Nombre oficial: República de Sudáfrica Superficie: 1.221.037 km² Población: 43.800.000 hab. Capital: Pretoria (capital administrativa), Bloemfontein (capital judicial) y Ciudad del Cabo (capital legislativa) Nacionalidades y etnias: 77% negros, 10% blancos (el 60% de los blancos son descendientes de los afrikáners y los demás son, en su mayor parte, de origen británico), 8% mestizos, 2,5% de origen indio Idiomas: Las lenguas mayoritarias son el inglés, el afrikáans, el sesotho, el isixhosa y el isizulú. Otras lenguas oficiales son el isindebele, el salebowa, el siswati, el xitsonga, el setswana y el tshivenda. En total, 11 idiomas oficiales Religión: cristianos, musulmanes, hindúes, judíos y religiones tradicionales Régimen político: república miembro independiente de la Commonwealth Presidente: Thabo Mruyelwa Mbeki
PIB: 146.000 millones de dólares PIB per cápita: 2.133 dólares Crecimiento anual: 0,9% Inflación: 7,8% Principales recursos económicos: minería, finanzas, seguros, elaboración de alimentos Principales socios comerciales: Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Japón e Italia
Visados: Los ciudadanos de los países de Estados Unidos y la Unión Europea no necesitan visado para estancias inferiores a 90 días. Lo mismo ocurre con los oriundos de Argentine, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, mientras que los de Bolivia, Costa Rica, Méico y Perú no necesitan visado si su estancia es inferior a 30 días. Condiciones sanitarias: La malaria está confinada, en gran medida, a la mitad oriental del país, en especial en el Lowveld (llanuras costeras). La bilarciasis también se concentra en la zona oriental, pero pueden producirse brotes en otras regiones, por lo que siempre es necesario consultar a personas bien informadas antes de beber agua o bañarse en ella. Se recomienda firmar un seguro que cubra accidentes y hospitalización. La calidad de los servicios médicos es excelente, pero costosa. Hora local: GMT+2 Electricidad: 220/230 V (250 V en Pretoria), 50 Hz Pesos y medidas: sistema métrico Monedarand Comidas: · Presupuesto bajo: entre 20 y 50 rands · Presupuesto medio: entre 50 y 80 rands · Presupuesto alto: a partir de 80 rands Alojamiento · Presupuesto bajo: entre 40 y 150 rands · Presupuesto medio: entre 150 y 250 rands · Presupuesto alto: a partir de 250 rands Los viajeros con un presupuesto limitado, dispuestos a acampar o a alojarse en albergues y a prepararse la comida pueden gastar unos 10 dólares al día. Desplazarse, salvo haciendo autostop, dispara esta cantidad, ya que las distancias son grandes y los transportes públicos, caros. Aquellos que prefieran dormir en hoteles con baño privado, comer en restaurantes dos veces al día y viajar a su aire en autobús o en tren deben calcular entre 40 y 60 dólares por persona. La mayoría de los bancos canjean cheques de viaje de las principales divisas, normalmente con una comisión del 1%. El First National Bank tiene un recargo de base superior, pero su comisión es más baja y puede resultar conveniente para cambiar unos pocos cheques. Es aconsejable conservar los comprobantes de cambio, ya que serán necesarios para reconvertir los rands al abandonar el país. Sudáfrica ha introducido nuevas monedas y billetes, pero continúan utilizando las antiguas, por lo que es difícil familiarizarse. El billete de 200 rands se parece al de 20, así que conviene prestar atención. Las tarjetas de crédito, en especial Visa y Mastercard, se aceptan en numerosos establecimientos. Cada vez más cajeros automáticos adelantan dinero en efectivo, pero este servicio se circunscribe a los principales centros urbanos. Recomendamos que el viajero consulte con su banco para saber si puede acceder a los cajeros automáticos de la red Cirrus. Es apropiado dejar propina, ya que los salarios son bajos. Lo habitual es dar entre el 10 y el 15%. Ciudad del CaboAl igual que las demás ciudades surafricanas, Ciudad del Cabo es ambivalente, europea y africana, una mixtura de ambos mundos. Pero indiscutiblemente es una de las ciudades más bellas del continente. Ciudad del Cabo, el asentamiento más antiguo de Sudáfrica, está dominada por el monte Mesa, de 1.000 m y cima plana, y a escasa distancia pueden realizarse excursiones, visitar los viñedos y bañarse en las playas. Tiene fama de ser una ciudad abierta y de ambiente relajado, y tal vez la más segura de África para los visitantes. El centro de la urbe se extiende