Nombre oficial: República de Senegal Superficie: 196.190 km² Población: 10.300.000 hab. Capital: Dakar (2.000.000 hab.) Nacionalidades y etnias: 36% uolof, 17% fulani, 17% serere, 9% tucoror, 9% diola, 9% mandingo, 1% europeos, libaneses Idiomas: francés (oficial), uolof, pulaar, diola, mandingo Religión: 92% musulmanes, 6% creencias indígenas, 2% cristianos Régimen político: república presidencialista multipartidista Presidente: Abdoulaye Wade
PIB: 15.600 millones de dólares PIB per cápita: 1.700 millones de dólares Crecimiento anual: 5% Inflación: 1,8% Principales recursos económicos: tratamiento de productos agrícolas y de pescado, minería de fosfato, refinerías de petróleo, materiales para la construcción Principales socios comerciales: Francia, Unión Europea, Nigeria, Camerún, Costa de Marfil, Malí, Argelia, China, Japón
Visados: los ciudadanos de España, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Suráfrica, Gran Bretaña y Estados Unidos pueden visitar el país sin visado por un plazo máximo de 90 días Condiciones sanitarias: malaria, bilharziosis (esquistosomiasis), cólera Hora local: GMT Electricidad: 110/240 V Pesos y medidas: sistema métrico Dakar Dakar es objeto de críticas desiguales por parte de los viajeros. Para sus partidarios, se trata de una ciudad moderna y espaciosa, con un clima templado y múltiples posibilidades para el ocio. Las calles bordeadas de árboles y el centro urbano relativamente pequeño la convierten en una urbe fácil de recorrer, a pesar de que la población supera el millón de habitantes; los clubes y cafeterías cogen el testigo cuando anochece y los atractivos del día dejan de funcionar. Sus detractores señalan que el coste de la vida resulta muy elevado y que muchos de los estafadores de la metrópoli no aceptan un no por respuesta. Es preciso viajar hasta allí y comprobarlo en directo. Si Dakar no atrae lo suficiente, resulta sencillo salir de la urbe, con medios de transporte diarios hacia todo el país. Una vez más, puede unirse a los cada vez más numerosos expatriados residentes. El Museo IFAN de Dakar, situado en la plaza de Soweto, alberga una magnífica colección de máscaras, estatuas, instrumentos musicales y utensilios agrícolas de toda África occidental. El palacio presidencial, de un hermoso color blanco y a cinco manzanas al sur de Soweto, data de 1906 y está rodeado de suntuosos jardines. La capital cuenta con dos mercados principales. El mercado de Kermel, al este de la plaza de Soweto en dirección al puerto, sufrió un incendio en 1993 que lo destruyó, así que, en la actualidad, los puestos están ubicados en las calles adyacentes, con frutas, prendas de vestir, tejidos y recuerdos como principales productos a la venta. El mercado de Sandaga, de mayor tamaño, vende más fruta y menos recuerdos, aunque el amplio surtido de tejidos constituye uno de sus máximos atractivos para los visitantes. Dakar también dispone de las mejores instalaciones equipadas con Internet de la región, entre las que destaca un cibercafé abierto las veinticuatro horas del día. La gran mezquita, alejada del centro urbano, se edificó en 1964 y cuenta con un famoso minarete iluminado con reflectores toda la noche. La mezquita está cerrada para los no musulmanes, aunque merece la pena el desplazamiento para contemplar la medina que la rodea. Aunque no puede calificarse precisamente de pintoresca, su atmósfera bulliciosa contrasta de un modo muy marcado con las modernas torres de apartamentos del núcleo histórico. La playa de Bel-Air, al noreste de la estación de ferrocarril, cuenta con un bar y servicios de alquiler de tablas de windsurf, pero sus aguas no destacan por su limpieza. Deben evitarse el resto de playas cercanas a Dakar, porque se corre el serio peligro de sufrir un robo. Thiès A 70 km al este de Dakar, se encuentra la ciudad que, oficialmente, está considerada la segunda en tamaño del país, aunque parezca bastante pequeña y de lo más agradable. Puede desplazarse hasta la urbe para relajarse a la sombra de los árboles, comer en las cafeterías y restaurantes económicos o, sencillamente, deambular por el centro observando cómo el mundo sigue su curso. El principal interés de Thiès radica en su fábrica de tapices, las Manufactures Sénégalaises des Arts Décoratifs, una