida, con la esperanza de obtener la ciudadanía estadounidense y el soporte de la acaudalada comunidad cubana que se encuentra exilada en Miami. En noviembre de 1999, el niño Elián González, de seis años, cuya madre murió durante la travesía, logró llegar a Miami. Este hecho provocó una inusual batalla por la custodia entre el tío abuelo del niño, un exilado cubano que vivía en Estados Unidos, y el padre de Elián, un miembro del Partido Comunista que quería que su hijo regresara a Cuba. Sorprendentemente, las autoridades estadounidenses establecieron que Elián debía regresar con su padre. Por su parte, Castro perdió amigos esenciales en la UE (que acabó aplicando sanciones a las visitas diplomáticas de alto nivel) tras dos ofensivas en el 2003 y 2005 que culminaron con más de cien disidentes políticos en las cárceles. Pero no todo son malas noticias. Cuba ha sabido librarse de la adicción casi fatal a la caña de azúcar y ha conseguido diversificarse en otras áreas. Encabezan su minirresurgimiento económico nuevas industrias como el turismo, la extracción de níquel y el reconocido internacionalmente sector médico. Este último servicio ha desempeñado un importante papel en la alianza política y económica con Venezuela. Para gran disgusto de sus enemigos declarados, la desaparición política de Fidel Castro no precipitó el "cambio de régimen", sino que se produjo un traspaso de poder (permanente desde 2008) a su hermano Raúl, algo más joven y menos dogmático. Pese a algunas reformas progresistas tempranas pero en general simbólicas, el primer año del mandato de Raúl trajo pocas sorpresas. Más importantes han sido los sutiles cambios que se han dado desde la llegada del presidente Obama en EE UU: disminución de las restricciones de viaje para cubano-estadounidenses. Por primera vez, el fin del embargo ha comenzado a parecer una probabilidad real. Las relaciones con la Iglesia Católica también se han suavizado sensiblemente. Así, el cardenal Ortega ha invitado al papa Benedicto XVI a visitar Cuba en 2012. Doce años después del viaje de Juan Pablo II, esta visita será un avance para la cooperación, que la Unión Europea supedita al respeto de los derechos humanos. Los esclavos africanos trajeron consigo los ritmos y las danzas rituales a Cuba, donde se mezclaron con las guitarras y melodías españolas y luego se extendieron y evolucionaron por toda América (Estados Unidos se apropió en la década de 1920 de la rumba que, al fusionarse con las secciones de metal y de percusión del jazz, dieron lugar al sonido de las big bands). La conga la desarrollaron los esclavos que avanzaban encadenados con grilletes, mientras que gran parte de la danza contemporánea cubana presenta importantes similitudes con la religión afrocubana, la santería. En la actualidad la música más popular en Cuba es el son, que se originó en las colinas de la provincia de Oriente antes de iniciarse el siglo XX e incorpora instrumentos como la guitarra, el tres (un pequeño instrumento de cuerda cubano), el contrabajo, los bongos, las claves y las maracas. El mambo, el bolero, la salsa y el chachachá derivan asimismo de esta melodía. Los exponentes más famosos de la música cubana fueron Pérez Prado y Benny Moré, pero sigue evolucionando y hoy en día cuenta con numerosos artistas que siguen cultivando música de calidad. La figura literaria más célebre del país es José Martí, cuya vida, ideario y muerte como mártir le confieren categoría de héroe nacional. Entre otros grandes literatos cabe citar a Cirilo Villaverde y de la Paz (1812-1894), Alejo Carpentier (1904-1980), Nicolás Guillén (1902-1989) y Guillermo Cabrera Infante (1929). Entre los realizadores cinematográficos cubanos es preciso hablar de Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996), cuya película Fresa y chocolate fue elogiada unánimamente, y de Humberto Solás, cuyos trabajos también han obtenido una importante acogida internacional. Los pintores Wifredo Lam (1902-1982) y Mariano Rodríguez (1912-1990) se encuentran entre los más relevantes que ha dado el país; Manuel Mendive (1944) es el pintor más destacado de la actualidad. Después de la revolución, las artes recibieron un activo apoyo por parte del gobierno: se fundaron muchos teatros, museos y escuelas de arte, se garantizó un salario a los músicos y se estableció una industria cinematográfica nacional. El gobierno ha pretendido contrarrestar la influencia de la cultura de masas estadounidense subvencionando a grupos culturales y a compañías teatrales de tendencia afrocubana. Históricamente, el catolicismo ha sido la religión dominante en Cuba, y sigue siéndolo, puesto que al menos el 40 por ciento de los habitantes se declara de esa religión, y cerca del 4 por ciento son protestantes. La vaguedad institucional con relación a la santería, una religión afrocubana, oculta el hecho de que una mayoría de ciudadanos está afiliada a su fusión religiosa afrocatólica en mayor o menor medida, y el número de practicantes ha aumentado desde que el gobierno puso fin a su ateísmo oficial en 