Nombre oficial: República de las Seychelles Superficie: 455 km² Población: 79.330 hab. Capital: Victoria (27.000 hab.) Nacionalidades y etnias: seychellenses (de ascendencia africana, india y europea) Idiomas: inglés, francés, seselwa Religión: 90% católicos, 10% anglicanos Régimen político: república democrática Presidente: James Michel
PIB: 590.000 millones de dólares PIB per cápita: 7.000 dólares Crecimiento anual: 4,3% Inflación: 0,6% Principales recursos económicos: pesca, turismo, tratamiento del coco y la vainilla, copra, industria naval Principales socios comerciales: China, Singapur, Francia, Suráfrica, Reino Unido, Alemania
Visados: la mayoría de visitantes de las Seychelles no precisan de visado, aunque necesitará disponer del billete de avión con cierta antelación, tener el alojamiento reservado y un presupuesto suficiente para su estancia. Todos los visitantes deben pagar una tarifa medioambiental de 100 dólares. Condiciones sanitarias: óptimas Hora local: GMT+4 Electricidad: 240 V, 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico Monedarupia de Seychelles Comidas · Presupuesto bajo: entre 35 y 50 rupias · Presupuesto medio: entre 50 y 80 rupias · Presupuesto alto: a partir de 80 rupias Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 310 y 440 rupias · Presupuesto medio: entre 440 y 600 rupias · Presupuesto alto: a partir de 600 rupias Viajar a las Seychelles no resulta económico. La acampada está prohibida; los precios, la disponibilidad y la calidad del alojamiento están regulados por la oficina de turismo. Si se hospeda en las pensiones más económicas, no practica deportes acuáticos y come por poco dinero, podrá pasar con unos 55 dólares al día. No obstante, como ha hecho un viaje tan largo, es probable que desee darse caprichos, por lo menos unos pocos. Si desea realizar submarinismo alguna vez, degustar el fabuloso marisco del país y alojarse en algún hotel de precio medio serán necesarios unos 100 dólares diarios. Si dispone de un presupuesto holgado, las Seychelles son el lugar idóneo para gastar sin reparos. Si planea alojarse en hoteles más lujosos, considere reservar un viaje organizado, pues sale por un precio bastante más económico. El tipo de cambio que se consigue con los cheques de viaje resulta más ventajoso que el del dinero en metálico. No existen limitaciones en cuanto a la entrada y salida de rupias del país; en las Seychelles obtendrá mejores tipos que en cualquier otro país. Victoria cuenta con numerosos bancos y, por lo general, en las poblaciones más alejadas es posible cambiar dinero en los hoteles más importantes (aunque probablemente no resulte tan ventajoso). Las propinas, aunque bien recibidas, no son una práctica obligatoria. En la cuenta de restaurantes y hoteles se añade una tarifa del 10% por el servicio. Por lo general, el regateo se recibe con actitud permisiva. Es posible que obtenga un descuento en el alquiler de un vehículo, pero en las tiendas los precios rara vez están sujetos a negociación. Sin embargo, en los mercados encontrará una disposición favorable al regateo amistoso. Victoria Victoria, en la isla de Mahé, constituye una de las capitales más pequeñas del mundo y el único puerto importante de las Seychelles. Igualmente, es la única ciudad de la isla, ya que el resto de poblaciones son pueblos. Los juzgados y la oficina principal de correos no han sufrido cambios desde los tiempos coloniales, aunque las calles que parten del centro de la población se han ido remodelando en los últimos veinte años, lo que ha proporcionado a la ciudad un aspecto limpio y moderno. En el centro urbano se encuentran muy pocas casas y tiendas antiguas, aunque resultan suficientes para imprimir carácter a la ciudad. El Museo de Historia Natural, situado justo en el centro de la ciudad, está especializado en historia natural. Cuenta con una colección bastante ecléctica: huesos del extinguido cocodrilo de las Seychelles, cangrejos de los cocoteros