cooperativa de fama mundial. Sus tapices están basados en pinturas de artistas locales y pueden alcanzar precios de hasta miles de dólares; merece la pena una visita, aunque no se tenga intención de comprar nada. Los visitantes sólo tienen acceso a la sala de exposiciones de la fábrica, aunque lo más interesante sea recorrer su interior para ver cómo se confeccionan. Si se llama por teléfono con unos días de antelación, cabe la posibilidad de conseguir una excursión completa. Saint-Louis Para forjarse una idea de la imagen de Senegal durante el período colonial, el visitante debe dirigirse a Saint-Louis, el primer asentamiento francés en África, que data de 1659. En la actualidad, la ciudad se extiende por tierra firme, una isla y parte de la península de Langue de Barbarie, en la desembocadura del río Senegal. Se accede por el original puente de Faidherbe, que en principio se construyó para que atravesara el Danubio, pero fue trasladado en barco hasta la zona en 1897. Dos pasarelas más pequeñas unen la isla y la península. Saint-Louis constituyó la capital de Senegal y Mauritania hasta 1958, momento en que se separaron. En la isla, emplazamiento de la colonia europea, es posible contemplar espléndidas mansiones antiguas, con sus verjas de hierro forjado, sus balcones y verandas de madera. La zona peninsular de Saint-Louis acogía antiguamente al barrio africano; en la actualidad, alberga una comunidad de pescadores denominada Guet N'Dar y constituye una de sus zonas más animadas. En la isla, los guías locales conducirán al turista hasta el tejado de la oficina de correos por un módico precio; desde allí, contemplará excelentes vistas del puente y de la urbe. En las cercanías, se levanta el palacio del gobernador, un fortín durante el siglo XVII que ahora es propiedad del gobierno y un punto de referencia útil. La catedral, a poca distancia, data de 1828; a pesar de su aspecto moderno, se trata de la iglesia más antigua que permanece en pie en Senegal. Al sur de Guet N'Dar se encuentra un excepcional cementerio musulmán, donde las tumbas están cubiertas por las redes de pesca de sus ocupantes. Actualmente, en Saint-Louis es posible conectarse a Internet gracias a la reciente apertura de un par de cibercafés con buenas conexiones y precios razonables. A unos 20 km al sur de la península, junto a algunas playas excelentes, se encuentra el Parque Nacional de la Langue de Barbarie, hábitat de numerosas aves acuáticas, como flamencos rosas, pelícanos blancos, cormoranes, garzas reales, garcetas y patos. Ziguinchor A primera vista, Ziguinchor carece de atractivos destacables, pero a sus residentes les acaba gustando, a pesar de la afluencia de turistas en los meses invernales. La urbe es pequeña, cuenta con unos cien mil habitantes, y su centro puede recorrerse a pie con facilidad. Los viajeros con presupuesto reducido están de enhorabuena: la ciudad también destaca como una de las más económicas de Senegal. Si se está buscando comida o quincallería, merece la pena visitar el mercado de Saint-Maur. En el Centro Artesanal, situado una manzana al Sur, numerosos comerciantes ambulantes venden variados objetos de artesanía local, desde tallas de madera, tejidos y vestidos hasta piezas de metal y plata. Tras una excursión de un día desde Ziguinchor, se llega a la granja de Djibelor, que cuenta con una interesante selección de plantas tropicales y animales salvajes; la fauna de mayor tamaño está enjaulada. Muchos hoteles de la zona ofrecen la opción de organizar una excursión en piragua a las poblaciones de Affiniam y Djilapao, en la Île des Oiseaux. Cap Skirring En las playas situadas en la zona de Cap Skirring, algunas de las mejores del continente, se localiza la mayoría de hoteles turísticos de Senegal y la mayor concentración de extranjeros de África occidental, a excepción de Gambia. Si se anhelan unos días de sol y arena, éste es el lugar adecuado, pero si lo que se desea es contemplar la auténtica África, más vale seguir adelante. Para escapar del bullicio de Cap Skirring, puede dirigirse a Diembéring, 9 km al Norte, que dispone de una playa tranquila y sin estorbos. Kaolack Kaolack (pronunciado KOH-lack) es la capital de la región, con más de doscientos mil habitantes, y el centro de la industria