al norte del monte Mesa y es sorprendentemente exiguo. La zona central, denominada City Bowl, acapara los puntos más atractivos de la localidad. El castillo de Buena Esperanza fue edificado entre 1666 y 1679 y es una de las construcciones de mayor antigüedad del sur del continente. El Museo Surafricano, aunque un tanto pasado de moda, merece una visita, tiene numerosas vitrinas llenas de animales y dioramas de dinosaurios. Entre los objetos de civilizaciones indígenas, figuran llamativas muestras del arte de las comunidades san (bosquimanos). El District Six Museum es un emplazamiento sencillo dedicado a los residentes de la otrora vibrante comunidad que fue arrasada por las excavadoras. El muelle de Victoria y Alfred se encuentra al norte del centro. Orientado descaradamente al turista, pero sin la pulcra artificialidad de similares remedos de puertos, es un lugar interesante, repleto de restaurantes, bares, locales de música, tiendas y un nuevo acuario. Los establecimientos cierran tarde, así que se puede ir a cualquier hora. El teleférico del monte Mesa es una atracción obvia y popular, pero imprescindible. Cuando el cielo está despejado, las vistas desde la cumbre son sublimes; se pueden realizar excursiones por la cima, en especial en primavera, cuando las plantas florecen. Alberga damanes de roca, criaturas semejantes a un roedor, pero cuyo pariente más cercano es el elefante. El jardín botánico Kirtenbosch, en la ladera este del monte Mesa, está dedicado a las plantas endémicas. La isla de Robben (o Seal), sirvió de cárcel a los presos políticos hasta la caída del Apartheid; su residente más famoso fue Nelson Mandela. El City Bowl es el lugar adecuado para buscar albergues, casas de huéspedes y hoteles. Sea Point, en el océano Atlántico, al oeste del centro, es otra buena zona donde hospedarse. Observatory, un bonito barrio frecuentado por estudiantes, se ubica al este del centro y un poco apartado, pero allí se pueden descubrir establecimientos económicos y de precio medio. Además, resulta el sitio idóneo donde comer para quien el fulgor de los muelles le resulte excesivo. DurbanDurban es una urbe subtropical en la provincia nororiental de KwaZulu/Natal. Este importante puerto de mediados del siglo XIX acoge la mayor concentración de población de origen indio de la nación. En la actualidad, es conocida por su animada vida nocturna. El clima y el agua, gracias a la corriente de las Agujas, resultan agradables durante todo el año; las extensas playas atraen a gran cantidad de surfistas. Además de sus playas, Durbs tiene bastante que ofrecer. El impresionante edificio del Ayuntamiento alberga una galería de arte con una completísima colección de obras contemporáneas de artistas surafricanos y un desigual Museo de Ciencia Natural (merece la pena ver la sección dedicada a las cucarachas). También en el centro de la ciudad, el Museo de Historia Local cuenta con interesantes objetos que reflejan la vida colonial, mientras que el Centro de Arte Africano exhibe obras de artistas rurales. El barrio indio, al oeste del centro, rebosa una animación y una vitalidad carente en la mayoría de las zonas comerciales de Sudáfrica. El mercado de Victoria Street es su epicentro, otros enclaves notorios son la mezquita Juma, la mayor del hemisferio sur, y el templo hindú Alayam, el más grande y antiguo del país. Por desgracia, de noche esta zona no se considera segura. Marine Parade, frente a la playa, es el punto más concurrido de Durban. Hoteles y restaurantes se disponen a lo largo de este paseo o en las calles situadas detrás de él, así como locales de copas. Al anochecer, la gente se desplaza a los restaurantes de las afueras del norte o a los grandes hoteles y clubes que están frente a la playa. Durban cuenta con un aeropuerto internacional y está bien comunicada mediante autobuses y trenes con las principales ciudades surafricanas. Garden RouteMuy promocionada, la Garden Route (Ruta de los Jardines) discurre por un precioso tramo de costa en la provincia del Cabo Occidental. La estrecha llanura costera contiene una gran extensión boscosa, bordeada por lagunas que se extienden tras una barrera de dunas y playas de arena blanca. La Garden Route cuenta con zonas de bosque autóctono (con cladrastis lutea gigantes y flores silvestres), así como con plantaciones de eucaliptos y pinos. Es idóneo para la práctica de deportes acuáticos y goza de un clima agradable durante