1992. Fieles a su cultura de mestizaje, los cubanos han injertado el catolicismo sobre las religiones africanas que trajeron consigo los esclavos; de ello resulta la existencia de dioses equivalentes para la mayor parte de santos católicos. Cuando el papa Juan Pablo II coronó a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, los devotos de la santería lo celebraron como un triunfo propio, pues identificaban esta virgen con Ochun, su diosa del amor y de la abundancia. La cocina cubana es una mezcla de técnicas españolas y africanas con los productos locales. Platos como moros y cristianos (frijoles negros y arroz) y el arroz con pollo y picadillo (carne picada con arroz) son muy comunes, así como las sopas a base de plátanos, garbanzos y frijoles. Sin embargo, existe escasez de alimentos en la isla, y comer fuera puede conllevar largas esperas en los restaurantes estatales o en los comedores de los hoteles. La cerveza cubana es excelente, y los cócteles son famosos. Cuba está situada en el archipiélago de las Antillas. La Habana se encuentra tan sólo a 170 km de Key West, en Florida, y la provincia de Pinar del Río a 210 km de la península de Yucatán, en México. Otros vecinos cercanos son Jamaica, las Bahamas y Haití (a 77 km a través del paso de Windward). La isla principal de Cuba ocupa por sus dimensiones el decimoquinto lugar del mundo, pues mide 104.945 km² de superficie (1.250 km de longitud y 191 km de amplitud, en sus puntos máximos). El país contiene asimismo la isla de la Juventud (220 km²) así como más de 4.200 cayos coralinos e islotes, muchos de los cuales están deshabitados. Gran parte del territorio está constituido por tierras bajas y fértiles, donde pasta el ganado y donde crecen la caña de azúcar, el café y el tabaco. Las sierras montañosas oriental, central y occidental cubren un 25 por ciento del territorio, y la cumbre de la isla es el Pico Turquino (1.972 m). El curso fluvial más largo es el río Cauto (343 km), que no es navegable, ni siquiera para barcos de pequeñas dimensiones. La región oriental de la isla se encuentra en una falla, y por ello ocasionalmente se producen movimientos telúricos de baja intensidad en esta zona. Hay más de 6.000 especies de plantas, la mitad de las cuales aproximadamente son endémicas. La omnipresente palmera real (Reistonea regia) está representada en el escudo del país; se considera que hay 20 millones de palmeras en la isla. El resto de la flora cubana incluye la rara y prehistórica palmera del corcho (Microcycas calocoma), un superviviente del período cretáceo; el jagüey, una higuera con raíces aéreas; la palma barrigona; la ceiba, el árbol sagrado del capoc (un tipo de algodón); y la mariposa, una especie de jazmín blanco, la flor nacional. Gran parte de la costa sur posee manglares pantanosos que albergan varias especies de peces y aves, mientras que el litoral septentrional está mayoritariamente constituido por costas accidentadas. La fauna terrestre está integrada sobre todo por reptiles (cocodrilos, iguanas, lagartos, salamandras, tortugas y 15 especies de serpientes no venenosas). El mamífero terrestre de mayor tamaño es el jutía (Capromys), un arborícola que crece hasta unos 60 cm de longitud. Allí vive el pájaro más pequeño del mundo, el zunzuncito (Mellisuga helenae), apenas mayor que un saltamontes, y de tan sólo dos gramos de peso. El ave nacional es el tocororo (Priotelus temnuros), debido a su plumaje rojo, blanco y azul, los colores de la bandera cubana. No hay grandes diferencias de temperatura entre las estaciones, puesto que el agradable clima subtropical de Cuba se ve acentuado por los dulces vientos del noreste. El húmedo verano se extiende entre mayo y octubre, y la estación seca, el invierno, entre noviembre y abril. La temperatura media alcanza los 27 ºC en julio y agosto, y los 22 ºC en febrero. Durante todo el año se registra una humedad media del 80 por ciento, aunque en verano este porcentaje suele ser más elevado. Ficción Cabrera Infante, Guillermo: Tres tristes tigres, Seix Barral, Barcelona; La Habana para un infante difunto, Seix Barral, Barcelona, 1999. García, Cristina: Soñar en cubano, Planeta-De Agostini, Barcelona, 2000. Greene, Graham: Nuestro hombre en La Habana, Alianza Editorial, Madrid, 1999. Gutiérrez, Pedro Juan: Trilogía sucia de La Habana, Anagrama, Barcelona. Martí, José: Ismaelillo. Versos libres. Versos sencillos, Ediciones Cátedra, Madrid, 1987. Valdés, Zoé: Te di la vida entera, Planeta, Barcelona, 2000. No ficción Anderson, John Lee: Che Guevara, una vida revolucionaria, Publicaciones y Ediciones Salamandra, Barcelona, 1997. Castro Fidel: El decoro del mundo: Che Guevara visto por Fidel Castro, Txalaparta Argitaletxea, Tafalla, 2000. Fogel, J.F. y Rosenthal, B: Fin de siglo en La Habana, Anaya y Mario Muchnik, Madrid, 1994. Ramonet, Ignacio: Fidel Castro: biografía a dos voces, Debate, Barcelona, 2006. Thomas, Hugh: La Habana, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1984. Vázquez Montalbán, Manuel: Y Dios entró en La Habana, Aguilar, Madrid, 1999. |