senegalesa del cacahuete. Emplazada a medio camino entre Dakar, Tambacounda y Gambia, generalmente está considerada un mero cruce de caminos, a pesar de que se trata de un enclave muy animado y más activo que la tranquila Saint-Louis o Ziguinchor; merece la penar pasar un día o dos para visitarlo. Los principales atractivos de Kaolack se focalizan en la mezquita, hermosa y amplia, decorada al estilo marroquí, y el mercado cubierto, el segundo mercado africano en tamaño tras el de Marrakech, con arcos de estilo sudanés y soportales. A pesar de estos atractivos, escasos turistas acuden a la urbe, por lo que no resulta muy bulliciosa. Se trata de un lugar fantástico sencillamente para pasear y empaparse del ambiente. Île de Gorée La isla de Tiny Gorée, a unos 3 km al este de Dakar, constituye un lugar tranquilísimo, con unos mil habitantes, sin calles asfaltadas ni automóviles. Se emplazan viviendas de estilo colonial con balcones de hierro forjado, un antiguo Ayuntamiento, playas aceptables y Le Castel, una meseta rocosa que permite contemplar atractivas vistas de la isla y de la capital; en la actualidad, está ocupada por un grupo de fumadores de marihuana. En el extremo norte de la isla, merece la pena acercarse al excelente Museo Histórico IFAN. Las magníficas colecciones pictóricas y de objetos reproducen la historia senegalesa hasta la época actual. Asimismo, en la zona se encuentran el Museo Marítimo, el Museo de la Mujer y un mercado turístico próximo a la pasarela del ferry, repleto de recuerdos de artesanía. La visita a la Maison des Esclaves (Casa de los Esclavos), construida en 1786 y renovada en 1990 con ayuda francesa, constituye el punto álgido (o no tan álgido, en función de la sensibilidad) de una visita a Gorée. En este paraje, de acuerdo con los guías del edificio, introducían a los esclavos en pequeñas celdas, los inspeccionaban y les ponían precio como a los animales antes de embarcarlos hasta América. Los conservadores de la Maison cuentan cómo los esclavos que se resistían eran encadenados a los muros y se bombeaban sus celdas con agua salada para mantenerlos parcialmente sumergidos; cómo los más débiles fallecían y servían de alimento a los tiburones, mientras que a los supervivientes les marcaban a fuego la insignia de la naviera y los apiñaban en las bodegas del barco para trasportarlos. En la actualidad, aunque atravesar las mazmorras iluminadas por una luz tenue (sobre todo, después de haber visitado el museo) permita forjarse una idea exacta de lo que debieron ser los horrores del comercio de esclavos, los historiadores creen poco probable que la casa albergara a muchos esclavos cautivos, aparte de los que pertenecían a los propietarios de la Maison y tal vez a un grupo reducido para el comercio. Al tiempo que desean distanciarse de las acusaciones de revisionismo, consideran que promocionar esta construcción como un emplazamiento histórico de relevancia implica un mero comercialismo basado en la distorsión. Con todo, la Casa de los Esclavos y sus historias suponen un lúgubre recordatorio de la implicación de Senegal en este brutal comercio. Delta del Sine y el Saloum A menudo, los visitantes pasan por alto este gran delta, formado en la confluencia de los ríos estacionales Sine y Saloum con las aguas del Atlántico. En este lugar, no se divisan mamíferos de gran tamaño, a excepción de algún que otro jabalí verrugoso y tal vez algún manatí en las lagunas. En cambio, la zona se halla repleta de monos y resulta especialmente adecuada para la observación de aves; destaca la temporada de migraciones, que comprende los meses entre noviembre y abril. Merece la pena visitar el delta por su paisaje: una región agreste y hermosa, repleta de manglares, lagunas, bosques, dunas y arena. Las aguas oceánicas y unas cuantas zonas terrestres del delta gozan de protección y constituyen el Parque Nacional del Delta del Saloum. La población de Djifere, en la orilla occidental del delta, está ubicada en el interior del parque, en el extremo de una estrecha lengua de tierra conocida como Pointe de Sangomar. Palmarin es otra población situada unos pocos kilómetros al norte de Djifere. Ambas constituyen lugares idóneos para establecer la base y organizar viajes en piragua por los pantanos del