todo el año. A lo largo de la ruta, están diseminados algunos complejos inmobiliarios, pero es preferible encontrar alojamiento en un albergue. Descuellan por su tranquilidad las bahías de Mossel, Herold y Buffalo. George es el mayor centro de transportes de la región, una localidad desde donde organizar cómodamente el viaje. Los viajeros que se encuentren entre Ciudad del Cabo y la Garden Route pueden seguir una dura y espectacular ruta alternativa que consiste en atravesar las montañas del Pequeño Karoo. Es una región célebre por sus avestruces, que gustan del clima seco y soleado, sus flores silvestres y por sus kloofs (barrancos) y sus pasos cortados en las montañas. JohannesburgoJo'burg, Jozi, eGoli o la Ciudad del Oro (nunca Johannesburgo) es, con diferencia, la mayor urbe de Sudáfrica. Localidad de rápido crecimiento, a menudo resulta fea, pero es rica, vital y goza de un clima privilegiado. Si se desea conocer la verdadera Sudáfrica e intentar comprenderla, Jo'burg no debe faltar en ningún itinerario. Aunque la separación entre razas pervive, hay más posibilidades de conocer negros en relativa igualdad de condiciones en Johannesburgo que en cualquier otro lugar. A diferencia de muchas ciudades surafricanas en las que hay tan pocas caras negras que uno casi se olvida de que está en África, el centro de Jo'burg ha sido recuperado por la población negra, y las aceras están copadas por los vendedores ambulantes y puestos de todo tipo. También cuenta con una oferta teatral y musical interracial cada vez más amplia. El centro de la ciudad se extiende siguiendo una rigurosa cuadrícula, por lo que resulta sencillo orientarse. Los suburbios del Norte están habitados por blancos de clase media; son barrios aislados y asépticos, los negros trabajan allí en tareas domésticas. Las barriadas negras o Townships circundan la ciudad ofreciendo un agudo contraste frente a los suburbios del Norte. Soweto, una enorme superficie atestada de bungalós, casas, cabañas, dormitorios comunales y chabolas, es el mayor Township. La mayoría de los surafricanos blancos ignora por completo cómo es la vida dentro de los Townships, y pocos han llegado a internarse en alguno. Aunque los Townships continúan sumidos en un estado traumático, los foráneos no son automáticamente elegidos como objetivo por sus habitantes y es posible visitarlos. No obstante, es recomendable pedir consejo a un lugareño antes de desplazarse a uno o ir con un viaje organizado o con un amigo negro de confianza. Durante un tiempo, Hillbrow fue uno de los lugares más excitantes de Sudáfrica, una meca de la bohemia, con la que sólo podían rivalizar el Soho y el Greenwich Village. Sin embargo, hoy en día puede que sea el sitio más peligroso del país, dominado por rascacielos y hoteles baratos. Quien quiera visitarlo debe armarse de valor y, desde luego, no ir de noche. Quizá el viajero no tenga elección y deba pasar por Johannesburgo, ya que la mayoría de los vuelos internacionales se dirigen allí. La metrópoli es uno de los principales puntos para los vuelos nacionales. Muchos no encuentran problema alguno al pasearse por la ciudad, pero es conveniente estar precavido. Una combinación de sentido común y temor será siempre la mejor defensa. No es prudente mostrar signos de ostentación ni parecer un turista (los bolsos y las cámaras son tentaciones). Es necesario observar lo que ocurre alrededor y no dudar en cruzar la calle para evitar un callejón o un individuo o grupo con aspecto sospechoso. Debe evitarse el centro de la ciudad por la noche y los fines de semana, cuando las tiendas están cerradas y circula poca gente. Al conducir hay que mantener los pestillos cerrados y, al esperar en un semáforo, conviene dejar suficiente espacio delante para poder huir si es necesario. Parque Nacional KrugerEs uno de los parques naturales más célebres del mundo, figura entre los más grandes y antiguos: está a punto de cumplir el siglo de existencia. Aquí pueden verse los cinco grandes (leones, leopardos, elefantes, búfalos y rinocerontes), así como guepardos, jirafas, hipopótamos y toda clase de antílopes y animales de menor tamaño. Aunque la mayoría de las personas han visto especies africanas en el zoológico, nunca se exagera al afirmar lo extraordinario y diferente que es contemplar estos animales en su entorno natural. Sin embargo, el Kruger no ofrece una experiencia salvaje, ya que está muy organizado y es muy