gigantes, peces disecados, un lechón deforme en un tarro y numerosos animales de mirada vidriosa disecados. En otros expositores se encuentran los restos de un barco que, en 1570, se hundió en las islas del Almirante y una muestra de artefactos para practicar el gris gris o magia negra. Quienes estén interesados en la historia de los habitantes del país, pueden visitar el Museo de Historia Nacional o el Museo del Partido de Unidad Popular de las Seychelles, que conmemora la historia del partido. Los Jardines Botánicos de Victoria resultan muy recomendables para dar cortos paseos a la sombra, entre una gran variedad de árboles autóctonos e importados. El recinto de los jardines dispone de una cafetería, un terrario para tortugas gigantes y un jardín de orquídeas. En Victoria abundan las pensiones de precios económicos (teniendo en cuenta que los precios de las Seychelles son elevados), pero todas se localizan en los suburbios. La capital también es un buen lugar de la isla para comer por un precio relativamente ajustado y encontrar restaurantes románticos de categoría superior, poco frecuentes. Playas de Mahé Una de las mayores playas de las Seychelles y, seguramente, una de las más populares, es Beau Ballon. Cuenta con una arena consistente, limpia y casi sin rocas; unas olas que, algunas veces, poseen un tamaño considerable, y una fisura en el arrecife. En el océano, existen plataformas hacia las que es posible nadar y el complejo turístico local permite que los no residentes utilicen las hamacas playeras y el bar. El pueblo de Beau Vallon dispone de una gasolinera, un banco y varias tiendas de recuerdos. La playa está situada a unos 3 km de Victoria, y puede desplazarse hasta allí caminando o en autobús. Las playas situadas al sureste de la isla son más hermosas y más tranquilas que las del norte y el agua más adecuada para la natación y el buceo se localiza frente a la diminuta île Souris, en el este. En la costa oeste, Anse Soleil y Anse Petite Police se ubican en un emplazamiento muy aislado (es preciso un todoterreno para llegar), pero el esfuerzo merece la pena: la zona cuenta con una playa bordeada por hileras de palmeras, rocas desde las que practicar el submarinismo o el buceo y algunas formas espléndidas de vida marina. Si le gusta admirar el paisaje, las olas en Anse Intendance poseen una fuerza extrema y resulta del todo imposible bañarse, aunque es fantástico contemplarlas durante meditabundos paseos por la playa. Existe un servicio de autobuses que funciona desde Victoria hasta la mayor parte de la isla. Parque Nacional Marino de Ste. Anne Seis islas están situadas dentro de los límites del parque, a unos pocos kilómetros de Victoria. Se trata de un lugar magnífico para la práctica del buceo. Moyenne tal vez sea la mejor isla para visitar, aunque sólo es posible acceder a ella en visitas turísticas organizadas. Es conocida por sus tesoros enterrados y sus fantasmas, y allí podrá admirar la Casa de los Perros, construida a principios de siglo por una inglesa excéntrica para que sirviera de hogar a los perros callejeros. Puede dar un agradable paseo alrededor de la isla por un camino marcado y admirar numerosas plantas y animales hermosos (entre los que se incluyen dos tortugas gigantes). Este lugar también cuenta con varias zonas excelentes para la práctica del buceo. En su día, la isla Round fue una leprosería y, en la actualidad, lo que antes hacía las veces de capilla funciona como restaurante. Si es capaz de superar los escrúpulos iniciales, en este lugar encontrará la mejor comida criolla del país. La isla Round también cuenta con un camino para pasear a la sombra de los árboles y un interesante centro para visitantes del parque nacional. Valle de Mai En la isla de Praslin, el Valle de Mai posee la mayor concentración de palmeras productoras de coco de mer, con casi cuatro mil ejemplares. El bosque prehistórico de este valle forma parte del Patrimonio de la Humanidad. Entre las palmeras