delta. No resulta difícil acceder a Foundiougne (pronunciado FOUN-dune), localizada al oeste de la entrada oriental a la región de Kaolack, y conforma otro emplazamiento adecuado para concertar viajes en piragua, además de realizar excursiones de observación ornitológica y pesca, que pueden reservarse desde Ndangane (pronunciado n-den-GAN-nee), la zona más septentrional que linda con el delta. El sur del parque, conocido como la Fôret de Fathala, está formado por un territorio árido y boscoso, que presenta una zona de marismas con régimen de mareas en el extremo occidental y manglares más allá de las mismas. La zona se explora mejor desde las bases de Toubacouta y Missirah. En este enclave, abundan los cercopitecos de cola roja, aunque no se prodigan en exceso. Parque Nacional de Niokolo-Koba Niokolo-Koba, el mayor parque de Senegal, comprende una amplia sección del extremo sureste del país. A pesar de que en los últimos años ha sufrido un gran abandono, mantiene su extrema belleza, que bien merece una visita. Su vegetación exuberante y variada constituye el hábitat de más de ochenta especies de mamíferos, entre las que se incluyen elefantes, leones, leopardos y elands, aunque no siempre resulta posible contemplarlos. La población de elefantes, en particular, ha disminuido drásticamente a causa de la caza furtiva. Existe la posibilidad de admirar hipopótamos, cocodrilos, cobos y cobos acuáticos, kudús, babuinos, búfalos, monos (monos patas y cercopitecos verdes), jabalíes verrugosos, antílopes roanos y alcélafos. Es preciso disponer de vehículo para acceder al parque; en ningún caso está permitido desplazarse a pie: los viajeros sin automóvil pueden recorrer el parque en transporte público o en visitas organizadas. La mejor época para visitar la zona abarca los meses entre diciembre y mayo (la temporada seca), aunque algunos caminos del parque no se hallan abiertos hasta un mes después del final de las lluvias. Para obtener información, debe visitarse la oficina central del parque en Tambacounda, donde tal vez el viajero tenga suerte y le faciliten su acceso a la reserva. La historia documentada de Senegal se remonta al siglo VIII, cuando formaba parte del Imperio de Ghana. Cuando ya languidecía, surgió el reino Djolof entre el río Senegal y la actual Dakar, un territorio que prosperó durante los siglos XIII y XIV y que perduraría hasta el siglo XVI. A principios de la década de 1500, comerciantes portugueses habían establecido contactos con los reinos costeros que se prolongarían durante el siglo XVI. Los portugueses fueron desplazados por británicos, franceses y neerlandeses, que esperaban hacerse con el control de Saint-Louis y de Île de Gorée, unos enclaves estratégicos donde podían recoger a los esclavos con destino a América. Los franceses se adueñaron Saint-Louis en 1659, y dieciocho años más tarde, de Gorée. A finales del siglo XIX, Francia controlaba el territorio, y Dakar se convirtió en centro administrativo. Ya en 1848, Senegal envió un diputado al parlamento francés, pero el primer diputado africano, Blaisem Diagne, no resultó elegido hasta 1914. Le sucedió una nueva generación de políticos negros, con Lamine Gueye y Leopold Senghor a la cabeza. Durante el período previo a la independencia, Senegal se unió al Sudán francés para formar la Federación de Malí, que obtuvo la independencia en 1960, aunque la federación quedó finalmente truncada dos meses después. Senegal se convirtió en una república presidida por Leopold Senghor. A finales de 1980, Senghor abandonó su cargo. Abdou Diouf ocupó su lugar y, en 1984, sufrió la mayor crisis cuando se descubrió que campesinos descontentos con los pagos fijos que recibían del gobierno habían introducido de contrabando alrededor de setecientas mil toneladas de cacahuetes (una cifra aproximadamente tres veces superior a las exportaciones oficiales) en los países vecinos. En 1989, un incidente menor en la frontera con Mauritania provocó graves disturbios en ambos países, que se cobraron varias vidas. Estas naciones deportaron a miles de personas nativas del país rival (con cientos de muertes durante el proceso), la frontera se cerró y se rompieron las relaciones diplomáticas hasta abril de 1992. A lo largo de los primeros años noventa, se produjeron