accesible y popular. El parque abarca 350 km junto a la frontera con Mozambique, con una anchura media de 60 km. Alrededor de dos mil kilómetros de carreteras recorren su interior, de modo que incluso los fines de semana y durante las vacaciones escolares es posible estar solo y contemplar lo que aparece ante la vista. Los principales puntos de entrada son Skukuza y Nelspruit, ambas localidades a un día en coche de Johannesburgo. El alojamiento suelen ser unas cabañas bien acondicionadas, gestionadas por la Dirección de Parques Nacionales. Las instalaciones varían desde comunales y básicas hasta privadas y con aire acondicionado. DrakensbergLa imponente Drakensberg (montaña del Dragón) es un macizo de basalto que marca la frontera con Lesoto. Aunque se sabe que está habitada desde hace miles de años (cuenta con numerosos enclaves con pinturas san ), en las últimas décadas algunas de sus cumbres y rocas sólo han sido pisadas por europeos. Gran parte de la cordillera está integrada en diversos parques nacionales, de los cuales el más espectacular es el Royal Natal National Park. La frontera sur del mismo está formada por el Anfiteatro, un acantilado de 8 km que, si visto desde abajo resulta imponente, más aún desde arriba. Aquí se precipitan en una caída de 850 m las cascadas Tugela en cinco tramos; el más alto suele helarse en invierno. La zona cuenta con magníficos senderos de interés natural l, la flora es rica y variada y las opciones para practicar escalada son innumerables. Bergville es la base desde donde visitar Royal Natal. Se puede llegar hasta allí en taxi-microbús desde Ladysmith. Port St JohnsSituada en la desembocadura del río Umzimbuvu, en la provincia del Cabo Oriental, Port St Johns es una pequeña ciudad idílica, con una población negra mayoritaria y un ambiente relajado. Los artistas y artesanos se han mudado de las grandes ciudades para establecer sus talleres y estudios en la zona, algunos de los cuales pueden visitarse. Éste es el lugar apropiado para conocer la nueva Sudáfrica rural. Posee vegetación tropical, espectaculares acantilados, playas fantásticas y abundantes alojamientos para mochileros. En la Silaka Nature Reserve, una pequeña reserva natural en el litoral, justo al sur de Port St Johns, viven nutrias y cormoranes de pecho blanco. También cuenta con pozas naturales en la costa y un estuario donde los áloes crecen prácticamente junto al agua. Se puede ir a Port St Johns en autobús desde Durban vía Lusikisiki (el camino más corto) o Umtata. Costa de ShipwreckEste tramo costero en la provincia del Cabo Oriental, cementerio para numerosos barcos, en gran medida sigue virgen. Hay un par de centros turísticos y el inevitable casino, pero resulta sencillo alejarse de todo ello. El Shipwreck Hiking Trail (sendero de los naufragios) se extiende a lo largo de 64 km, pero existen diferentes puntos de salida y entrada fáciles para los excursionistas. Ésta es una de las escasas zonas de senderismo de Sudáfrica donde uno puede ir a su aire, acampar casi donde se quiera y encender hogueras. Quienes realicen el esfuerzo se verán recompensados con playas desiertas donde practicar el surf, una rica vegetación costera, maravillosos estuarios y una gran diversidad de aves. Hay que intentar preservarlo y evitar causar cualquier daño. East London y Port Elizabeth son las principales entradas para la región. Parque Nacional Kalahari GemsbokEste parque nacional se extiende desde la provincia del Cabo Septentrional hasta bien entrado Botsuana, lo que lo convierte en una de las mayores zonas protegidas de África (casi tres millones de hectáreas). Se encuentra muy alejado de la civilización, con polvorientas carreteras sin asfaltar. El tamaño del parque es crucial para permitir la migración sin obstáculos de los antílopes que, en ocasiones, se ven obligados a recorrer enormes distancias para conseguir agua y comida. Aunque el paisaje está catalogado como semidesértico, es más rico de lo que parece y acoge una importante población de aves, reptiles y mamíferos pequeños. Los animales vegetarianos alimentan a depredadores como el león de melena negra del Kalahari y guepardos, leopardos, perros salvajes, hienas, chacales y zorros. La mejor época para visitarlo es en junio y julio, cuando el clima es más frío (llega a helar por la noche) y los animales se desplazan por los lechos secos de los ríos. La ciudad de importancia más próxima es Upington, pero se