de la zona, se encuentran especies de palmitos, plátanos, palmeras de abanico y otras variedades endémicas de las islas. La luz del sol, cuando se filtra a través de las hojas de palmera e incide en los tonos verde y naranja de las plantas, sumergirá al visitante en un ambiente poético. En el valle, también existen otras plantas interesantes, como la piña silvestre, los cafetales silvestres y los arbustos de pimienta de Jamaica. No deje de admirar el loro negro de las Seychelles, que únicamente habita en Praslin. Si tiene previsto visitar el lugar, no debe salir de los caminos señalizados, no deje ni se lleve nada: se trata de un bosque sumamente delicado. Anse Lazio La mejor playa de Praslin y, de hecho, una de las mejores del país, es Anse Lazio, en el extremo norte de la isla. Esta playa cuenta con una espléndida arena blanca y fina, algunas rocas graníticas redondeadas y unas aguas de un mágico color turquesa, con olas muy animadas. Dispone de una zona resguardada, magnífica para la práctica del buceo, al fondo de la playa e incluso un excelente restaurante al final de la carretera que lleva a la zona. Las playas más orientales de Lazio están protegidas por arrecifes, que confieren a las aguas la apariencia de un baño gigante: se trata de unas aguas poco profundas, cálidas y seguras, con algunas zonas óptimas para practicar el buceo. Los autobuses se desplazan desde Grand Anse por todas las playas de la isla. Isla Cousin La isla, situada a unos 2 km de la costa suroeste de Praslin, constituye una reserva natural desde 1968. Sirve de refugio a muchas especies en peligro de extinción y de lugar de cría para aves marinas y tortugas. Resulta una experiencia increíble adentrarse en un espeso bosque con pájaros que pueblan todas las ramas, aparentemente ajenos a los seres humanos. Entre las aves menos comunes destacan los carriceros tordales y las chovas piquirrojas y tal vez pueda divisar un ave tropical de cola blanca, el símbolo de las islas Reunión y Mauricio. En la isla, también viven dos tortugas muy viejas, George y Georgina, que siguen a los visitantes con la esperanza de que les acaricien el cuello. Sólo las visitas organizadas disponen de permiso para recorrer la isla. Isla Silhouette Silhouette, a unos 20 km de Mahé, es una isla granítica de tamaño considerable que se eleva de manera abrupta desde las playas hasta tres picos de gran altura. Los visitantes la han descrito como un lugar inquietante y sobrecogedor: resulta sombría y misteriosa, sobre todo a la caída de la tarde. Corría el rumor de que las colinas escondieron tesoros de piratas; sea cierto o no, la isla cuenta con algunas cuevas interesantes. Las playas de Silhouette están protegidas por arrecifes y constituyen lugares excelentes para nadar, bucear o descansar al sol. Si busca alguna actividad que requiera un esfuerzo adicional, puede subir a pie a la cima del Mont Pot à Eau para admirar la extraña planta embudo, una especie insectívora. De camino, se contemplan palmeras productoras de coco de mer y gigantescos milpiés, babosas y caracoles. Desde Mahé, es posible trasladarse a Silhouette en helicóptero, unirse a una visita turística, concertar una excursión o alquilar un barco. Isla Curieuse La isla, a 1,5 km de la costa norte de Praslin, fue una leprosería entre 1833 y 1965. Los vestigios del leprosarium siguen ocupando la costa sur, como si fuera un viejo pueblo de veraneo. Aún puede verse la antigua vivienda del médico, una casa criolla con una espaciosa galería, que fue declarada monumento artístico nacional. El gerente de la isla y varios guardas forestales son los únicos habitantes del lugar, aunque si se siente solo, siempre puede conversar con la pareja de tortugas gigantes que deambula por la zona. La isla constituye oficialmente un parque nacional marino y si desea recorrerla, deberá concertar una visita guiada. Además de las tortugas, merece la pena estar atento y contemplar las sensacionales esculturas graníticas. La