graves enfrentamientos entre el ejército y los rebeldes separatistas en la región de Casamance. Además del sufrimiento que provocó entre la población local, los disturbios afectaron gravemente al sector turístico de Senegal, empeorando la ya de por sí desesperada situación económica del país. Casamance y otras zonas sufrieron nuevos estallidos de violencia a principios de 1993, tras las elecciones en las que Diouf obtuvo su tercera presidencia. Después de largas negociaciones, se declaró un alto el fuego en julio de ese mismo año y, durante los meses siguientes, Casamance recuperó la paz. Igualmente, a principios de 1994, regresaron los primeros turistas. Paralelamente, en otras zonas del país, la situación aún distaba de considerarse pacífica. El gobierno introdujo diversas medidas de austeridad, que cristalizaron en un día de huelga general a principios de septiembre y estallidos esporádicos de violencia en Dakar y otras ciudades durante los meses siguientes. La devaluación del franco CFA, en enero de 1994, también provocó airadas manifestaciones. En febrero del mismo año, cientos de personas protestaron frente al palacio presidencial de Dakar; el gobierno respondió ordenando salir a las patrulleras de elite del ejército a las calles de la capital. Abdoulaye Wade, líder de la oposición popular, fue arrestado y acusado de conspiración. El ambiente de Dakar se mantuvo tenso, aunque pacífico, y Wade recuperó la libertad en mayo de 1994. Las elecciones presidenciales de marzo de 2000 supusieron una competición muy reñida entre el presidente Abdou Diouf y su principal opositor. Tras una tensa segunda vuelta, Wade resultó vencedor y se convirtió en el actual nuevo presidente de Senegal. Los observadores internacionales declararon que las elecciones se habían desarrollado de un modo limpio y resultó alentador ver a un viejo dirigente africano (Diouf) renunciar al poder de acuerdo con la voluntad popular. El presidente Wade prometió un gobierno abierto y transparente y se esperaba que afrontase los múltiples problemas de Senegal con renovada energía. Sin embargo, el progreso de Wade ha sido lento y decepcionante: el proceso de reforma ha quedado atascado, el conflicto en Casamance se halla muy lejos de una resolución y el descontento general es ya evidente. El núcleo del conflicto se ha trasladado desde el sur de Casamance, junto a la frontera con Guinea-Bissau, hacia el norte de esta misma región, en la zona colindante con la frontera de Gambia. El hundimiento del ferry de Joola en noviembre de 2002 representó un duro golpe para la región, ya que la dejó privada de su mejor vía de enlace con la capital. Al igual que muchas tribus africanas, el principal grupo indígena de Senegal, los uolof, posee una sociedad muy estratificada, donde el estatus viene determinado por el nacimiento. Los niveles sociales superiores están reservados para las familias de nobles y guerreros tradicionales, seguidas de los agricultores, comerciantes y gentes con casta: herreros, trabajadores del cuero, trabajadores de la madera, tejedores y los griots. Estos últimos forman la casta más baja, pero gozan de un gran respeto, ya que se encargan de transmitir las tradiciones orales y de recitar la historia de un pueblo o de una familia. Acostumbraban a entretener a las familias reales; en la actualidad, si se tiene la suerte de escuchar el sonido de la kora, el intérprete pertenecerá con seguridad a una familia de griots. Los esclavos ocupaban los niveles inferiores del escalafón y, aunque la esclavitud desapareció hace mucho tiempo, un gran número de sus descendientes aún trabajan como arrendatarios para los señores de antaño. El 80% de la población de Senegal, incluyendo a los uolof, tucoror y mandinka, profesa el credo musulmán. Los fulani, o peul, y los diola practican el animismo por tradición, mientras que muchos serere siguen el catolicismo. Una de las principales diferencias entre la religión musulmana y su versión senegalesa radica en que los practicantes de este país veneran a los grandes califas, o marabouts (hombres sagrados), considerados el vínculo entre sus discípulos y Alá. Prácticamente nadie tomaría una importante decisión sin consultar con el gran marabout de su población. El idioma oficial es el francés y