halla bastante distante (hay que tener cuidado al conducir por las carreteras en mal estado). El alojamiento está gestionado por la Dirección de Parques Nacionales; se ofrecen desde zonas de acampada hasta chalés con todo tipo de comodidades. Aunque las tribus khoisan de cazadores nómadas, recolectores y pastores vivieron en el sur de África durante cerca de cuarenta mil años, no alcanzaron el cabo de Buena Esperanza hasta hace unos dos mil. Alrededor del siglo XV, la mayor parte de la tierra cultivable había sido ocupada por las tribus invasoras de pastores bantúes. El sur de África se convirtió en una escala habitual para las expediciones europeas después de que, en 1498, Vasco de Gama abriese la ruta de las especies por el cabo de Buena Esperanza, ya doblado por otro portugués, Bartolomé Dias, en 1488, y en 1652 el holandés Jan Van Riebeck estableció un asentamiento permanente de aprovisionamiento en la bahía de Mesa, donde se extiende la actual Ciudad del Cabo. Comenzaba una época de prosperidad para la compañía de Indias Orientales. Los neerlandeses, en su mayoría burgueses, avanzaron lentamente hacia el Norte y diezmaron a los khoisan con las armas y las enfermedades. Hacia finales del siglo XVIII, con el declive de los holandeses, Gran Bretaña, como era previsible, se lanzó a la conquista de otra porción de África. Se esperaba que los colonos británicos se establecieran en una zona intermedia entre los pastores bóers y los xhosa, pero las familias de inmigrantes británicos se asentaron en las ciudades, lo que incrementó la división entre la zona rural y la urbana, evidente en la Sudáfrica blanca, incluso en la actualidad. Si bien la esclavitud fue abolida en 1834, la división del trabajo entre negros y blancos convenía demasiado a los blancos y no se produjo ningún cambio. Las convulsiones en el sur del África negra no fueron provocadas sólo por los invasores blancos. Difaqane fue el nombre dado a una campaña de terror planeada por el jefe zulú Shaka, a principios del siglo XIX. Esta oleada de violencia en el sur del continente supuso la aniquilación de algunas tribus y la esclavitud para otras, las más afortunadas huyeron. En medio de este caos, los bóers, descontentos, iniciaron una emigración hacia el Norte (la Gran Travesía) para alejarse del dominio británico. Los pastizales por los que avanzaron fueron abandonados u ocupados por refugiados traumatizados; les resultó fácil convertirlos en pastos para sus ganados. Sin embargo, los zulúes ofrecieron una fuerte resistencia a los bóers, hasta que cedieron ante la superioridad armamentística de éstos. Surgieron varias repúblicas bóers en el interior que fueron anexionadas por los británicos en medio de una confusión de tratados, diplomacia y violencia a mediados del siglo XIX. Justo cuando parecía que la bandera británica iba a dominar desde El Cairo hasta Ciudad del Cabo, se descubrieron diamantes en Kimberley en 1869, y la resistencia de los neerlandeses se reactivó. La primera guerra anglo-bóer se zanjó con la victoria de los bóers y la creación de la Zuid-Afrikaansche Republiek. Los británicos se retiraron, hasta que se descubrió un enorme yacimiento de oro cerca de Johannesburgo; entonces emprendieron una nueva ofensiva que provocó la segunda guerra anglo-bóer. En 1902, los bóers habían agotado sus recursos convencionales y pasaron a realizar acciones de guerrilla, cuestionando el control británico sobre las zonas rurales. Los británicos reprimieron la resistencia con represalias desproporcionadas: si se producía la voladura de una línea de ferrocarril, destruían la granja más cercana; si alguien disparaba desde una granja, incendiaban la casa, destruían las cosechas y mataban a los animales. Las mujeres y niños de las granjas eran apresados y enviados a campos de concentración -un invento británico-, donde 26.000 fallecieron por enfermedad y abandono. Los bóers se vieron forzados a firmar la paz. Poco después, en 1910, se creó la Unión Surafricana y se aprobó un aluvión de leyes racistas que restringieron los derechos de los negros y establecieron los fundamentos del Apartheid. En 1914 se sofocó una rebelión militar de los bóers, contrarios a la participación surafricana en la I Guerra Mundial. Los afrikáners emprendieron la tarea de controlar Sudáfrica desde el plano político. En las elecciones de 1948, el ultraderechista Partido Nacional, dominado por los afrikáners, tomó las riendas y no