mejor manera de acceder a la zona es en una visita organizada. Atolón de Aldabra El territorio de Aldabra forma uno de los mayores atolones coralinos del mundo, que se extiende 22 km hacia el oeste y posee una enorme laguna con régimen de mareas, repleta de tiburones tigre y mantas. Aldabra constituye el hábitat autóctono de la tortuga gigante terrestre y existen unos doscientos mil ejemplares en el atolón, así como miles de aves marinas, entre las que destaca el ave de cuello blanco, la única especie de pájaro no volador que subsiste en el océano Índico. En su día, la isla Assomption, 27 km al sur de Aldabra, constituyó una importante fuente de guano, pero los encargados de explotar la isla también la despojaron de vegetación, de modo que, hacia la década de 1920, las plantas, los animales y las aves habían dejado de habitarla. No obstante, la zona submarina se encuentra en una situación bien diferente: Jacques Cousteau rodó allí la mayor parte de su documental El mundo del silencio y afirmó que nunca había visto un lugar del mundo con unas aguas tan claras y una vida tan diversa. En la isla de Aldabra únicamente viven científicos, que pasan allí sólo tres meses al año. Está situada a más de mil kilómetros de Mahé y no dispone de hoteles. Si desea visitarla, deberá concertar el alquiler de un barco con la Asociación de Chárters Marítimos de Victoria o volar hasta Desroches y alquilar la embarcación desde ahí. Hasta el siglo XVII, las Seychelles estuvieron deshabitadas. En 1609, un barco británico procedente de las indias orientales divisó tierra y, en los años siguientes, multitud de piratas trasladaron sus actividades desde el Caribe hasta el océano Índico y emplearon las islas como base de operaciones. En 1742, el gobernador de isla Mauricio, Mahé de la Boudonnais, envió una embarcación para explorar las islas. El capitán del barco, Picault, dio el nombre de su gobernador a la isla principal y preparó el terreno para que los franceses reclamaran las islas doce años después. En 1770, llegaron los primeros grupos de colonizadores franceses y de esclavos, que iniciaron el cultivo de especias, mandioca, caña de azúcar, café, boniatos y maíz, y la cría de la tortuga gigante. A finales del siglo XVIII, las islas se habían convertido en un emplazamiento privilegiado y los británicos se interesaron por ellas. El gobernador de la época, De Quinssy, arrió la bandera y se rindió cuando el ataque parecía inminente, pero los británicos pasaron de largo y De Quinssy volvió a izarla. Esto sucedió doce veces hasta 1814, el momento en que Gran Bretaña asumió el control de las Seychelles tras las Guerras Napoleónicas. Como hecho más destacado, con el gobierno británico se produjo un aumento en el número de esclavos y prisioneros políticos de clase alta. Con todo, el francés siguió siendo el idioma más importante y la cultura francesa sobrevivió. En 1964 se formaron los primeros partidos políticos de las islas: France Albert René formó el Partido de Unidad Popular de las Seychelles, mientras que James Mancham lideró el Partido Democrático de las Seychelles. El SDP, el partido de los colonos y hombres de negocios, resultó vencedor en las elecciones de 1966 y 1970 y derrotó a los socialistas del SPUP. El 1976, el país obtuvo la independencia y ambos partidos formaron una coalición para gobernar el territorio: Sir Jim fue proclamado presidente y René, primer ministro. Sir Jim se propuso convertir a las Seychelles en el destino de lujo por excelencia: trabajó para captar a la alta sociedad que frecuentaba los centros turísticos y la gente más acaudalada no tardó en acudir de manera masiva para celebrar interminables fiestas. Sin embargo, al primer ministro le preocupaba que no revirtiera suficiente riqueza en la clase trabajadora, así que, el 5 de junio de 1977, René llevó a cabo un golpe de Estado casi incruento y apuntaló su poder recién asumido desembarcando soldados de Tanzania y Corea del Norte. En 1981, un grupo de