el uolof, la principal lengua africana. Los tucoror y los fulani hablan pulaar (o fula), mientras que los sereres se comunican en la lengua homónima. Las expresiones árabes se utilizan con asiduidad y pueden resultar prácticas para los viajeros. Senegal cuenta con una gastronomía muy cualificada. Entre las especialidades de la zona, destacan el poulet o poisson yassa, un pollo o pescado marinado a la parrilla; el mafé, un guiso a base de cacahuetes; el tieboudienne (chey-bou-jen), un arroz guisado con salsa de pescado y verduras. La cerveza senegalesa también destaca por su calidad: Gazelle y Flag son las marcas más populares. La música senegalesa se puede dividir en dos amplias categorías: la tradicional y la moderna. Las estrellas de pop actuales basan sus melodías en los sonidos y ritmos ancestrales, y algunas de ellas se encuentran entre las más famosas de África. El padre de la música senegalesa moderna es Ibra Kassé, fundador de la Star Band de Dakar en la década de 1960. Youssou N'dour, la figura más importante de las estrellas actuales, combina la música mbalax tradicional con el pop, rock y soul occidentales, y cuenta con numerosos seguidores más allá de sus fronteras. Touré Kunda constituye otro exponente del mbalax de fama mundial, mientras que Baaba Maal, un peul del norte de Senegal, canta en su lengua materna y ofrece un sonido africano deudor de sus raíces. El territorio de Senegal, parecido a la caricatura de una mujer de mandíbula cuadrada, que ríe socarrona con un trozo de Gambia en la boca, está situado en el borde occidental del continente africano. Limita con Guinea y Guinea Bissau al Sur, con Malí al Este, con Mauritania al Norte y el Oeste está bañado por el océano Atlántico. La nación independiente de Gambia se encuentra totalmente rodeada (excepto la zona que limita con el Atlántico) por la región suroeste de Senegal; con ella forma los labios de la cara gigante y separa la parte norte del país de la zona sur, conocida como Casamance. El conjunto de la nación posee un tamaño un poco menor que Gran Bretaña. Senegal disfruta de un agradable clima tropical, y Dakar está considerado uno de los lugares más frescos y ventosos de África occidental. Las temperaturas medias diurnas oscilan entre los 18ºC y los 31ºC. En las zonas norte y centro, la temporada pluvial comprende los meses de julio a septiembre, mientras que, en Casamance, su inicio se adelanta un mes y su final se retrasa otro. Las precipitaciones medias alcanzan los 300 mm en el Norte y una cifra seis veces superior en el Sur; Dakar registra 600 mm anuales. Durante la temporada seca (entre diciembre y abril), sopla con mucha frecuencia el harmattan, un viento cálido y seco. El territorio está bañado por tres ríos: el Senegal al Norte, que forma la frontera con Mauritania; el Gambia en el centro, rodeado por el país del mismo nombre a excepción de su extremo más oriental; y Casamance al Sur, que proporciona el nombre a la región, así como su sorprendente fertilidad. La desertización en la zona norte del país constituye un problema de importancia siempre creciente, aliviado parcialmente por el embalse de Manantalli, en el río Senegal. Las costas atlánticas constituyen las tierras más baja de la nación, mientras que las más altas se localizan en las estribaciones de Fut Jaldon, con una altura máxima de 580 m. Desde un punto de vista biológico, Senegal cuenta con la fauna más diversa del Sahel, la región semiárida situada al sur del desierto del Sahara, y se enorgullece de poseer más de 550 especies animales. Constituye un importante refugio para aves migratorias, sobre todo para las acuáticas, que cada invierno regresan procedentes de Europa y se detienen en el Parque Nacional Ornitológico de Djoudj, una de las mayores reservas ornitológicas del mundo, situada al norte de Saint-Louis. Para viajar entre Europa y Senegal, existe una amplia oferta de líneas aéreas, al igual que para volar a otros destinos de África, como Bamako, Banjul, Abidjan y Bissau. Las oficinas de la mayoría de aerolíneas están ubicadas en la plaza de la Independencia de Dakar, o en sus inmediaciones, pero puede resultar más económico y sencillo utilizar los servicios de una agencia de viajes. La tasa aeroportuaria asciende a los 15 dólares, aunque