permitió que la represión de los blancos disminuyera hasta 1994. Cada persona era clasificada según su raza, la cual determinaba en qué lugar debía vivir, trabajar, rezar o estudiar. Sin tener dónde habían nacido, los negros fueron divididos en diez grupos tribales, desahuciados y confinados a zonas rurales subdesarrolladas, los llamados homelands. La idea era recluirlos en dichos territorios que, según la propaganda, iban a transformarse en estados autosuficientes y autogobernados. Estas tierras carecían de infraestructuras e industrias y, por lo tanto, eran incapaces de producir alimento bastante para la población negra. Numerosas familias regresaron a las ciudades de donde procedían y se instalaron en campamentos miserables. El jefe Mangosuthu Buthelezi fue una figura primordial dentro del movimiento Inkatha, un intento fallido de unir a los líderes de los homelands. La resistencia de los negros se desarrolló en forma de huelgas, actos de desobediencia civil y marchas de protesta y recibió el apoyo de la opinión pública internacional a comienzos de los años sesenta, cuando 69 manifestantes murieron en los disturbios en Sharpeville y los líderes del Congreso Nacional Africano (ANC), entre ellos Nelson Mandela, fueron encarcelados. Tras abandonar la Commonwealth en 1961, Sudáfrica se aisló del mundo. La paranoia se incrementó durante los años sesenta y setenta, cuando las potencias europeas se retiraron de África y se formaron estados gobernados por negros, a menudo de carácter socialista, junto a la frontera norte del país. Sudáfrica respondió con las armas, desde ataques limitados (Mozambique y Lesoto) a ofensivas a gran escala (Angola y Namibia). Cuando Cuba intervino en Angola en 1988, Sudáfrica sufrió una importante derrota y la guerra resultó ser mucho menos atractiva. A medida que el espíritu de distensión impulsado por Gorbachov se extendió por el sur de África, Cuba se retiró de Angola, Namibia pasó a ser un estado independiente y, en 1990, se estableció por fin una paz estable. La situación interior estaba lejos de resolverse. Las respuestas violentas a las protestas de los negros incrementaron el riesgo de conflicto revolucionario, y las Naciones Unidas decidieron imponer sanciones económicas y políticas. A mediados de los ochenta explotó la violencia entre los propios negros de los Townships. Aunque se estableció una diferenciación simplista entre el ANC, de izquierdas y mayoría xhosa, y el movimiento Inkatha, dominado por zulúes y de talante conservador, estas distinciones eran demasiado reduccionistas dentro del contexto de privaciones sociales y económicas que sufrían los negros. Hubo enfrentamientos entre rivales políticos, enemigos tribales y entre aquellos que vivían en los enormes albergues para trabajadores emigrantes y sus vecinos de los Townships. El presidente P.W. Botha mandó detener, torturar y censurar hasta 1989, cuando las sanciones económicas empezaron a hacerse notar, el rand se hundió y el reformista F.W. de Klerk asumió el poder. Las leyes segregacionistas fueron revocadas, los prisioneros políticos liberados y se entablaron conversaciones para la formación de un gobierno multirracial. Las elecciones libres de 1994 encumbraron al ANC, y Nelson Mandela asumió la presidencia. El Partido Nacional de F.W. de Klerk logró el 20% de los votos y el Inkatha Freedom Party obtuvo un 10,5%. Sudáfrica volvió a integrarse en la Commonwealth unos meses después. En 1996 se aprobó la nueva constitución, que igualó ante la ley a todos los ciudadanos. A pesar de las heridas del pasado y de los enormes problemas que tiene ante sí, en la actualidad Sudáfrica es un país con un ambiente infinitamente más optimista y relajado que hace unos años. La comunidad internacional apoya sin reservas a la nueva Sudáfrica y al deseo aparentemente sincero del ANC de crear una nación exenta de racismo. Entre los blancos existe una mezcla de alivio y desconcierto, y entre los negros rebosa el júbilo por la libertad obtenida. Aunque deberá transcurrir cierto tiempo para que la mayoría negra logre un beneficio económico de la libertad, la estructura política parece suficientemente estable como para mantener la cohesión de las distintas regiones. Las expectativas puestas en la actual Sudáfrica son enormes. En 1999 el país votó en unos comicios multirraciales por segunda vez en su historia. Se debatieron cuestiones como la economía y la aptitud de los candidatos. Se