mercenarios surafricanos trató de invadir el país, pero fueron descubiertos en el aeropuerto, donde mataron a dos personas y secuestraron un avión para regresar a su país de origen. René declaró ilegales al SDP y sus seguidores, que organizaron movimientos de resistencia en el Reino Unido, Suráfrica y Australia. El sector turístico generaba cada vez menos ingresos, al tiempo que ganaba fuerza una campaña de bombardeos y asesinatos, así como un intento aislado de golpe de estado. En diciembre de 1991 René sorprendió a sus opositores (y es muy probable que también a sus propios seguidores) al legalizar los partidos de la oposición, tal vez como respuesta a las presiones de los principales aliados económicos del país. En 1992 se celebraron elecciones con observadores de la Commonwealth y René apenas alcanzó una escasa mayoría. Manchan, protegido por los cuerpos especiales de seguridad, consiguió un tercio de los votos y aseguró que las elecciones habían sido un fraude. Se aplicó una nueva constitución para apuntalar el nuevo sistema multipartidista y, en las elecciones de 1993 y 1998, René resultó vencedor una vez más. Su última victoria electoral en 2001 llevó al líder de la oposición, Wavel Ramkalawan, a rechazar el resultado y a acusar al gobierno de corrupción y de intimidación a los votantes. La crisis monetaria de 1993 predecía los problemas económicos que dominarían el resto de la década. Los beneficios generados por el turismo eran elevados pero no generaron los mismos ingresos que en épocas anteriores, a pesar de las inversiones realizadas en Malasia. La presión fiscal impuesta por la globalización y por las políticas neoliberales conllevó un gran desgaste para el estado de bienestar y también la devaluación de la moneda. El gobierno trató de redireccionar la economía del estado convirtiendo las Seychelles en un paraíso fiscal, y permitiendo así el registro de unas 4000 compañías en el país. En las elecciones de 2002 ganó otra vez el partido de René, aunque el partido opositor (Partido Nacional de las Seychelles) ganó representación. Finalmente, en abril 2004 René renunció y el vice-presidente James Michel asumió su cargo. En diciembre de 2004, las islas Seychelles sufrieron el azote del tsunami que asoló el océano índico. El resultado fueron pérdidas millonarias y numerosos daños materiales, aunque hubo muy pocas víctimas mortales. Las Seychelles carecen de cultura indígena, aunque han sobrevivido algunas costumbres de origen africano. El gobierno instauró la Escuela Nacional de Música y la Compañía Teatral de Cultura Nacional para fomentar la identidad cultural criolla y sus tradiciones. El sombre moutia es el baile típico de las Seychelles, con unos marcados ritmos de África y Madagascar. Las canciones están constituidas por oraciones que los esclavos convirtieron en cantos de trabajo y se acompañan con bailes lentos y repetitivos. En el moutia, una de estas danzas participativas, todo el mundo se levanta y se une al baile. La música de las Seychelles combina elementos indios, europeos, chinos y árabes: acordeones, banjos y violines se mezclan con el makalapo, un instrumento de cuerda; el zez, una cítara; tambores de piel africanos y el bom, un instrumento de arco. Numerosos habitantes de la Seychelles profesan la religión católica y en su mayoría son fervientes practicantes; a pesar de esto, está muy generalizada la creencia en poderes sobrenaturales y en la antigua magia de los espíritus, conocidos como gris. La brujería fue declarada ilegal en 1958, aunque un gran número de bonhommes y bonfemmes du bois ponen en práctica sus curas y maldiciones, y administran pociones para el amor, la buena suerte y la venganza. Los idiomas oficiales son el inglés y el francés, hablados por la mayoría de la población, aunque el créole francés sea la lingua franca. En 1981, se rehabilitó el kreol seselwa y se le concedió el estatus de lengua semi-oficial, con un uso cada vez mayor en la prensa y la