la mayoría de billetes ya la incluyen en el precio. Los principales accesos a Gambia se localizan en el recorrido de la autopista Trans Gambia, Karang y entre Velingara y Basse Sante Su, aunque existen muchas otras rutas. L'Express du Senegal, un excelente servicio de ferry, funciona entre Dakar, y Banjul y Ziguinchor. El transbordador Kassoumay Kep resulta bastante más rápido que cualquier autobús o taxi que realice el mismo trayecto por carretera, y bastante más cómodo. Debido a los disturbios en la zona de Casamance, el ferry se ha convertido en el medio de transporte más seguro (además del aéreo) hasta Ziguinchor. Circulan con regularidad taxis no oficiales entre Dakar y Rosso, en la frontera con Mauritania, donde cabe la posibilidad de atravesar el río en piragua. Si se parte temprano, es posible realizar el viaje en un día. Igualmente, los taxis no oficiales ofrecen servicio desde Dakar hasta Labé (Guinea) y desde Ziguinchor hasta Bissau (Guinea Bissau), vía São Domingos e Ingore. El tren expreso Dakar-Bamako constituye la mejor forma de viajar por tierra a Malí, ya que la carretera se encuentra en condiciones muy precarias. El tren parte de Dakar los miércoles y los sábados, y el viaje se alarga entre las 30 y las 35 horas. Cabe la posibilidad de reservar los asientos de primera clase, amplios y cómodos; la segunda clase se halla más concurrida, con asientos menos confortables, aunque aceptables. El tren dispone de un vagón restaurante o se pueden comprar alimentos por poco dinero en las estaciones de paso. Hay que recordar que deben sellar el pasaporte en cada puesto fronterizo. Cabe la posibilidad de que un revisor se lo lleve, por lo que deberá recogerse en la oficina del puesto fronterizo. Nadie informa sobre estas diligencias, así que si se llevan el pasaporte debe preguntarse dónde y cuándo se deberá recoger. Asimismo, quizá se necesite un sello de la comisaría de policía de Kayes, algo bastante arbitrario. Air Senegal ofrece vuelos diarios entre Dakar y Ziguinchor (e, incluso, hasta Cap Skirring). Las carreteras principales entre Dakar, Kaolack, Ziguinchor y otras poblaciones importantes se hallan repletas de autobuses (que transportan entre treinta y cuarenta personas) y minibuses en buenas condiciones (con una capacidad de entre quince y treinta asientos). En muchas carreteras, también pueden encontrarse otros minibuses más rústicos, conocidos, erróneamente, como cars rapides (automóviles rápidos). Se trata de unos vehículos abollados, lentos, abarrotados de pasajeros y, si es posible, evitables. Otra opción para viajes de larga distancia consiste en un taxi no oficial, o taxi brousse. En las carreteras principales, suele tratarse de un Peugeot 504 con tres hileras de asientos: cómodo, seguro y fiable. En las vías rurales, los taxi brousse son furgonetas con capacidad para unas doce personas sentadas en bancos. El precio de las tarifas resulta razonable. Los autobuses cuestan aproximadamente un tercio menos que los taxis, y los minibuses poseen una tarifa intermedia. Habitualmente, se abona una pequeña cantidad adicional por el equipaje. El servicio ferroviario en los alrededores de Senegal se ha reducido y las opciones se limitan a dos convoys semanales con destino a Thiès y Tambacounda (hasta llegar a Bamako, en Malí). El alquiler de automóviles resulta costoso (en ocasiones, prácticamente tan caro como alquilar el servicio de un taxi para el mismo trayecto de larga distancia), aunque numerosas grandes compañías internacionales poseen oficinas en Dakar. Algunas empresas más pequeñas cuentan con ofertas más económicas. · Davidson, Basil: Historia de África, Ediciones Folio, Barcelona, 1992 · Boahen, Adu: África bajo el dominio colonial 1880-1935, Editorial Tecnos, Madrid, 1987 · Senghor, Leopold Sedar: Obra poética, Ediciones Cátedra, Madrid, 1999 · Park, Mungo: Viaje a las regiones interiores de África: 1795-1805, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1991 · Delgado, Pedro: Al sur del Sáhara: cuaderno de viaje del África negra, Caligrama Ediciones, Benalmádeda, 2000 · Dumont, Rene: En favor de África, yo acuso, Ediciones Júcar, Gijón, 1989 · Rodríguez, Chema: El diente de la ballena, Suma de Letras, Madrid, 2001
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