especuló con que los votos en favor del ANC disminuirían tras la retirada de Nelson Mandela. El ANC, por contra, los incrementó hasta situarse a sólo un escaño de los dos tercios del Parlamento, que le permitiría modificar la Constitución. Thabo Mbeki, que sucedió a Mandela al frente del ANC, pasó a ser presidente tras las elecciones de 1999 y Jacob Zuma, su vicepresidente. Mbeki ha demostrado ser un presidente en general competente, pero el hecho de ostentar los cargos de presidente de Sudáfrica y del Congreso Nacional Africano no le ha sido de ayuda a causa de su rechazo a condenar con rotundidad la política incendiaria del presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, y sus comentarios erróneos acerca del Sida. Esta crisis, que afecta a 4,2 millones de surafricanos, amenaza seriamente con eclipsar los demás problemas nacionales del país. Sudáfrica es una sociedad multirracial y diferenciar subgrupos por el color de la piel puede ocasionar problemas. A los descendientes de afrikáners y británicos no les hace gracia que se les confunda, y existen numerosos grupos importantes y subgrupos dentro las culturas negras. El mestizaje presente en las áreas urbanas provoca la desaparición de las antiguas culturas y la aparición de nuevos sincretismos, pero en las zonas rurales las culturas negras autóctonas mantienen su idiosincrasia. Todas ellas creen en una deidad masculina, en espíritus ancestrales y fuerzas sobrenaturales. La poligamia está permitida, suele pagarse por una mujer, ya que mediante este precio la familia del novio compensa a la de la novia por la pérdida de su hija. El ganado desempeña una función destacada en numerosas culturas, pues son símbolos de riqueza y sirven para realizar sacrificios. El arte de las poblaciones indígenas surafricanas es un medio para conocer culturas perdidas. Las pinturas rupestres de los san (bosquimanos), algunas de las cuales datan de hace 26.000 años, entran dentro de esta categoría. En otros casos, como ocurre con los elaborados abalorios en clave de los zulúes, el arte tradicional se ha adaptado para sobrevivir bajo diferentes circunstancias. La zulú es una de las civilizaciones supervivientes más fuertes, y sus cantos comunitarios en las manifestaciones del Inkatha Freedom Party son una poderosa expresión de su cultura ancestral. Los xhosa también son relevantes; se les denomina el pueblo rojo, debido a las ropas teñidas de este color que lucen los adultos. Los ndebele son un grupo relacionado con los xhosa que habita en el Transvaal Norte en casas pintadas. La cultura afrikáner se ha desarrollado dentro de un aislamiento deliberado: mientras que la Europa del siglo XIX descubría la democracia y el liberalismo, ellos caminaban junto a las vacas y con la Biblia en la mano. En la actualidad, las comunidades rurales siguen girando en torno a las conservadoras iglesias reformistas neerlandesas, pero la evolución ha sido inevitable. Aparte de los afrikáners, la mayoría de los surafricanos de origen europeo son descendientes de británicos. Éstos, más urbanos, controlan los sectores financieros y económicos. Los afrikáners se consideran más comprometidos con Sudáfrica y utilizan una palabra poco afortunada para describir a aquel que tiene un pie en Sudáfrica y otro en Gran Bretaña: soutpiel o picha salada. Igualmente existe una influyente comunidad judía y una significativa minoría india. La influencia británica en Sudáfrica también alcanzó al ámbito culinario. El filete o la salchicha boerwors, la verdura cocida y las patatas fritas son el pan de cada día, y los platos más atrevidos resultan bastante disuasorios. Los vegetarianos no disfrutarán de la gastronomía local. Los platos surafricanos no se sirven habitualmente en restaurantes, aunque se puede satisfacer el apetito con un plato barato de arroz y estofado de los puestos callejeros en las ciudades. La cerveza y el brandy son las bebidas alcohólicas más demandadas, y sus excelentes vinos son cada vez más apreciados. Sudáfrica cuenta con una gran diversidad de civilizaciones, pero hubo otras que desaparecieron durante los años del Apartheid. En una sociedad en la que uno podía ser encarcelado por poseer un cuadro políticamente incorrecto, el arte serio se vio relegado a la clandestinidad para dejar que lo relamido ocupara las galerías y los teatros. Un ejemplo fue la destrucción de District Six, un vibrante barrio multicultural de Ciudad del Cabo, y