literatura. El criollo de las Scheychelles se asemeja al de las islas Mauricio y la Martinica, aunque difiere bastante del de Reunión. La mejor cocina criolla de todas las islas del océano Índico se encuentra en las Seychelles. Tiene al pescado y al arroz como ingredientes básicos, aunque éste último permanece en un segundo plano en beneficio de un empleo más imaginativo de la fruta, las verduras, las hierbas y especias. Existe una amplísima oferta de pescado y marisco, y tendrá la oportunidad de comer tiburón, barracuda, luna real, pulpo, calamar, lucio, pargo colorado, cordonnier, pez loro y mero. Entre otros platos criollos típicos de la región destacan la daube, una salsa de sabor dulce; la rougaille, una salsa de tomate que se come con pescado, salchichas o como plato de acompañamiento; el carii coco, un curry suave de carne o pescado con crema de coco; el pescado marinado en limón, y las brèdes, una variedad local de espinacas. Las Seychelles comprenden un grupo de unas ciento quince islas situadas 1.600 km al este de la costa africana. Las tres islas centrales (Mahé, Praslin y La Digue) están formadas por rocas graníticas, mientras que las de la periferia constituyen un grupo de atolones coralinos. A diferencia de otras formaciones similares, el territorio de las Seychelles no es de origen volcánico: al parecer, son cimas de una enorme meseta subacuática que se desprendió de la India hace unos sesenta y cinco millones de años. Las Seychelles constituyen un refugio para la fauna y la flora, en particular para aves y peces tropicales. Las islas se caracterizan por la riqueza de su vegetación, aunque la mayor parte se componga de cocoteros o casuarinas. En las tierras altas de Malé y Silhouette abundan los bosques vírgenes, así como en el Valle de Mai, en Praslin, donde se encuentra la palmera productora de coco de mer gigante, muy poco frecuente. En estas zonas elevadas y remotas, también crece la planta embudo insectívora, así como un auténtico ramillete de orquídeas, buganvillas, hibiscos, gardenias y franchipanieros. El territorio no está excesivamente poblado de fauna terrestre o acuática: pueden encontrarse eslizones, paniques o gecónidos. Existe un mayor número de insectos y, en cualquier caso, casi puede considerarse que el escarabajo rinoceronte pertenece a la categoría de reptil. La profusión de aves es sorprendente. Las islas están aisladas y fueron pobladas tarde; por eso habitan en ellas especies endémicas difíciles de encontrar en otro lugar. Si le interesan los pájaros, visite las islas Bird, Cousin, Aride o Fregate, auténticos santuarios ornitológicos. Las Seychelles cuentan con cuatro parques nacionales marinos, donde se han identificado más de ciento cincuenta especies de peces tropicales en los arrecifes. Si bucea alejándose de la costa resguardada por arrecifes conseguirá ver peces y coral. Entre las islas, abundan los delfines y las marsopas; los tiburones y las barracudas en menor medida, aunque las Seychelles han adquirido renombre por sus competiciones de pesca. Los colonizadores franceses e ingleses consiguieron aniquilar las tortugas gigantes, originarias de las Seychelles, aunque en la isla Curieuse sobrevive una colonia en libertad. Las reservas de las islas Cousin y Bird se disputan el título de "hogar de la mayor tortuga del mundo". El inicio y el fin de los vientos alisios del sureste, que acostumbran a soplar desde mayo hasta octubre, determinan las temporadas de las Seychelles. El resto del año, los monzones, unos vientos que llegan acompañados de lluvias, sobre todo en enero, azotan las islas de Mahé y Silhouette. Así, a comienzos de año se producen las mayores precipitaciones, mientras que julio y agosto son meses más secos. La temperatura oscila entre 24ºC y 31ºC, con una humedad que alcanza el 80%. · Bindloss, J.; Singh, S.; Swaney, D.; Strauss, R.: Mauritius, Réunion & Seychelles, Lonely Planet Publications, 2001
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