de Sophiatown, en Johannesburgo, donde músicos de renombre desarrollaron su arte en una zona descrita como "un esqueleto con sonrisa permanente". Grupos como Ladysmith Black Mambazo han logrado hacer llegar los sonidos de su país al público occidental, durante y después del Apartheid. Uno de los aspectos más excitantes del país es que está reinventándose a sí mismo y, al haber una gran masa de población marginada del avance económico, el cambio se está produciendo sin que contribuyan los responsables de la imagen de éste. Entre las señales esperanzadoras, figuran las exposiciones retrospectivas de artistas negros y el hecho de que músicos de toda África actúen en los principales festivales. La nueva Sudáfrica está siendo creada en los Townships (barriadas negras) de las ciudades. Sudáfrica es un país enorme, mayor que Alemania, Holanda, Bélgica, Francia e Italia juntos, que se extiende a lo largo de 2.000 km desde el río Limpopo, en el Norte, hasta el cabo de las Agujas, en el Sur, y cerca de 1.500 km desde Port Nolloth, en el Oeste, a Durban, en el Este. Los países que lindan con Sudáfrica en el Norte son, de Oeste a Este, Namibia, Botsuana, Zimbabue, Mozambique y Suazilandia, mientras que Lesoto está enclavado en el interior del país, hacia el Sureste. El país puede dividirse en tres zonas principales: la vasta llanura interior (Highveld), el Great Escarpment (Gran Escarpe) en su extremo norte (la cuenca del Kalahari) y la estrecha llanura costera (Lowveld). Posee 2.945 km de costa, bañada por los océanos Atlántico e Índico. El subcontinente cuenta con una ristra de islotes que llegan hasta la Antártida. Su situación, al sur del trópico de Capricornio, convierte a Sudáfrica en un país de clima meridional suavizado por la topografía y los océanos circundantes. A grandes rasgos, las precipitaciones son más abundantes al Este, pero existen zonas húmedas en el Suroeste, en especial alrededor de Ciudad del Cabo. Al norte de El Cabo, la costa se vuelve más seca y calurosa, culminando en la región desértica del sur de Namibia. A lo largo del litoral sur el clima es templado, pero la costa oriental es más tropical hacia el Norte. Cuando el ambiente es demasiado pegajoso, conviene dirigirse hacia las tierras altas, que resultan agradables incluso en verano. Las estribaciones nororientales llegan a ser muy calurosas, y en verano se producen tormentas espectaculares. En invierno, los días son soleados y agradables. Respecto a los mamíferos terrestres, Sudáfrica agota los superlativos: alberga el mayor (el elefante africano), el más pequeño (la musaraña pigmea), el más alto (la jirafa) y el más veloz (el guepardo). El país ofrece cobijo a las últimas poblaciones importantes de rinocerontes negros y blancos (con sus cuernos intactos). Es frecuente encontrarse con estas especies en los parques nacionales, así como contemplar a los cocodrilos en los ríos del Lowveld y a los hipopótamos en las regiones del litoral norte. Las aves son numerosas: cuenta con la más grande del mundo (el avestruz), el ave voladora de mayores dimensiones (la avutarda de Kori), además de con suimangas, flamencos y el sociable pájaro tejedor que vive en ciudades de hierba que él mismo construye. La flora de la región es diversa, con flores silvestres como los lirios y los tritomas en los pastizales, una planta que florece tras las lluvias de primavera; además, el país contiene uno de los seis reinos florales existentes en el planeta, Cape Kingdom, que embellece la región del Cabo Occidental. Las zonas del norte están cubiertas por una vegetación de tipo sabana, con acacias y espinos, y aún quedan zonas forestales a lo largo de la costa sur y en el Noreste. · Olasagarre, Juanjo: El África de Mandela, Ediciones B, Barcelona, 2000 · Mandela, Nelson: La lucha es mi vida, Ediciones 29, Sant Cugat del Vallès, 1988 · Malan, Rian: Mi corazón de traidor, Editorial Anagrama, Barcelona, 1992 · Gordimer, Nadine: Ningún lugar semejante, Planeta-De Agostini, Barcelona, 2000; Un mundo de extraños, Grijalbo Mondadori, Madrid, 1992 · Pinchuck, Tony; et al.: Sudáfrica, Ediciones B, Barcelona, 2000 · Rojo, Alfonso: La odisea de la tribu blanca, Editorial Planeta, Barcelona, 1993 · Van der Post, Laurens: Aventura en el corazón de África, Ediciones Destino, Barcelona, 1994 · Coetzee, J.M.: Desgracia, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 2000
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